Portugal aplasta a España y elimina a los Hispanos del Europeo de balonmano

Los lusos dominaron de principio a fin con un Martim Costa imperial (35-27) y despiden a la selección española del Campeonato de Europa de Dinamarca, Suecia y Noruega

La selección española de balonmano ha dicho adiós prematuramente al Campeonato de Europa que se disputa en Dinamarca, Suecia y Noruega tras una derrota contundente ante Portugal por 27-35. Los Hispanos necesitaban una victoria para mantener vivas sus opciones de clasificación, pero se encontraron con un rival demoledor que no dio opción al conjunto nacional desde el pitido inicial.

El partido, decisivo para las aspiraciones españolas en el torneo continental, se convirtió en un calvario para los jugadores dirigidos por la federación nacional. Desde los primeros minutos, Portugal impuso un ritmo vertiginoso y una efectividad demoledora que dejó sin respuesta a la defensa ibérica. La necesidad de sumar dos puntos se convirtió en una quimera ante la superioridad lusa en todas las facetas del juego.

El inicio del encuentro ya presagiaba lo que vendría después. Portugal salió al campo con una determinación férrea, mientras España parecía imprecisa en ataque y vulnerable en defensa. Los portugueses, liderados por un Martim Costa descomunal, construyeron una ventaja progresiva que pronto se hizo insalvable. Los goles del extremo luso caían con una regularidad que desesperaba a los porteros españoles, mientras que en el otro lado del campo, la portería de Sergey Hernández sufría un constante asedio.

Al descanso, el marcador ya reflejaba una diferencia de cuatro goles (16-12) a favor de Portugal, pero la sensación era de una brecha mucho mayor. Los Hispanos habían intentado reaccionar con tantos de Tarrafeta y Gurri, pero cada acercamiento español era respondido con contundencia por los lusos. Los lanzamientos de siete metros de Areia se convirtieron en un auténtico quebradero de cabeza para la defensa nacional, mientras que Iturizza aparecía una y otra vez para mantener la ventaja en un nivel cómodo para su equipo.

La segunda mitad no hizo más que confirmar la superioridad portuguesa. España salió con la intención de recortar distancias, pero se topó con un muro defensivo y un contraataque letal. Los intentos de remontada se vieron constantemente frustrados por la efectividad de los jugadores lusos. Cada gol español era inmediatamente respondido por otro de Portugal, manteniendo la diferencia en cinco o más tantos en todo momento.

Los momentos clave de la segunda parte reflejaron la dinámica del encuentro. Tarrafeta, con tres goles, intentó liderar la reacción hispana, pero Iturizza y Gomes mantenían el ritmo ofensivo portugués. La presión española no surtía efecto, y los errores en ataque eran castigados con contundencia en la contra. Areia, con sus lanzamientos desde la esquina, demostró una precisión quirúrgica que desmontaba cualquier intento de acercamiento.

La actuación de Martim Costa fue, sin duda, la gran protagonista del choque. El jugador portugués no paró de castigar a la defensa española con una serie de goles que mantuvieron a su equipo siempre por delante. Su capacidad para generar peligro desde cualquier posición del perímetro y su efectividad en el lanzamiento exterior resultaron decisivos. Por su parte, Iturizza se consolidó como el hombre que cerraba las puertas cada vez que España amenazaba con acercarse.

En el bando español, destacaron algunas acciones individuales. Tarrafeta mostró su calidad con varios goles de mérito, mientras que Gurri intentó aportar intensidad en ataque. Sergey Hernández, a pesar de algunas paradas espectaculares, no pudo evitar el desenlace. La falta de efectividad en ataque y los numerosos errores en momentos cruciales condenaron a los Hispanos a una eliminación prematura del torneo.

El final del encuentro, con el 27-35 definitivo, certificó la despedida española del Europeo. Los jugadores abandonaron la pista con gestos de frustración, conscientes de que no habían estado a la altura de las circunstancias. La derrota ante un rival directo en la lucha por la clasificación resulta especialmente dolorosa, ya que deja a la selección sin opciones de continuar en la competición.

Este resultado pone fin al camino de España en un campeonato donde las expectativas eran considerablemente altas. La selección nacional llegaba con la ambición de pelear por las medallas, pero la realidad del torneo ha sido muy diferente. La falta de regularidad y los problemas defensivos han sido factores constantes que finalmente han propiciado esta temprana eliminación.

Con este desenlace, los Hispanos se despiden del Europeo de balonmano mucho antes de lo esperado. El equipo deberá ahora analizar los errores cometidos y trabajar en los aspectos que han fallado para futuras competiciones. El balonmano español, con una rica tradición internacional, afronta ahora un periodo de reflexión tras esta derrota sin paliativos ante una Portugal que demostró estar varios escalones por encima en este compromiso decisivo.

La crónica de este último partido de los Hispanos en el Europeo nos despide del torneo continental. La competición continúa sin la presencia de la selección española, que deberá ver desde casa cómo otros equipos luchan por la gloria europea. Una despedida amarga para un conjunto que aspiraba a mucho más.

Referencias