El Club Deportivo Castellón se despidió con las manos vacías de la Ciudad Deportiva de Zubieta tras una actuación marcada por errores defensivos graves que el filial donostiarra supo aprovechar para cerrar una victoria contundente por 4-2. El encuentro, que tuvo un arranque fulminante con tres tantos en los primeros seis minutos, se convirtió en un duelo de ida y vuelta donde finalmente prevaleció el equipo que cometió menos fallos en su retaguardia. La próxima cita para los de Pablo Hernández será el próximo domingo a las 21:00 horas frente al Sporting de Gijón en el mítico Estadio Municipal El Molinón-Enrique Castro 'Quini'.
El partido comenzó con un ritmo vertiginoso que sorprendió a ambas escuadras. Antes de que los jugadores pudieran asentarse en el terreno de juego, el marcador ya reflejaba un 2-1 parcial que dejaba entrever lo que sería una tarde complicada para la defensa castellonense. Los errores en la línea de atrás se hicieron evidentes desde el pitido inicial, permitiendo que los locales se adelantaran rápidamente y establecieran una dinámica de juego que el Castellón costó revertir.
Durante el primer tiempo, el conjunto albinegro logró equilibrar las fuerzas y llegó al empate a dos goles, lo que daba esperanzas de poder puntuar en un campo complicado. Sin embargo, justo antes del descanso, se produjo una jugada polémica que cambiaría el rumbo del encuentro. El colegiado señaló una pena máxima a favor del Castellón por una falta sobre Brian Cipenga, pero el VAR intervino para anular la decisión al detectar una posición antirreglamentaria previa del jugador visitante. La tecnología del fuera de juego semiautomático mostró una imagen que justificó la rectificación arbitral, dejando a los castellonenses sin la oportunidad de adelantarse antes del intermedio.
Este incidente marcó un punto de inflexión psicológico en el desarrollo del choque. Los jugadores del Castellón vieron cómo una oportunidad dorada se esfumaba, mientras que la Real Sociedad B recuperó la confianza necesaria para afrontar la segunda mitad con mayor tranquilidad. El sistema del fuera de juego semiautomático, que ha generado debate en numerosos estadios, volvió a ser protagonista en Zubieta, dejando a los visitantes con la sensación de haber sido perjudicados en un momento clave.
La segunda parte transcurrió con mayor control por parte del filial txuri-urdin, que supo administrar su ventaja y esperar los errores contrarios. El Castellón, por su parte, intentó reaccionar mediante cambios tácticos. Pablo Hernández movió el banquillo introduciendo a Álvaro García y Awer Mabil para dar frescura al ataque, pero las ocasiones claras escasearon. En el minuto 74, el técnico agotó sus sustituciones con la entrada de Tincho y Adam Jakobsen por Salva Ruiz y Diego Barri, buscando una remontada que nunca llegó.
Los minutos finales fueron una sucesión de ocasiones fallidas por parte castellonense y contragolpes peligrosos de los locales. En el 80, Gorka Carrera tuvo la oportunidad de sentenciar el duelo en un mano a mano contra Romain Matthys, pero su intento de vaselina fue atrapado sin problemas por el meta visitante. Esta acción sirvió de aviso para lo que vendría después.
En el minuto 86, el danés Jakobsen remató de cabeza un centro de Isra Suero, pero el balón se marchó muy elevado de la portería defendida por los donostiarras. La falta de puntería y la precipitación en las decisiones finales lastraron las opciones de puntuar del Castellón. La sensación de urgencia se palpaba en cada acción, pero la falta de acierto en los metros finales condenó a los visitantes.
La sentencia definitiva llegó en el tiempo añadido. En el minuto 90+3, Mariezkurrena aprovechó un contraataque para empujar el esférico y anotar el cuarto gol del partido, cerrando definitivamente el marcador y dejando sin opciones al conjunto castellonense. A pesar de la gran jugada de Awer Mabil en el 90, que dejó solo a Álvaro García en el área pequeña, el delantero cántabro no pudo conectar con el balón, desaprovechando la última ocasión clara del encuentro.
Además de lo deportivo, el partido también estuvo marcado por un incidente que activó el protocolo antiracista en los últimos minutos. Aunque los detalles no fueron especificados en la crónica, esta medida pone de manifiesto la lucha continua contra la discriminación en los estadios de fútbol y la responsabilidad de los clubes y federaciones en su erradicación.
Con esta derrota, el Castellón suma su segunda derrota consecutiva y se mantiene en posiciones de ascenso directo a expensas de lo que hagan Almería y Deportivo de la Coruña en sus respectivos compromisos. La irregularidad defensiva mostrada en Zubieta deberá ser corregida de inmediato si el equipo quiere mantenerse en la parte alta de la tabla y asegurar su objetivo de regresar a la categoría de plata del fútbol español.
El calendario no da tregua y la próxima prueba será de máxima exigencia. El domingo a las 21:00 horas, el Castellón visitará El Molinón para medirse al Sporting de Gijón, uno de los históricos de la división. El escenario gijonés, con su afición y su tradición, será un banco de pruebas perfecto para medir la capacidad de reacción del equipo después de esta derrota dolorosa. La concentración en la retaguardia y la efectividad de cara a puerta serán las claves para superar un rival directo en la lucha por los puestos de privilegio.
El análisis del encuentro en Zubieta deja claros los puntos débiles a corregir. La concentración en los primeros minutos, la coordinación defensiva y la toma de decisiones en zona de peligro son aspectos que Pablo Hernández deberá trabajar a fondo en los próximos entrenamientos. La plantilla cuenta con calidad suficiente para competir con cualquier rival, pero la regularidad será fundamental en esta fase decisiva de la competición.
Los aficionados albinegros esperarán una reacción inmediata en Gijón. La confianza en el proyecto sigue intacta, pero las sensaciones dejan un regusto amargo después de una derrota que pudo haberse evitado con mayor acierto en las labores defensivas. El tiempo dirá si este tropiezo sirve como punto de inflexión para corregir errores o si se convierte en el inicio de una racha preocupante que ponga en riesgo los objetivos marcados al inicio de la temporada.