Alex de la Croix: la actriz gaditana que desafía límites en Supervivientes 2026

De 'La que se avecina' a la isla: conoce la trayectoria de esta artista trans y queer que se enfrenta al reality de supervivencia más duro de Telecinco

La televisión española recibe cada año nuevos rostros dispuestos a dejar su huella en los realities más exigentes. En esta ocasión, Supervivientes 2026 incorpora a una figura que, aunque no goza de masiva popularidad, acumula una trayectoria artística sólida y reivindicativa. Nos referimos a Alex de la Croix, también conocida como Alejandra, una creadora gaditana que ha construido su camino desde la periferia hasta los focos mediáticos con una identidad queer y trans como bandera.

## Orígenes humildes en Puerto Real

Nacida en 1993 en el municipio de Puerto Real, en la provincia de Cádiz, Alex creció en un entorno familiar marcado por la precariedad económica y el liderazgo femenino. La artista ha declarado en diversas ocasiones que fue criada en un núcleo «muy humilde» y rodeada de mujeres que le inculcaron la resiliencia como valor fundamental. Esta herencia de lucha y autenticidad se ha convertido en el pilar de su personalidad pública.

Con la llegada de la mayoría de edad, Alex tomó la decisión de abandonar su tierra natal para formarse en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla. Sin embargo, su sed de crecimiento profesional la llevó a interrumpir los estudios formales y emprender un viaje hacia Madrid, donde finalizó su formación de manera autodidacta, inmersa ya en la práctica creativa.

## Primeros pasos en la capital: arte, vídeo y modelaje

La llegada a Madrid supuso para Alex de la Croix un periodo de exploración y consolidación de su voz artística. Durante sus primeros años en la ciudad, la gaditana se dedicó a la producción de cortometrajes y piezas de vídeo experimental, formatos con los que empezó a llamar la atención en círculos independientes. Paralelamente, cofundó un espacio de creación en vivo que funcionó como plataforma para artistas emergentes, consolidando su compromiso con la escena alternativa.

La necesidad de sostenerse económicamente la llevó al mundo del modelaje, donde trabajó para firmas de renombre internacional. Su imagen andrógina y su capacidad para desafiar los cánones tradicionales le abrieron puertas en marcas como Calvin Klein, Levi's, Playboy, Paloma Wool o Missoni. Esta faceta no solo le proporcionó estabilidad, sino que también amplificó su visibilidad como figura que cuestiona las normas de género en la moda.

## El salto a la interpretación y el reconocimiento

El año 2021 marcó un antes y un después en la carrera de Alex de la Croix. Fue entonces cuando debutó como actriz en videoclips de artistas como Sen Senra y Samantha Hudson, colaboraciones que le permitieron experimentar con la performance frente a la cámara. Ese mismo año, obtuvo un pequeño pero significativo cameo en Rainbow, la película musical dirigida por Paco León para Netflix, una producción que cimentó su entrada en la industria del cine mainstream.

La oportunidad definitiva llegó con su incorporación al reparto de la decimotercera temporada de La que se avecina, la exitosa serie de Telecinco. En la ficción, Alex interpretó a Karma, una vecina de la nueva etapa del edificio ubicado en el centro de Madrid. Su personaje, lejos de ser anecdótico, aportó frescura y representación a una de las comedias más longevas de la televisión española.

El talento de la gaditana no pasó desapercibido para la crítica especializada. En 2023, la Academia del Cine Andaluz la nominó como mejor actriz revelación por su trabajo en Te estoy amando locamente, un largometraje que le valió el reconocimiento institucional de su tierra natal. Este galardón simbólico consolidó su trayectoria como intérprete con proyección.

## La experiencia en Pekín Express: un bautismo en realities

Antes de aventurarse en Supervivientes, Alex de la Croix ya había probado las exigencias de los concursos televisivos. En 2024 participó en la nueva edición de Pekín Express para HBO Max, acompañada de su amigo Guillermo Duque. La pareja logró llegar a la final del programa, obteniendo la tercera posición en una competición marcada por la resistencia física y mental.

Curiosamente, la ganadora de aquella edición fue Alba Paul Ferrer, quien también formará parte del casting de Supervivientes 2026. Este dato convierte a Alex en una de las pocas concursantes con experiencia previa en realities de alta intensidad, un factor que podría jugar a su favor o en su contra, según la estrategia que adopte en la isla.

## Identidad queer y trans: una reivindicación constante

Más allá de su trabajo interpretativo, Alex de la Croix se ha erigido como una voz visible del colectivo LGTBQ+. En entrevistas con medios especializados como Metal, la artista ha reflexionado sobre su relación con el género y la expresión identitaria. «He cambiado el color de mi pelo, el largo de mis uñas, las gamas de colores que uso para vestirme y el pronombre con el que me refiero a mí misma. Mi interior sigue estando intacto», afirmó, subrayando la fluidez como principio vital.

Su presencia en medios de masiva audiencia como Telecinco supone una oportunidad para visibilizar las realidades trans y queer en un formato tradicionalmente alejado de estas narrativas. Alex no solo competirá por el premio económico, sino que llevará a la isla una representación simbólica que puede impactar en millones de espectadores.

## El desafío de Supervivientes 2026

La decisión de participar en Supervivientes 2026 responde a un deseo personal de «ponerse a prueba al máximo», según ha declarado la propia concursante. Para una artista multidisciplinar acostumbrada a controlar su imagen y su entorno creativo, el reality de supervivencia supone un reto existencial: convivir con desconocidos, lidiar con la intemperie y someterse a la vorágine mediática sin filtros.

Su paso por Pekín Express le ha proporcionado herramientas valiosas: conocimiento de la dinámica de alianzas, gestión del estrés competitivo y familiaridad con las cámaras 24/7. No obstante, Supervivientes presenta una dureza adicional: el aislamiento total, la escasez de recursos y la exposición a la crítica en directo a través de las galas semanales.

El casting de esta edición mezcla perfiles consolidados con figuras emergentes, y Alex de la Croix encaja en la segunda categoría, aunque con un bagaje artístico considerable. Su capacidad para generar discursos inclusivos desde la isla podría convertirla en una concursante querida por el público progresista, aunque también expuesta a la polarización que suele generar la representación LGTBQ+ en realities de gran audiencia.

## Perspectivas y legado

La incorporación de Alex de la Croix a Supervivientes 2026 no es solo una noticia de entretenimiento, sino un hito cultural. Su trayectoria, desde los barrios humildes de Puerto Real hasta los platós nacionales, ejemplifica el poder de la autenticidad en una industria que a menudo premia la homogeneidad. La artista gaditana llega a la isla no solo con la intención de ganar, sino de demostrar que las identidades queer y trans tienen cabida en todos los espacios, incluso en el más duro de los realities.

Su presencia en Telecinco, cadena históricamente conservadora en ciertos aspectos, abre un diálogo necesario sobre inclusión y representación. Si Alex logra conectar con la audiencia más allá de los prejuicios, podría establecer un precedente para futuras ediciones y para la industria televisiva en general. El reto es enorme, pero su historial demuestra que no hay límites cuando la pasión y la identidad caminan de la mano.

En definitiva, Alex de la Croix aterriza en Supervivientes 2026 como una de las concursantes más interesantes desde el punto de vista sociocultural. Su pasado en La que se avecina, su experiencia en Pekín Express y su firme reivindicación identitaria la convierten en una candidata a vigilar de cerca. La isla será el escenario donde se pondrá a prueba no solo su resistencia física, sino también su capacidad para transformar la televisión desde dentro.

Referencias