La 79ª entrega de los Premios BAFTA celebrada este año ha vuelto a situar a Londres como la capital mundial del glamour cinematográfico. Bajo la batuta del carismático Alan Cumming como maestro de ceremonias, la gala no solo reconoció las mejores producciones del año, sino que también nos obsequió con una alfombra roja memorable donde las celebrities desplegaron sus mejores galas sartoriales. Las tendencias que emergieron de este evento confirman que la moda de premios está evolucionando hacia un equilibrio entre la sobriedad clásica y la experimentación contemporánea.
El color negro, fiel aliado de la elegancia nocturna, volvió a demostrar su poderío en el Royal Albert Hall, mientras que el rosa se erigió como la novedad cromática más comentada de la velada. Las siluetas, por su parte, abarcaron desde el tradicional sirena hasta formas arquitectónicas que desafiaban las convenciones, confirmando que la alfombra roja de los BAFTA es un escenario donde conviven sin tensiones la tradición y la vanguardia.
El clasicismo refinado de Monica Bellucci
La actriz italiana Monica Bellucci demostró una vez más por qué es considerada un ícono de la elegancia internacional. Su elección para la noche fue un vestido negro de corte sirena que se ajustaba perfectamente a su silueta, realzando sus curvas con discreta sensualidad. El diseño presentaba un escote corazón ligeramente off-shoulder que dejaba entrever sus hombros con delicadeza, complementado con mangas largas que añadían un toque de sobriedad al conjunto.
El vestido, confeccionado en una tela que brillaba sutilmente bajo los flashes, se extendía en una cola que se deslizaba por la alfombra con gracia cinematográfica. Bellucci completó su estilismo con un collar de pedrería que capturaba la luz sin resultar excesivo, un clutch negro minimalista y su característica melena suelta con flequillo, que enmarcaba su rostro con un aire de glamour sofisticado que le es inherente. Su look fue un maestro ejercicio de equilibrio entre la simplicidad y el lujo, demostrando que menos es más cuando se sabe elegir.
La sensualidad contenida de Emma Stone
Emma Stone optó por una propuesta que combinaba sobriedad y sensualidad en una misma pieza. La actriz lució un vestido negro largo de silueta ultrajustada que se convertía en una segunda piel, realzando su figura con precisión quirúrgica. El cuello halter del diseño creaba una línea vertical que alargaba su silueta, mientras que el pronunciado escote lágrima en el pecho aportaba un toque de audacia sin comprometer la elegancia.
El diseño, limpio en su concepción, eliminaba cualquier elemento superfluo para concentrarse en el corte arquitectónico que definía la pieza. Stone complementó su look con joyas discretas que no competían con el vestido y un recogido pulido que dejaba su rostro completamente visible, asegurando que toda la atención recayera en la impecable confección de su elección sartorial. Su apuesta demostró que la verdadera sofisticación reside en la precisión del diseño y la confianza con que se porta.
El revival hollywoodense de Kate Hudson
Kate Hudson se convirtió en una de las grandes protagonistas de la noche al rescatar la esencia del old Hollywood con una interpretación contemporánea. La actriz desfiló con un vestido de Prada en un vibrante color rojo satinado que capturaba todas las miradas. El diseño, con escote palabra de honor, se ajustaba a su cintura para desplegarse en una falda con volumen y cola dramática que creaba un efecto cinematográfico con cada paso.
El rojo, color asociado tradicionalmente al poder y la pasión, fue elevado a su máxima expresión mediante la elección de una tela que reflejaba la luz con intensidad. Hudson complementó su estilismo con un collar de diamantes que añadía un toque de lujo sin restar protagonismo al vestido, y un moño pulido que evocaba directamente a las divas de la era dorada del cine. Su look confirmó que la combinación de rojo y brillo sigue siendo una fórmula imbatible en la alfombra roja.
La audacia teatral de Teyana Taylor
Entre las apuestas más arriesgadas de la velada destacó sin duda la de Teyana Taylor. La artista optó por un diseño marrón oscuro satinado que desafiaba las convenciones con su cuello escultórico con volantes que enmarcaba su rostro como una obra de arte. La pieza, de manga larga y cintura ceñida, se extendía en una falda drapeada con abertura estratégica y larga cola que creaba un efecto escénico.
Taylor completó su look con botas altas a juego que rompían con la tradición de los tacones clásicos, y un beauty look de aire retro que reforzaba la estética dramática de su conjunto. Su elección demostró que la alfombra roja puede ser también un espacio para la expresión artística y la experimentación, donde el riesgo se paga con la originalidad.
La sofisticación moderna en azul noche
Otra de las celebrities que capturó los flashes fue quien apostó por un diseño en profundo azul noche que rozaba el negro. El vestido destacaba por su cuerpo estructurado y embellecido con flores tridimensionales de lentejuelas brillantes que creaban un efecto táctil y visual fascinante. Estas aplicaciones contrastaban con una falda plisada de gasa que caía con ligereza etérea y terminaba en una cola fluida.
Los sutiles detalles cut-out en los laterales y los tirantes finos decorados aportaban esa mezcla perfecta entre alta costura y sensualidad moderna delicada. Este look representó la evolución del diseño contemporáneo, donde la técnica tradicional se fusiona con elementos de vanguardia para crear piezas únicas que celebran la feminidad sin recurrir a la obviedad.
El poder del conjunto coordinado
Una tendencia emergente que se consolidó en esta edición fue el uso de conjuntos de dos piezas como alternativa al vestido tradicional. Una de las asistentes lució una chaqueta negra entallada combinada con una falda midi a juego, ambas adornadas con un bordado floral en tonos plata y blanco que recorría el bajo de la chaqueta y el frontal de la falda.
Para elevar el look, añadió un broche de diamantes en la solapa y un bolso de mano joya que funcionaba como pieza de arte. Esta elección demostró que la separación de piezas puede alcanzar el mismo nivel de sofisticación que un vestido de gala, ofreciendo versatilidad y un toque de modernidad que resuena con las nuevas generaciones de estrellas.
La abstracción en púrpura
El último look destacado de la noche fue un diseño silueta evasé que jugaba con un hipnótico estampado abstracto en una paleta de púrpuras, berenjenas y negros. El vestido, con escote halter y cuerpo entallado, fluía en una falda voluminosa con un cinturón de lazo de seda que marcaba la cintura con delicadeza.
El estampado abstracto, lejos de ser solo decorativo, creaba una ilusión óptica que realzaba la silueta de quien lo portaba. Acompañado de un recogido desenfadado que equilibraba la formalidad del diseño, este look representó la apuesta artística de la noche, donde la moda se convierte en lienzo para la expresión creativa.
Conclusiones de una noche memorable
La alfombra roja de los BAFTA 2026 ha dejado claro que la moda de premios está en un momento de pluralidad creativa. Desde el clasicismo más puro de Monica Bellucci hasta la experimentación teatral de Teyana Taylor, pasando por el revival hollywoodense de Kate Hudson y la precisión arquitectónica de Emma Stone, cada look contó una historia diferente.
Las tendencias consolidadas para la próxima temporada incluyen el negro como base atemporal, el rosa como color emergente, los detalles tridimensionales en lentejuelas y flores, y la sensualidad contenida mediante cortes estratégicos. La alfombra roja de los BAFTA sigue siendo, sin duda, uno de los escenarios más importantes para la moda contemporánea, donde el cine y la alta costura se funden en una celebración de la creatividad y el estilo.