El Celta de Vigo asegura su pase a octavos de la Europa League con victoria ante el PAOK

El conjunto gallego superó al equipo heleno en un encuentro controlado de principio a fin, con un solitario tanto de Swedberg que bastó para sellar la clasificación en Balaídos

El Celta de Vigo asegura su pase a octavos de la Europa League con victoria ante el PAOK

El conjunto gallego superó al equipo heleno en un encuentro controlado de principio a fin, con un solitario tanto de Swedberg que bastó para sellar la clasificación en Balaídos.

Control absoluto y eficacia celeste

Desde el pitido inicial, el Celta de Vigo dejó claro que no iba a permitir sorpresas en su feudo. Bajo la dirección de Claudio Giráldez, el equipo vigués impuso su ritmo y manejó los tiempos del partido con la madurez de un conjunto que sabía lo que se jugaba. Aunque el encuentro no brilló por su vistosidad, la efectividad en el plan táctico fue indiscutible.

El PAOK Salónica, consciente de la necesidad de marcar para mantener vivas sus opciones, se mostró voluntarioso pero careció de la profundidad necesaria para inquietar a la defensa local. Los helenos tocaban el balón en zona media, pero sin encontrar las vías para penetrar el área celeste, bien custodiada por la línea defensiva dirigida por Marcos Alonso en su faceta central.

Primer acto: Dominio sin premio

Los primeros cuarenta y cinco minutos transcurrieron con un guion claro: el Celta administrando el esférico, buscando espacios y controlando las transiciones defensivas, mientras el PAOK intentaba sin éxito generar peligro. La presencia de Iago Aspas, aunque activa, no encontró la claridad necesaria para traducirse en ocasiones claras de gol.

El lateral Carreira demostró una vez más su incansable capacidad de despliegue físico, subiendo y bajando el flanco con la energía del primer minuto. Su conexión con la banda fue una de las pocas constantes ofensivas del equipo vigués, aunque los centros no encontraron rematador en las primeras aproximaciones.

Segundo tiempo: La calma llega con Swedberg

La reanudación trajo consigo la misma tónica, pero con una diferencia sustancial: la puntería. A los diez minutos de la segunda mitad, una jugada colectiva culminó con un centro preciso de Carreira hacia Borja Iglesias, quien dejó pasar el balón de primeras para que Williot Swedberg controlara con la zurda y, con la habilidad de un golfista, colocara el esférico junto al palo largo con un disparo impecable.

El gol sueco desató la alegría en las gradas de Balaídos y proporcionó la tranquilidad necesaria a un equipo que, hasta ese momento, vivía con la incertidumbre de no haber materializado su superioridad. El tanto no solo abrió el marcador, sino que también cerró mentalmente el duelo a favor de los intereses celestes.

Cambios y ovación para el capitán

Con el partido encarrilado, Giráldez aprovechó para dar descanso a sus hombres más importantes. La sustitución más simbólica llegó cuando Iago Aspas, el emblema del club, abandonó el terreno de juego entre aplausos y una ovación generalizada. Su relevo, Jutglá, recibió el testigo en un momento cómodo para el equipo.

Los cambios no se quedaron ahí. Swedberg y Borja Iglesias, los artífices de la jugada del gol, también fueron reemplazados por Fer López y El-Abdellaoui, respectivamente. El joven El-Abdellaoui tuvo incluso una ocasión para ampliar la ventaja, pero su disparo en mano a mano escorado salió demasiado cruzado.

El PAOK, sin argumentos

Por su parte, el conjunto griego intentó reaccionar con la entrada de Jeremejeff y Taylor, pero la falta de ideas en ataque fue evidente. Las acciones ofensivas del PAOK carecían de la profundidad necesaria para generar peligro real, y cuando lo intentaban mediante balones largos, la defensa celeste los neutralizaba con facilidad.

La presencia de Giakoumakis en punta se vio completamente anulada por la defensa local, que no permitió el más mínimo sobresalto a su portería. El Celta, cómodo con la ventaja, administró el resultado sin problemas.

Cierre de partido y celebración

Los últimos minutos transcurrieron sin incidentes, con el Celta controlando cada balón y el PAOK sin capacidad de respuesta. El árbitro señaló tres minutos de añadido, pero el destino del encuentro ya estaba decidido.

Cuando el silbato final sonó en Balaídos, la alegría fue unánime. El Celta había cumplido su objetivo: nunca vio peligrar la clasificación y selló su pase a los octavos de final de la Europa League con una actuación seria y profesional.

Análisis y perspectivas

La victoria refleja la madurez de un proyecto que crece bajo el mando de Giráldez. La capacidad del equipo para administrar ventajas, controlar los tiempos del partido y resolver mediante la calidad individual de jugadores como Swedberg demuestra que el Celta tiene argumentos para soñar en grande en esta competición europea.

El sorteo de mañana determinará el rival de los octavos, pero lo que está claro es que el conjunto vigués llega en un momento dulce de forma. La combinación entre veteranía y juventud, la solidez defensiva y la capacidad goleadora hacen del Celta un rival temible para cualquier equipo del continente.

El sueño europeo continúa vivo en Vigo. La afición celeste ya espera con ilusión el próximo reto en una Europa League que se presenta como una oportunidad histórica para el club. La gesta continental no ha hecho más que comenzar.

Referencias