La Real Sociedad celebra la final con el 'poliki poliki' de Matarazzo

El técnico estadounidense ha transformado su filosofía de 'poco a poco' en un himno que une a toda la afición txuri urdin tras la clasificación para la final de Copa del Rey

La Real Sociedad ha escrito un nuevo capítulo glorioso en su historia reciente al asegurar su presencia en la final de la Copa del Rey. El conjunto donostiarra superó a su eterno rival, el Athletic Club, en una emocionante eliminatoria de semifinales que ha desatado la euforia entre la parroquia txuri urdin. El encuentro de vuelta en Anoeta, sumado al gol conseguido en San Mamés en la ida, selló el billete hacia la cita sevillana del próximo 18 de abril.

El autor intelectual de esta gesta no es otro que Pellegrino Matarazzo, el entrenador estadounidense que ha revolucionado el rumbo del equipo desde su llegada al banquillo. Su metodología de trabajo, basada en la paciencia y la mejora progresiva, ha calado hondo en un vestuario que ha recuperado la ilusión y la ambición. La transformación experimentada por la Real Sociedad bajo su mandato ha sido tan evidente que los aficionados ya sueñan con conquistar títulos después de años de sequía.

El origen de este fenómeno se remonta a una rueda de prensa celebrada hace escasas semanas, cuando un periodista interrogó al técnico sobre las posibilidades europeas del equipo. La respuesta de Matarazzo, pronunciada con un euskera imperfecto pero entrañable, se convirtió instantáneamente en un mantra: "Poliki, poliki". Esta expresión, que significa literalmente "poco a poco", refleja la filosofía de un profesional que prioriza el rendimiento colectivo sobre las expectativas a largo plazo.

"Mi enfoque en este momento tiene que ver con el rendimiento porque nuestro rendimiento nos dará la posibilidad de victorias. Es demasiado pronto para hablar de clasificación o fijar cualquier objetivo", manifestó el entrenador en aquella ocasión. Estas palabras, lejos de ser una simple declaración de intenciones, han perdurado como el lema definitorio de un proyecto que avanza con paso firme pero sin prisas.

El impacto de este mensaje ha trascendido el ámbito puramente deportivo para convertirse en un símbolo de identidad. Tras consumarse el pase a la final, el club difundió a través de sus canales oficiales una imagen en la que todos los futbolistas posaban unidos con el texto "Poliki poliki aurrera beti", que traducido al castellano significa "poco a poco, siempre adelante". Esta publicación digital ha cosechado miles de interacciones y ha demostrado la fortaleza del grupo.

La iniciativa no quedó únicamente en el plano virtual. Varios jugadores clave, entre ellos Carlos Soler, Mikel Oyarzabal y Ander Gorrotxategi, lucieron camisetas conmemorativas tras el pitido final del derbi vasco. En ellas se podía leer el mismo mensaje que ha resonado en las gradas y en los vestuarios: el humilde pero poderoso "poliki, poliki" que representa el espíritu de este equipo.

La comunidad txuri urdin ha adoptado esta expresión como propia, coreándola en los momentos más intensos de los encuentros. Lo que comenzó como una simple respuesta en euskera se ha metamorfoseado en un auténtico himno de guerra que alimenta la conexión entre el banquillo y la grada. La capacidad de Matarazzo para transmitir valores a través de una frase tan sencilla ha sido clave para cohesionar a una plantilla joven y talentosa.

El camino hacia la final no ha sido sencillo. La eliminatoria contra el Athletic Club exigió la máxima concentración y sacrificio. El gol de la ida en San Mamés otorgó una mínima ventaja que había que defender en casa, ante una afición ansiosa por celebrar un nuevo éxito. La tensión se palpaba en el ambiente, pero los jugadores mantuvieron la calma gracias precisamente a esa mentalidad de "poco a poco" que les inculca su entrenador.

El 18 de abril se presenta como una fecha señalada en el calendario de cualquier seguidor de la Real Sociedad. La ciudad de Sevilla acogerá la gran final, donde el conjunto donostiarra buscará levantar un trofeo que se le resiste desde hace décadas. La confianza, sin embargo, es máxima. El trabajo diario, la humildad y la progresión constante son los pilares sobre los que se asienta esta ilusión renovada.

Matarazzo ha conseguido algo que va más allá de los resultados: ha devuelto la identidad a un club que necesitaba creer de nuevo en sus posibilidades. Su gestión, lejos de los grandes discursos o promesas vacías, se sustenta en la coherencia y el esfuerzo colectivo. Cada entrenamiento, cada partido, cada minuto sobre el césped es una oportunidad para crecer, para mejorar, para avanzar "poliki, poliki" hacia la excelencia.

La lección que deja esta historia trasciende el fútbol. En una época dominada por la inmediatez y la ansiedad por los resultados, la Real Sociedad demuestra que la paciencia y la construcción paso a paso son valores que pueden llevar al éxito. La frase de Matarazzo ha resonado porque expresa una verdad universal: los grandes logros requieren tiempo, dedicación y confianza en el proceso.

Mientras tanto, los jugadores continúan con su rutina, consciente de que el reto más importante aún está por llegar. La preparación para la final ya ha comenzado, siempre con la misma filosofía: sin prisas, sin pausas, pero sin pausa. El "poliki, poliki" seguirá acompañando a este equipo en cada paso que dé, recordándoles que la humildad y el trabajo son las únicas vías para alcanzar la gloria.

La afición, por su parte, ha entendido el mensaje a la perfección. Las calles de San Sebastián ya lucen pancartas con el lema del entrenador, y las redes sociales se inundan de publicaciones celebrando esta forma de entender el deporte. La conexión entre el club y su gente nunca había sido tan estrecha, y eso se traduce en un plus de motivación para los futbolistas.

En definitiva, la Real Sociedad no solo ha alcanzado una final, sino que ha encontrado un lema que define su esencia. El "poliki, poliki" de Pellegrino Matarazzo es mucho más que una expresión en euskera; es una declaración de principios, un compromiso con la excelencia gradual y un recordatorio de que los sueños más bonitos se construyen día a día. El 18 de abril, en Sevilla, este equipo tendrá la oportunidad de demostrar que su método, lejos de ser una utopía, es la fórmula del triunfo.

Referencias