Rosario Central consiguió una victoria de gran valor este miércoles al superar por 2-1 a Gimnasia y Esgrima La Plata en el Bosque platense, en el marco de la séptima fecha del Torneo Apertura 2026. El triunfo, logrado en una noche donde el rendimiento no fue óptimo pero sí efectivo, le permite al Canalla llegar con la moral en alto al clásico rosarino del próximo domingo ante Newell's Old Boys, que se disputará en el estadio Gigante de Arroyito.
El encuentro comenzó con un golpe temprano para los dirigidos por Edgardo Bauza. Apenas a los tres minutos de juego, Ignacio Fernández, recientemente repatriado desde River Plate, aprovechó un rebote corto dentro del área tras un remate que el arquero Ledesma no pudo contener del todo. El volante se anticipó a la defensa auriazul y definió con precisión para establecer el 1-0 parcial, marcando su primer tanto desde su regreso al club. Esta temprana desventaja obligó a Central a recomponer su estructura y buscar alternativas ofensivas.
Durante el primer período, el conjunto rosarino tuvo ocasiones claras para igualar las acciones. Julián Fernández probó con un zurdazo potente que se elevó por encima del travesaño, mientras que Ángel Di María intentó sorprender con un tiro de esquina directo al arco que estuvo cerca de convertirse en gol olímpico. La más clara llegó en una jugada colectiva donde Jorge Ovando no pudo conectar dentro del área chica ante la salida del guardameta local, desperdiciando una oportunidad inmejorable.
Sin embargo, el dominio territorial perteneció a Gimnasia durante los primeros 45 minutos. El equipo de Zielinski se mostró mejor posicionado en el terreno de juego, ganando la batalla del mediocampo y generando espacios en la zaga visitante. Las diagonales ofensivas y los movimientos sin balón desorientaron constantemente a los defensores de Central, que mostraron falencias tanto en la marca personal como en la salida limpia desde el fondo. La ausencia de Franco Ibarra en la zona media se hizo notar, ya que el equipo careció de contención y precisión en la distribución. Afortunadamente para los rosarinos, el Lobo careció de puntería en los metros finales y no pudo ampliar su ventaja.
La reanudación del compromiso trajo consigo un ritmo vertiginoso. A los siete minutos del complemento, Barros Schelotto estrelló un nuevo intento de gol olímpico en el larguero, tras un desvío del propio Ledesma que no logró despejar con seguridad. En el contragolpe inmediato, Central encontró la igualdad: Di María condujo el balón con criterio, habilitó a Enzo Giménez por el sector derecho y el delantero paraguayo definió de primera intención con un derechazo cruzado que dejó sin opciones al arquero, estableciendo el 1-1.
El partido continuó con intensidad, pero la mente de todos estaba puesta en el clásico del domingo. Esto quedó evidenciado cuando Bauza decidió reemplazar a Di María a los 14 minutos del segundo tiempo, una decisión inusual dado que el Fideo había sido titular indiscutido en todos los encuentros previos y nunca había abandonado el campo tan temprano. La medida buscaba preservarlo para el duelo ante la Lepra, donde su experiencia será fundamental.
Con el correr de los minutos, Central mejoró notablemente su producción. La presión constante y las variantes tácticas comenzaron a surtir efecto. A quince minutos del final, llegó la jugada decisiva: un tiro de esquina ejecutado magistralmente por Rafael Campaz desde el costado izquierdo encontró la cabeza de Gastón Ávila, quien saltó más alto que su marcador y conectó un cabezazo impecable que se coló en el ángulo superior, sellando el 2-1 definitivo. El defensor, que regresaba tras varios partidos ausente por lesión, celebró con especial emotividad su gol salvador.
El cierre del encuentro fue un sufrimiento constante para la hinchada canalla. Gimnasia buscó con desesperación el empate, pero el arquero Ledesma se erigió como figura excluyente, conteniendo cada intento local con intervenciones de gran nivel. Su seguridad bajo los tres palos permitió a Central mantener la ventaja mínima hasta el pitazo final del árbitro Echenique.
Este triunfo adquiere una dimensión especial por lo que representa en lo anímico. Sumar tres puntos en la tabla de posiciones es importante, pero el efecto psicológico de revertir un resultado adverso a días de enfrentar a Newell's es incalculable. El plantel demostró capacidad de reacción, sacrificio y eficacia en momentos decisivos, cualidades que serán esenciales para el clásico.
El próximo domingo, Central recibirá a Newell's en el Gigante de Arroyito con la confianza renovada. El rival, comandado por el nuevo entrenador Frank Kudelka en su debut oficial, llega con la presión de necesitar un triunfo para escapar de los puestos de abajo. El clásico rosarino promete ser un espectáculo electrizante, con el Canalla buscando afianzar su buena racha y la Lepra intentando reivindicarse ante su gente.
La victoria ante Gimnasia también permite a Bauza tener más opciones para rotar su once inicial. El regreso de Ávila suma profundidad defensiva, mientras que Giménez ratifica su buen momento goleador. La decisión de darle descanso a Di María podría resultar clave para tenerlo fresco en el duelo que define media ciudad. La hinchada canalla sueña con una victoria que les permita cantar victoria durante semanas, mientras que la leprosa espera un triunfo que cambie el rumbo de su temporada.
El fútbol rosarino vive una semana de intensa expectativa. Central llega con el viento a favor tras remontar en La Plata, pero sabe que en un clásico los antecedentes quedan de lado. La pelota comenzará a rodar el domingo en el Coloso, y toda la ciudad se paralizará para presenciar el capítulo más reciente de esta eterna rivalidad. La victoria de este miércoles fue solo el aperitivo de lo que promete ser un fin de semana inolvidable para el fútbol de Rosario.