Estefanía Unzu, reconocida en el mundo digital como Verdeliss, ha vuelto a superar todos los límites. La influencer navarra de 40 años completó con éxito un desafío que pocos atletas profesionales se atreverían a intentar: correr durante 24 horas seguidas sin descanso sobre una cinta de correr. La prueba tuvo lugar en el escaparate de una tienda Decathlon ubicada en Nuevos Ministerios, Madrid, convirtiéndose en un espectáculo de resistencia humana que atrajo a decenas de curiosos y seguidores.
El reto, que comenzó el miércoles a las 19:00 horas y finalizó exactamente un día después, tenía como objetivo principal probar el nuevo modelo de zapatillas Kipride Max de la marca Kiprun, de la cual Verdeliss es embajadora oficial. Sin embargo, trascendió con creces su propósito comercial para convertirse en una demostración de fortaleza mental y física que ha inspirado a toda una comunidad.
Antes de iniciar la prueba, la influencer compartió sus motivaciones: "Quiero conocer mis límites. Soy una persona a la que le va el riesgo tanto físico como mental y es una buena prueba". Estas palabras reflejan la filosofía que ha guiado su carrera deportiva, caracterizada por constantemente buscar nuevos horizontes y romper barreras personales.
La preparación para semejante empresa requirió una planificación meticulosa. Verdeliss reconoció que el mayor desafío no sería tanto la resistencia cardiovascular, sino la gestión de la alimentación e hidratación durante todo el día. "Creo que el mayor reto va a ser la alimentación. Me estoy preparando mucho la hidratación y comer, aunque no me apetezca, cada 45 minutos o una hora", explicó. Esta estrategia es crucial en pruebas de ultraduración, donde el sistema digestivo puede cerrarse por el esfuerzo prolongado, provocando problemas graves si no se ingieren nutrientes de forma regular.
Durante las 24 horas, la influencer navarra recorrió un total de 250 kilómetros, una cifra que supera con creces seis maratones consecutivos. Para ponerlo en perspectiva, equivale a correr desde Madrid hasta Zaragoza, o dar más de 625 vueltas a una pista de atletismo olímpica. Este logro la sitúa en una élite de deportistas capaces de mantener un ritmo constante durante períodos tan prolongados.
El escaparate de Decathlon se convirtió en un punto de encuentro para los amantes del running y los seguidores de Verdeliss. A lo largo de las horas, numerosas personas se acercaron para animarla, muchas dejando mensajes de apoyo en notas adhesivas azules que pegaron en la cristalera. Frases como "Eres un ejemplo para todos", "No te queda nada, estás dejando a todos sin palabras. ¡Fuerza!" o "Eres un referente, una campeona como deportista y mujer" inundaron el vidrio, creando un muro de motivación que sin duda ayudó a la deportista en los momentos más duros.
A las 15 horas de prueba, Verdeliss ya había completado 155 kilómetros, manteniendo un ritmo constante y demostrando una fortaleza física envidiable. Los últimos segundos del reto fueron épicos: los asistentes realizaron una cuenta atrás a gritos cuando faltaban 10 segundos para las 24 horas, culminando en aplausos y vítores que celebraron la hazaña.
Cuando finalmente bajó de la cinta, el abrazo con su marido simbolizó el cierre de una jornada intensa, no solo físicamente, sino emocionalmente. La influencer saludó a todos los aficionados que se habían detenido a apoyarla, mostrando una humildad que contrasta con la magnitud de su logro.
Este desafío de 24 horas no es un hecho aislado en la carrera de Estefanía Unzu. Su palmarés incluye proezas que ya son leyenda en el mundo del ultrarunning. Entre sus logros más destacados se encuentra haber completado siete maratones en siete días en siete continentes, una gesta que requirió no solo una preparación física excepcional, sino una logística compleja y una adaptación a climas y horarios extremos. Además, también ha realizado 12 maratones en 12 meses, demostrando una consistencia y dedicación que pocos pueden igualar.
Verdeliss no proviene de una trayectoria atlética profesional desde la infancia. Su pasión por el running y el ultrarunning surgió de su deseo de superar retos personales y de mostrar que los límites están para ser traspasados. A través de sus redes sociales, donde cuenta con millones de seguidores, ha inspirado a una generación completa a adoptar hábitos saludables, a creer en el potencial humano y a no tener miedo a soñar en grande.
El impacto de este último reto trasciende lo meramente deportivo. En una época donde la influencia digital a menudo se asocia con contenido superficial, Verdeliss demuestra que las plataformas pueden ser un vehículo para transmitir valores como la perseverancia, la disciplina y la autenticidad. Su reto de 24 horas no solo promocionó un producto, sino que creó una experiencia compartida que unió a una comunidad en torno a un objetivo común: presenciar la superación humana en tiempo real.
Desde el punto de vista técnico, correr durante 24 horas presenta desafíos únicos. El cuerpo humano no está diseñado para el impacto repetitivo durante tanto tiempo. Las articulaciones, músculos y sistemas energéticos se ven sometidos a un estrés continuo que puede provocar lesiones, deshidratación severa, desgaste muscular y problemas psicológicos como alucinaciones o episodios de confusión. La capacidad de Verdeliss para gestionar todos estos factores y completar los 250 kilómetros habla de una preparación integral que incluye no solo el entrenamiento físico, sino también el mental y nutricional.
La elección de una cinta de correr en lugar de un entorno exterior añadió una capa adicional de dificultad. La monotonía del paisaje, la ausencia de cambios de inclinación naturales y la temperatura controlada del escaparate crean condiciones artificiales que pueden ser mentalmente más desafiantes que correr al aire libre. Sin embargo, también permitió un control total de las variables y la posibilidad de que el público pudiera seguir la prueba de cerca.
La colaboración con Decathlon y la marca Kiprun resultó en una campaña de marketing auténtica y poderosa. En lugar de un anuncio tradicional, la marca permitió que su embajadora pusiera a prueba el producto en condiciones extremas, generando credibilidad y un contenido orgánico que resonó con su audiencia. Las zapatillas Kipride Max fueron sometidas a una prueba de resistencia real que supera cualquier laboratorio de pruebas estándar.
Para la comunidad de runners españoles y latinoamericanos, Verdeliss se ha convertido en un referente indiscutible. Su capacidad para compartir sus vulnerabilidades, sus miedos y sus estrategias de superación la hace accesible y real, lejos de la perfección irreal que a menudo se proyecta en redes sociales. Cuando habla de los desafíos de la alimentación durante la prueba, o de la necesidad de mantenerse hidratada, está transmitiendo conocimiento práctico basado en la experiencia real.
El futuro de la influencer en el mundo del ultrarunning parece prometedor. Con cada reto, establece un nuevo estándar de lo que es posible y expande los límites de su propio rendimiento. Su próxima aventura ya es esperada con ansias por una comunidad que ha crecido no solo en número, sino en compromiso y pasión por el deporte.
La historia de Verdeliss es un recordatorio poderoso de que la edad no es una barrera para la excelencia deportiva. A sus 40 años, demuestra que con dedicación, planificación y una mentalidad adecuada, es posible alcanzar metas que parecen imposibles. Su ejemplo es especialmente relevante para las mujeres que buscan referentes en deportes de resistencia, un campo históricamente dominado por hombres.
En conclusión, el reto de 24 horas de Verdeliss en la cinta de Decathlon no fue solo una prueba de resistencia física, sino un evento que unió comunidad, inspiró a miles y demostró el poder de la autenticidad en la era digital. Los 250 kilómetros recorridos representan mucho más que distancia: simbolizan la capacidad humana para superar adversidades, mantener el foco durante períodos prolongados y convertir el dolor en logro. Estefanía Unzu no solo probó unas zapatillas; probó que los límites solo existen para ser traspasados.