Dulceida defiende el catalán en su nueva etapa en TV3

La influencer revela su compromiso con la lengua catalana, su vida familiar bilingüe y los desafíos de crear contenido en su idioma natal

La reconocida influencer Dulceida ha dado que hablar con su reciente aparición en la segunda temporada de Eclipsi, el programa de entrevistas de Roger Escapa en 3Cat. Durante la conversación, la creadora de contenido no solo abrió las puertas de su vida íntima, sino que también reafirmó su firme compromiso con el catalán, generando un intenso debate sobre el uso de las lenguas cooficiales en el ámbito digital y mediático español.

En una entrevista donde la sinceridad fue la protagonista, Dulceida respondió sin tapujos a la pregunta obligada del programa: cuál ha sido la mejor noche de su vida. Sin dudarlo, señaló la noche de su boda con Alba Paul, celebrada hace casi una década. Un momento que, lejos de los tópicos románticos, describió con honestamiento: "Está sobrevalorada la primera noche de casados", confesó, a pesar de haber pasado esa noche en la lujosa suite del hotel Vela de Barcelona.

La influencer, conocida por su perfeccionismo, no dudó en pedir al presentador que le cambiara la silla en el plató, argumentando que "no soy nada simétrica, tengo la nariz más larga en un lado. Siempre pido mi lado bueno". Este gesto, lejos de resultar anecdótico, revela la meticulosidad con la que cuida su imagen pública, un aspecto clave en su trayectoria profesional.

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Dulceida recordó su salida del armario. Ya era una figura pública consolidada cuando decidió hacer pública su homosexualidad, un paso que le generó grandes dudas: "Yo estaba muy asustada porque, hasta entonces, había estado con chicos y públicamente nunca había dicho que mi pareja era una chica. Me daba miedo que hubiera marcas que dejaran de trabajar conmigo o gente que me criticara, pero fue todo lo contrario". En aquel momento, los referentes LGTBQ+ eran escasos, especialmente de parejas femeninas, por lo que su decisión tuvo un impacto significativo en su comunidad.

Tras una breve separación, la pareja decidió dar una segunda oportunidad a su relación y dar un paso trascendental: la maternidad compartida. Ambas acudieron a una clínica de fertilidad para tener una hija, Aria, que hoy es el centro de su vida. El bilingüismo ha sido una decisión consciente y firme desde el primer día: ambas madres, catalanas de nacimiento, le hablan en catalán aunque residan en Madrid.

La pequeña Aria, que ahora comienza a repetir todo lo que escucha, vive en un entorno lingüístico fascinante. "Aria dice muchas cosas, y mezcla los dos idiomas porque la familia le habla en catalán, pero los amigos le hablan en castellano", explica Dulceida. La influencer compartió una anécdota reveladora: "Ahora nos preguntamos qué ha pasado porque siempre decía que quería 'més' comida y ahora, de repente, ha pasado a pedirnos 'más' en castellano". Este fenómeno, lejos de preocuparles, forma parte del proceso natural de adquisición de dos lenguas en paralelo.

El compromiso de Dulceida con el catalán trasciende el ámbito familiar. La influencer ha sido uno de los grandes fichajes de esta temporada para 3Cat, que le ha encomendado la presentación de un formato nuevo llamado La gran cita. Su decisión de aceptar la propuesta estuvo motivada principalmente por el cariño que siente hacia la cadena pública catalana: "Porque es TV3", afirmó tajantemente, calificando el proyecto de "increíble y espectacular".

La conexión de Dulceida con TV3 es profunda y personal: "En mi casa solo se ve TV3, así que es casa y hace mucha ilusión". Esta declaración de amor a la televisión pública catalana contrasta con la realidad de muchos creadores de contenido que, por el alcance nacional e internacional, priorizan el castellano en sus plataformas digitales.

Sobre las críticas que inevitablemente surgen cuando una figura pública defiende una lengua cooficial, Dulceida se muestra realista: "Estoy superacostumbrada", reconoce, aunque lamenta que su posicionamiento genere polémica. La influencer es consciente de que cada vez que publica contenido en catalán recibe comentarios negativos, una situación que le "pone de muy mal humor".

Durante la entrevista, también reveló un dato desconocido de su pasado: a los 12 años realizó un casting para actuar en la serie Laberint d'ombres de TV3. Este anhelo infantil por formar parte de la pequeña pantalla catalana ha encontrado su realización años después, aunque desde otro prisma profesional.

El deseo de Dulceida de crear más contenido en catalán en redes sociales es una constante en su discurso, aunque admite que la práctica no acompaña a la teoría: "Siempre lo digo y nunca lo hago, así que muy mal, pero el catalán me parece el idioma más precioso del planeta". La contradicción entre su ideal lingüístico y la realidad de su contenido digital responde a una lógica empresarial: "Es cierto que mi contenido es en castellano, pero es que me sigue mucha gente de fuera".

Este dilema entre identidad lingüística y alcance global es compartido por muchos creadores de contenido de territorios con lengua propia. La presión del algoritmo y la necesidad de maximizar el impacto empujan a los influencers a usar el castellano como vehículo de comunicación, aunque ello suponga relegar su lengua materna a un segundo plano.

La defensa del catalán por parte de Dulceida cobra especial relevancia en el contexto actual de polarización lingüística en España. Su posicionamiento público, con más de tres millones de seguidores en Instagram, sirve de referente para muchos jóvenes catalanes que navegan entre dos culturas y dos idiomas. El hecho de que una influencer de su calibre normalice el uso del catalán en espacios nacionales como Madrid, donde reside, y en plataformas digitales, envía un mensaje poderoso sobre la normalización lingüística.

La experiencia de Aria, creciendo con catalán en el ámbito familiar y castellano en el social, refleja la realidad de miles de familias catalanas en diáspora. La decisión de Dulceida y Alba de mantener el catalán como lengua materna con su hija, a pesar de las dificultades, demuestra un compromiso cultural que va más allá de las conveniencias prácticas.

El nuevo programa La gran cita representa para Dulceida una oportunidad de volver a sus orígenes y conectar con su audiencia en su idioma natal. Aunque los detalles del formato aún no se han hecho públicos, la expectativa es alta tanto entre sus seguidores como en el mundo de la comunicación catalana.

La entrevista en Eclipsi ha servido para mostrar una faceta más reflexiva y comprometida de la influencer, alejada de la imagen de mera divulgadora de moda y estilo de vida. Su discurso sobre el catalán, la maternidad y la responsabilidad social del influencer ha resonado especialmente en un momento donde la identidad digital y la identidad cultural chocan con frecuencia.

Dulceida ha demostrado que es posible ser una figura global sin renunciar a las raíces. Su apuesta por el catalán, aunque con las limitaciones que impone el mercado digital, abre un debate necesario sobre el papel de los creadores de contenido en la preservación y normalización de las lenguas minoritarias. La polémica que genera cada vez que habla en catalán solo refuerza la importancia de su posicionamiento en un panorama mediático donde la diversidad lingüística sigue siendo un terreno de conflicto.

La historia de Dulceida con el catalán es, en definitiva, la historia de muchos jóvenes catalanes: un amor profundo por su lengua, una frustración por no poder usarla más, y una lucha constante por encontrar el equilibrio entre la identidad y el éxito profesional. Su voz, con millones de seguidores detrás, tiene el poder de transformar esta realidad y abrir nuevas puertas para las próximas generaciones de creadores de contenido en catalán.

Referencias