Odriozola se rompe el cruzado y se despide de la temporada con la Real Sociedad

El lateral sufre una grave lesión en la rodilla izquierda apenas un minuto después de saltar al campo en el partido contra el Oviedo

El lateral derecho de la Real Sociedad, Álvaro Odriozola, enfrenta uno de los momentos más difíciles de su carrera profesional. Las pruebas médicas realizadas este viernes han confirmado la peor de las noticias: una rotura completa del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, una lesión que le mantendrá alejado de los terrenos de juego durante el resto de la temporada 2025-26.

El fatídico momento se produjo en el estadio de Anoeta durante el encuentro correspondiente a la jornada liguera ante el Real Oviedo. El entrenador Pellegrino Matarazzo decidió recurrir al donostiarra en busca de un revulsivo cuando el marcador mostraba un desfavorable 0-2 a favor de los visitantes. Sin embargo, el destino tenía preparado un cruel giro para el futbolista de 30 años.

Apenas sesenta segundos después de pisar el césped, Odriozola ejecutó un movimiento brusco que resultó fatal. Su rodilla izquierda cedió de manera traumática, haciendo un gesto antinatural que dejó patente la gravedad de la situación. Inmediatamente, el jugador se derrumbó sobre el terreno de juego, con gestos de intenso dolor que no dejaban lugar a dudas sobre la magnitud de la lesión.

Las lágrimas que derramó el futbolista mientras era atendido por los servicios médicos del club reflejaban la dimensión emocional del percance. En un momento especialmente conmovedor, Odriozola dirigió su mirada hacia la zona de la grada donde se encontraban sus familiares más cercanos, incluidas sus hijas pequeñas, consciente de que su temporada había llegado a una abrupta conclusión. La escena concluyó con su retirada del campo apoyado por dos auxiliares, visiblemente hundido psicológicamente.

Tras abandonar el estadio, el defensa regresó directamente a su domicilio para iniciar las primeras fases de recuperación. No ha sido hasta este viernes cuando se han completado los exámenes médicos exhaustivos que han confirmado el diagnóstico inicial. La rotura del ligamento cruzado representa una de las lesiones más temidas en el mundo del fútbol, con un período de recuperación que suele extenderse entre seis y nueve meses.

Esta contrariedad llega en el peor momento posible para el futbolista, quien acababa de reconquistar su lugar en el once titular después de una trayectoria marcada por el infortunio. Las dos campañas precedentes habían sido prácticamente un desierto para Odriozola, aquejado por una serie interminable de lesiones musculares que le relegaron a un segundo plano en los planes del técnico anterior, Sergio.

Sin embargo, la llegada de Matarazzo al banquillo donostiarra supuso un punto de inflexión en su carrera. El entrenador confió plenamente en sus capacidades, devolviéndole la regularidad que tanto había echado de menos. Sus actuaciones en las últimas semanas habían alcanzado un nivel que recordaba al futbolista que deslumbró en la temporada 2017-18, cuando su rendimiento le valió un traspaso histórico al Real Madrid por la cifra de 32 millones de euros en el verano de 2018.

Precisamente ese resurgimiento deportivo es lo que hace aún más dolorosa esta lesión. Odriozola había transformado su situación, pasando de estar en la lista de transferibles a convertirse en un pilar fundamental del esquema de juego de la Real Sociedad. Su velocidad, despliegue físico y capacidad de subida por la banda derecha se habían convertido en armas valiosas para el conjunto txuri-urdin.

El contrato del futbolista, vigente hasta 2029, ofrece cierta tranquilidad desde el punto de vista económico, pero la perspectiva deportiva es mucho más compleja. A sus 30 años, superar una lesión de esta magnitud requiere no solo un trabajo físico exhaustivo, sino también una fortaleza mental excepcional. La rodilla izquierda, en este caso, es particularmente delicada para un lateral diestro que apoya gran parte de su juego en esa pierna.

Los servicios médicos del club ya han diseñado un plan de recuperación que incluirá una intervención quirúrgica en los próximos días. El objetivo es que Odriozola pueda iniciar la fase de rehabilitación lo antes posible, con la mirada puesta en una vuelta a los terrenos de juego antes de que finalice el año 2026, ya en la temporada 2026-27.

Desde el club se ha mostrado todo el apoyo al futbolista. La Real Sociedad emitió un comunicado oficial expresando su solidaridad con el jugador y su familia, asegurando que contará con todos los recursos necesarios para afrontar este proceso. Compañeros de equipo y miembros de la cúpula directiva han hecho llegar sus mensajes de ánimo a través de redes sociales, reconociendo la profesionalidad y el esfuerzo que Odriozola ha demostrado desde su regreso a la disciplina donostiarra.

La lesión deja a Matarazzo con un problema adicional en su línea defensiva. Aunque el equipo cuenta con recursos en esa posición, la versatilidad y la experiencia de Odriozola son cualidades difíciles de reemplazar a corto plazo. El técnico deberá reconfigurar sus planes tácticos y confiar en otros futbolistas para cubrir el vacío dejado por el lateral.

Para Odriozola, el desafío ahora es doble: superar el trauma físico y psicológico de una lesión tan grave, y demostrar que puede regresar al máximo nivel. La historia del fútbol está llena de ejemplos de jugadores que han vuelto más fuertes después de adversidades similares, y el donostiarra tendrá la oportunidad de escribir su propio capítulo de superación.

La temporada 2025-26 quedará marcada por esta ausencia forzosa, pero también por el legado de las buenas actuaciones que el defensa había ofrecido antes del contratiempo. Los aficionados de la Real Sociedad guardarán el recuerdo de su entrega y calidad, esperando pacientemente su regreso a los terrenos de juego donde se siente más realizado.

El camino de recuperación será largo y exigente, pero Odriozola cuenta con la experiencia de haber superado obstáculos previos. Aunque ninguno de la magnitud de esta lesión, su capacidad de sacrificio y dedicación son atributos que le acompañan desde sus inicios en Zubieta. La confianza depositada por el club y el cariño de la afición serán pilares fundamentales en los meses que vienen.

Mientras tanto, el futbolista se centrará en cumplir cada etapa del proceso de rehabilitación, con la certeza de que su objetivo final es volver a vestir la camiseta blanquiazul y demostrar que aún quedan muchos capítulos por escribir en su historia con la Real Sociedad. La lesión del ligamento cruzado es solo una pausa forzosa, no el final de su trayectoria deportiva.

Referencias