Alavés y Girona firman tablas en un duelo vibrante de LaLiga

Lucas Boyé se erige como héroe con un doblete en el descuento que rescata un punto épico para los vitorianos

El Estadio de Mendizorroza presenció uno de los encuentros más emocionantes de la jornada 25 de LaLiga EA Sports, donde Deportivo Alavés y Girona FC concluyeron empatados a dos goles en un duelo que mantuvo el suspense hasta el último segundo. El protagonista absoluto de la tarde fue el delantero argentino Lucas Boyé, quien con un doblete de autor en los instantes finales evitó la derrota de los locales y se convirtió en el MVP del choque por méritos propios.

Desde el pitido inicial, ambos conjuntos dejaron claro que no venían a especular. El Girona, a pesar de su condición de visitante, planteó un fútbol valiente y ofensivo que obligó al Alavés a replegarse en defensa. Los de Míchel dominaron la posesión en los primeros compases, creando peligro por las bandas con la velocidad de Tsygankov y la creatividad de Bryan Gil. Por su parte, el conjunto babazorro buscó sorprender a la contra, aprovechando la velocidad de sus extremos y el olfato goleador de Boyé.

La primera mitad transcurrió sin goles, pero no faltaron las ocasiones de peligro. El meta local Sivera se convirtió en figura al detener un disparo raso y colocado de Witsel que parecía el primero del encuentro. En la portería contraria, Gazzaniga respondió con seguridad a un remate de cabeza de Tenaglia que se colaba por la escuadra. Los minutos previos al descanso fueron un intercambio de golpes constante, con ambos equipos buscando el error del rival, pero la falta de precisión en el último pase y la buena actuación de los porteros mantuvieron el marcador intacto.

El segundo tiempo comenzó con el mismo ritmo, pero pronto llegaría la acción decisiva. A los 67 minutos, Míchel realizó su primera jugada maestra: la entrada de Ounahi por Vanat. El marroquí, que no disputaba un partido oficial desde diciembre por una lesión y su participación en la Copa África, demostró estar en plena forma. Su visión de juego y precisión en el pase desequilibraron el encuentro. Fue precisamente él quien, en el minuto 73, asistió magistralmente a Tsygankov para que el ucraniano, con un disparo cruzado ante la salida de Sivera, inaugurara el marcador.

El gol visitante obligó al Alavés a reaccionar. Coudet movió su banquillo introduciendo a Denis Suárez y Calebe por Ibáñez y Ángel Pérez, buscando mayor profundidad ofensiva. La respuesta no se hizo esperar. Lucas Boyé recortó distancias con un testarazo impecable que batió a Gazzaniga, devolviendo la ilusión a la grada. Sin embargo, la alegría duró poco, ya que el Girona volvió a adelantarse mediante una jugada colectiva que desbordó a la defensa local.

Con el 2-1 en contra y el tiempo cumplido, el partido parecía sentenciado. Pero el fútbol guardaba un guion inesperado. El árbitro señaló nada menos que nueve minutos de descuento, una decisión que generó protestas en el banquillo visitante. Durante esta prolongación, el Alavés se volcó con todo al ataque, mientras el Girona se replegó buscando aguantar el resultado.

En el minuto 89, una jugada a balón parado cambió el destino del encuentro. Un centro al área encontró a Boyé, quien con un remate de cabeza inapelable superó a Gazzaniga para establecer el definitivo 2-2. La celebración fue épica, con el argentino corriendo hacia el fondo sur donde se aglutinaba la afición más fiel.

El partido no estuvo exento de polémica. En el minuto 90, el colegiado revisó una posible falta de Toni Martínez sobre Blind en el área, pero finalmente validó el tanto al considerar que ambos jugadores estaban en un forcejeo legal. Además, la lesión de Gazzaniga en el dedo índice de su mano izquierda, que sufrió una dislocación en el minuto 51, obligó a los servicios médicos a realizar una intervención urgente. El guardameta argentino, con un vendaje especial, demostró valentía al continuar entre los palos pese al evidente dolor.

Los cambios fueron numerosos y estratégicos. El Girona introdujo a Stuani y Francés para dar experiencia a la zaga, mientras que el Alavés apostó por Guevara y Aleñá en los últimos minutos para buscar la heroica. Las tarjetas amarillas a Claudio Echeverri y Yusi Enríquez reflejaron la tensión de un duelo que nunca perdió intensidad.

El análisis individual destaca la actuación estelar de Lucas Boyé, cuyo doblete le valió el reconocimiento como mejor jugador del encuentro. El argentino mostró una capacidad de liderazgo excepcional, apareciendo cuando su equipo más lo necesitaba. Por parte del Girona, Tsygankov demostró su calidad con un gol de gran factura, mientras que Ounahi dejó entrever su potencial con una asistencia decisiva pese a su larga inactividad.

Para el Girona, el empate sabe a derrota. El equipo catalán dominó buena parte del encuentro y tuvo la victoria en sus manos, pero la falta de contundencia defensiva en los últimos minutos le costó dos puntos valiosos en su lucha por las posiciones altas de la tabla. Míchel deberá trabajar el cierre de partidos para evitar nuevos sustos.

Por su parte, el Alavés celebra un punto que sabe a gloria. La capacidad de remontada y la fe del equipo hasta el final demuestran la fortaleza mental del conjunto vitoriano. Coudet ha inculcado una mentalidad de lucha que se vio reflejada en el empuje final de sus jugadores. Este resultado puede marcar un punto de inflexión en su temporada.

El encuentro dejó varias enseñanzas tácticas. La importancia de mantener la concentración hasta el pitido final, la efectividad de los cambios ofensivos en momentos críticos, y la necesidad de aprovechar las oportunidades de balón parado. Además, la lesión de Gazzaniga pone de manifiesto la exigencia física de la competición y la importancia de la plantilla completa.

Con este empate, ambos equipos suman un punto que les permite seguir soñando con sus objetivos. El Alavés consolida su posición en la zona media de la tabla con un bagaje moral invaluable, mientras que el Girona deberá recuperarse rápidamente de este golpe anímico para afrontar los próximos compromisos con la misma ambición que mostró durante gran parte del duelo en Vitoria.

El fútbol, una vez más, demostró por qué es el deporte más apasionante del mundo. Un guion impredecible, héroes inesperados y un final de infarto que dejó a la afición con el corazón en un puño. Lucas Boyé, con su doblete salvador, se ha ganado un lugar en la memoria colectiva de la parroquia alavesista.

Referencias