El Borussia Dortmund afronta esta tarde uno de los encuentros más decisivos de su temporada. La cita en tierras italianas ante el Atalanta no solo determinará el paso a los octavos de final de la Champions League, sino que también marcará el tono de una semana que culminará con el esperado duelo contra el Bayern Múnich en la Bundesliga. Los de Edin Terzić llegan a Bérgamo con una cómoda ventaja de 2-0 obtenida en el partido de ida, pero conscientes de que en Europa no hay rival pequeño y menos en casa del conjunto italiano.
La ventaja conseguida en el Signal Iduna Park otorga a los germanos un margen de error considerable, aunque la experiencia les ha enseñado que ningún resultado está asegurado hasta el pitido final. El conjunto de la Bundesliga sabe que un gol tempranero del Atalanta podría complicar enormemente el trámite y encender la pasión de los tifosi locales. Por ello, el mensaje en la concentración amarilla es claro: concentración máxima y cero confianzas. La historia del fútbol está llena de remontadas épicas y el Dortmund no quiere convertirse en el próximo capítulo de una gesta italiana.
El principal quebradero de cabeza para el cuerpo técnico reside en el estado de su línea defensiva. Las bajas seguras de Niklas Süle y Emre Can, dos pilares en el eje trasero, ya representan un contratiempo significativo. Süle, con su experiencia y poderío físico, y Can, con su versatilidad para ocupar varias posiciones, son jugadores de difícil reemplazo. A esto se suma la incertidumbre que rodea a Nico Schlotterbeck, el central titular de la Mannschaft que se encuentra entre algodones tras las últimas molestias físicas. Su presencia en el césped del Gewiss Stadium dependerá de la última evaluación médica y de la ponderación de riesgos que haga el entrenador Niko Kovac, quien debe decidir entre forzar a su hombre clave o reservarle para el crucial compromiso del sábado contra el Bayern.
La decisión sobre Schlotterbeck no es trivial. El defensa central ha sido uno de los jugadores más consistentes esta temporada y su capacidad para jugar el balón desde atrás es fundamental en el estilo del Dortmund. Además, su posible ausencia abriría una plaza en el centro de la zaga que podría ser ocupada por un jugador menos experimentado, aumentando el riesgo ante un Atalanta que presiona muy arriba. Kovac tendrá que sopesar si vale la pena arriesgar a su defensa titular en un partido donde la prioridad podría ser administrar el resultado.
En el centro del campo, la presencia de Jobe Bellingham se antoja fundamental. El joven talento inglés ha demostrado una madurez sorprendente para su edad y su capacidad para controlar el ritmo del juego será esencial para administrar la ventaja. Su visión de juego y capacidad de recuperación permitirán al Dortmund tener el balón cuando sea necesario y acelerar en los momentos clave. Bellingham se ha convertido en el termómetro del equipo: cuando él juega bien, el Dortmund fluye.
En la parcela ofensiva, Serhou Guirassy se ha consolidado como la principal amenaza. El delantero francés fue decisivo en la ida con un gol y una asistencia que prácticamente sentenciaron la eliminatoria. Su movilidad, poderío físico y olfato goleador serán las armas principales para inquietar a la zaga italiana y buscar el gol que mate definitivamente las opciones de remontada del Atalanta. Guirassy ha encontrado en el Dortmund el escenario perfecto para demostrar su valía a nivel europeo.
El contexto del partido no puede desvincularse del calendario. El sábado, el Dortmund recibe al Bayern Múnich en el clásico alemán, un encuentro que puede resultar decisivo para las aspiraciones de título en la Bundesliga. Esta circunstancia genera un dilema táctico y de gestión para el cuerpo técnico: ¿preservar a algunos titulares para no arriesgarlos o salir con el once de gala para sentenciar cuanto antes la eliminatoria? La decisión que tome Kovac marcará el devenir de ambos compromisos. Una lesión hoy podría ser catastrófica para las opciones ligueras.
Por su parte, el Atalanta llega a esta cita con la moral reforzada tras una victoria de prestigio el pasado domingo contra el Nápoles por 2-1. Este triunfo les permite seguir soñando con los puestos europeos en la Serie A y ha inyectado confianza a un plantel que no se da por vencido. Los de Gian Piero Gasperini han sumado cuatro victorias en los últimos cinco partidos de liga, demostrando un estado de forma envidiable que los convierte en un rival peligroso pese al déficit en el marcador.
Sin embargo, el conjunto italiano también tiene sus propios problemas de lesiones. Las ausencias de Charles De Ketelaere y Giacomo Raspadori, dos piezas importantes en el esquema ofensivo, merman las opciones de Gasperini. De Ketelaere, con su creatividad y visión, y Raspadori, con su movilidad y definición, son bajas sensibles. A pesar de ello, el Atalanta cuenta con argumentos suficientes para plantar cara al gigante alemán. La velocidad por las bandas, la presión alta y la efectividad en el área rival son características que han definido al equipo de Bérgamo en los últimos años.
La clave para los italianos pasará por marcar pronto. Un gol en los primeros minutos encendería la fe de los aficionados y obligaría al Dortmund a replantearse su estrategia defensiva. El Gewiss Stadium se espera lleno y con una atmósfera eléctrica, con los tifosi dispuestos a empujar a su equipo hacia una remontada histórica. Gasperini preparará a sus jugadores para salir al ataque desde el primer minuto, presionando la salida de balón alemán y buscando aprovechar cualquier error defensivo.
Las alineaciones probables dibujan un escenario interesante. El Atalanta saldría con Carnesecchi bajo palos; una defensa de tres con Scalvini, Hien y Kolasinac; en el centro del campo, de Roon y Ederson intentarán dominar la medular, mientras que Zappacosta y Bernasconi ofrecerán profundidad por las bandas. En ataque, Samardzic, Scamacca y Zalewski buscarán la sorpresa. El esquema de Gasperini, habitualmente un 3-4-2-1, permite a sus equipos ser compactos defensivamente y letales en transición.
Por su parte, el Dortmund podría alinear a Kobel en la portería; una línea de tres centrales con Anton, Schlotterbeck (si finalmente juega) y Bensebaini; en el centro del campo, Ryerson, Nmecha, Bellingham y Svensson; y arriba, el tridente ofensivo formado por Beier, Guirassy y Brandt. Este once ofrece equilibrio entre solidez defensiva y peligro ofensivo, con jugadores capaces de hacer daño en espacios reducidos.
El encuentro estará dirigido por el colegiado español José María Sánchez Martínez, quien tiene experiencia en partidos de esta magnitud. El pitido inicial está programado para las 18:45 horas en el Gewiss Stadium, conocido comercialmente como New Balance Arena. La presencia de un árbitro español añade un elemento de neutralidad en un choque donde las emociones estarán a flor de piel.
En definitiva, el Borussia Dortmund tiene una gran oportunidad de certificar su presencia en los octavos de final de la Champions League. La ventaja de 2-0 es considerable, pero la competición europea ha demostrado que cualquier cosa puede suceder. La concentración, la gestión de esfuerzos y la efectividad tanto en defensa como en ataque serán las claves para que los germanos cumplan su objetivo sin sobresaltos. El Dortmund no puede permitirse el lujo de relajarse ni un instante.
El Atalanta, por su parte, jugará sin presión y con la libertad de quien no tiene nada que perder. Su estilo ofensivo y valiente puede generar problemas a un Dortmund que deberá equilibrar la necesidad de defender su ventaja con el deseo de no llegar exhausto al duelo del sábado. El fútbol, en ocasiones, premia a los valientes. Esta noche sabremos si el coraje italiano puede superar la ventaja alemana o si la experiencia y calidad del Dortmund serán suficientes para evitar sustos y seguir adelante en la competición más prestigiosa del continente.