El cine español vuelve a codearse con la élite de Hollywood. La cinta Sirât, dirigida por Oliver Laxe, ha despertado el interés de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas al conseguir dos candidaturas para la 98ª edición de los premios Oscar. La ceremonia, que tendrá lugar el próximo 15 de marzo, reconocerá la excelencia de este drama que explora la relación entre un padre y su hija a través del mundo de las raves electrónicas.
La producción, que cuenta entre sus productores con el gigante tecnológico Telefónica, ha vivido la emoción de la nominación de forma colectiva. El equipo creativo se reunió en el emblemático vestíbulo del edificio Telefónica, el rascacielos más antiguo de España, para seguir en directo el anuncio oficial. Rodeados de periodistas, amigos y colaboradores, la expectativa era máxima, conscientes de que la competencia en un año cinematográficamente excepcional resultaría tremendamente compleja.
El resultado superó las expectativas. No solo la película entró en la categoría de Mejor Película Internacional, sino que el equipo de sonido formado exclusivamente por mujeres ha reescrito los anales de la historia de estos galardones. Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas conforman el primer equipo técnico íntegramente femenino en recibir una nominación al Oscar por Mejor Sonido.
La reacción de Laxe tras conocer la noticia refleja la filosofía que ha acompañado todo el proceso creativo. El director expresó una sensación de victoria anticipada, atribuyendo el mérito a la colaboración colectiva. Este reconocimiento pertenece a cada departamento y al cine español en su conjunto, declaró, enfatizando la riqueza de nuevas voces en la industria nacional.
El cineasta nacido en París hace 43 años mostró una humildad que contrasta con la magnitud del logro. Para él, el simple hecho de haber alcanzado las cinco listas previas (shortlists) que anunció la Academia semanas atrás ya representaba una victoria significativa. En un año cinematográficamente excepcional, competir entre las finalistas era ya motivo de celebración.
Una perspectiva de futuro optimista
Las palabras de Laxe revelan una mentalidad alejada de la presión competitiva. El presente es para la celebración, aseguró, desviando la atención del resultado final hacia el proceso y el reconocimiento recibido. El director empleó una metáfora evocadora para describir la competencia, comparando a las superproducciones con gigantes prehistóricos mientras posicionaba a su película como un mamífero ágil capaz de sobrevivir frente a presupuestos descomunales.
Esta reflexión pone de manifiesto la realidad de la industria cinematográfica, donde las producciones independientes con presupuestos modestos compiten contra superproducciones millonarias. La película de Laxe, sin embargo, ha demostrado que la creatividad y la calidad artística pueden nivelar cualquier desventaja económica.
Sobre la estrategia de campaña, el director mostró especial entusiasmo por las proyecciones técnicas organizadas en Los Ángeles tras las shortlists. El cineasta describió estos encuentros como una ventana a la pasión artesanal del cine, donde el afecto por la cinematografía y el espíritu de equipo florecen más allá de la rivalidad. Estos encuentros profesionales le permitieron constatar el respeto que la cinta había generado entre sus pares, incluso recibiendo elogios de músicos que consideraban su banda sonora superior a otras candidatas, aunque finalmente no lograra la nominación en esa categoría.
El cineasta destacó cómo cada viaje promocional fortalecía la seguridad del grupo, tejiendo redes profesionales basadas en el mutuo respeto. Cada presentación consolidaba la confianza del equipo, subrayando el valor del networking y del reconocimiento entre profesionales.
El hito femenino en el sonido cinematográfico
La nominación del equipo técnico de sonido representa un momento trascendental para la igualdad de género en la industria. Laia Casanovas, una de las responsables de la hipnótica atmósfera acústica de la película, admitió que durante el rodaje nunca imaginaron alcanzar tal reconocimiento, subrayando lo impredecible del trayecto creativo.
Amanda Villavieja, su compañera de equipo, reflexionó sobre la justicia de este reconocimiento, señalando que la representación femenina en roles técnicos de elite se hacía esperar. Manifestó una profunda satisfacción por el logro compartido con sus compañeras, enfatizando el valor de la cohesión grupal.
Este reconocimiento pone de relieve la creciente presencia de mujeres en roles técnicos tradicionalmente masculinizados, abriendo brecha para futuras generaciones de profesionales del sonido.
Conexiones personales y próximos retos
Más allá de los focos profesionales, Laxe compartió detalles personales que humanizan la experiencia. Reveló que había hablado por teléfono con sus abuelos esa misma mañana, un ritual que le transmitió buenas vibraciones para la jornada. Estas conexiones familiares parecen ser su amuleto personal en momentos de tensión.
El horizonte inmediato del director pasa por los premios Feroz, que se celebrarán este sábado en Pontevedra, antes de merecerse un merecido descanso doméstico. El cineasta adelantó, utilizando su lengua materna, que tras la gala se tomaría un período de descanso en su hogar, mostrando su necesidad de desconectar del torbellino mediático.
Sobre la relevancia de los Oscar, Laxe mantuvo una perspectiva equilibrada. El verdadero valor de estos premios, según el director, radica en la inspiración que genera en el público y en sus colegas, expresó, consciente de que el impacto real de estas nominaciones se mide en la motivación que generan en la comunidad cinematográfica española y en el público general.
El director también valoró pertenecer al selecto grupo de cintas distribuidas en Estados Unidos por Neon, la prestigiosa compañía que ha llevado al éxito a múltiples producciones independientes. Reiteró que la competencia se desarrolla en un año excepcional para el séptimo arte, enfatizando la calidad de las películas que conforman el panorama actual del cine de autor.
El legado del cine español en los Oscar
La doble nominación de Sirât se suma a la rica tradición del cine ibérico en los premios de la Academia. Históricamente, España ha contado con varias películas finalistas, siendo El laberinto del fauno de Guillermo del Toro la más laureada con seis candidaturas en 2007, aunque compitió representando a México.
Esta nueva candidatura refuerza el prestigio del cine español contemporáneo, caracterizado por voces autoriales fuertes y una estética personal que resuena más allá de nuestras fronteras. La apuesta de Laxe por un lenguaje visual y sonoro único ha encontrado eco en los sectores más exigentes de la industria internacional.
Una producción con respaldo empresarial
La implicación de Telefónica como productora del filme representa un modelo de colaboración entre el sector tecnológico y el cultural que está dando frutos. El uso de su sede histórica para el evento de seguimiento de las nominaciones simboliza este matrimonio entre innovación y creatividad.
Este tipo de alianzas resulta crucial para la viabilidad de proyectos cinematográficos ambiciosos que, sin el respaldo de grandes estudios, dependen de la visión de empresas que entienden el valor cultural y económico del cine de calidad.
El camino hacia la ceremonia
Con más de un mes por delante hasta la ceremonia del 15 de marzo, el equipo de Sirât deberá gestionar una campaña de promoción sostenida. Las estrategias de marketing y las apariciones en eventos previos serán fundamentales para mantener la visibilidad de la película entre los votantes de la Academia.
Sin embargo, el tono de Laxe sugiere que la presión no minará el disfrute del proceso. Su llamado a la "tranquilidad" y su enfoque en el valor colectivo del logro indican que, independientemente del resultado final, el viaje ya ha valido la pena.
La industria cinematográfica española observa con atención esta doble nominación, que no solo representa un reconocimiento individual, sino que abre puertas para futuras producciones con sello autorial. La combinación de un director consagrado, un equipo técnico innovador y el respaldo de una empresa tecnológica crea un modelo replicable que puede inspirar nuevas formas de financiación y producción.
En definitiva, Sirât no solo compite por dos estatuillas doradas, sino que ya ha ganado un lugar en la historia del cine español como un proyecto que une calidad artística, visión de futuro y compromiso con la igualdad de género. El espíritu de esta gesta se resume en la actitud del director: la victoria ya está conseguida, solo resta saborear el presente.