Barrios y Sorloth lideran la victoria del Atlético sobre el Alavés

El mediocampista madrileño brilla como conductor y el noruego marca un golazo de cabeza que decide el encuentro

El Atlético de Madrid sumó tres puntos vitales en su visita al Alavés gracias a una actuación sólida basada en el control del centro del campo y la efectividad en el área rival. La combinación entre Barrios, cada vez más consolidado como referente del juego rojiblanco, y Sorloth, que conectó un cabezazo impecable, resultó decisiva para desequilibrar un encuentro que se complicó en los instantes finales por la falta de definición previa del conjunto de Simeone.

Desde el inicio del compromiso, el equipo colchonero mostró su intención de dominar la posesión y dictar el ritmo del juego. La figura de Barrios se erigió como el eje vertebrador de esta propuesta, distribuyendo el balón con criterio y recuperando constantemente la iniciativa en las transiciones defensivas. Su capacidad para leer el partido y encontrar espacios entre líneas permitió al Atlético superar la presión inicial del Alavés, que intentó cerrar los pasillos centrales con una línea de cuatro mediocampistas protegiendo a su capitán Antonio Blanco.

La presencia de Almada en el once inicial generó expectación, especialmente ante los rumores que vinculan su posible salida con la llegada de refuerzos para compensar las bajas de Gallagher y Raspadori. El argentino, ubicado en la banda izquierda ocupando el lugar habitual de Baena, demostró destellos de su calidad con pases filtrados que rompieron la defensa vitoriana en varias ocasiones. Aunque aún busca alcanzar su mejor forma física y adaptarse al ritmo exigente de LaLiga, su participación fue notable y dejó entrever por qué el cuerpo técnico mantiene la confianza en sus capacidades.

El primer tiempo transcurrió con un Atlético dominante pero impreciso en los metros finales. Las llegadas se sucedían por las bandas y el centro del campo generaba superioridad numérica, sin embargo, la falta de pulido en la definición y la última decisión frustraban las ocasiones más claras. Julián Álvarez, mantenido en el equipo pese a las especulaciones previas sobre su posible suplencia, mostró una vez más su compromiso inquebrantable. Aunque su conexión con el balón no fue la más fluida, estuvo cerca de marcar en un lanzamiento de falta directa desde la izquierda y en un disparo desde la frontal que desvió un defensor bajo palos. La asistencia que regaló a Almada en el borde del descanso casi se convierte en gol, pero la definición del argentino fue rechazada por Parada en la línea, con Pacheco interviniendo posteriormente en los rechaces de Barrios y Giuliano.

La segunda mitad comenzó con el mismo guion: control atlético y un Alavés replegado esperando su oportunidad. La insistencia rojiblanca encontró recompensa cuando una jugada elaborada desde atrás terminó con un centro preciso de Barrios que Sorloth conectó con un cabezazo técnico y potente, imposible para Sivera. El gol, de manual, reflejó la mejor versión del delantero noruego, quien ha demostrado ser una referencia clave en el ataque colchonero con su capacidad para generar peligro en el área y finalizar jugadas colectivas.

Tras el tanto, el Atlético tuvo ocasiones para sentenciar el encuentro pero la falta de acierto mantuvo con vida al Alavés. Giuliano, más voluntarioso que efectivo, probó al portero local con disparos lejanos sin demasiada fortuna. El equipo de Simeone, cómodo en el dominio del balón, no logró traducir su superioridad en goles, una dinámica recurrente en las últimas jornadas que ha generado cierta inquietud entre la afición.

Los minutos finales se convirtieron en un suplicio para los visitantes. El Alavés, alentado por su público, arriesgó más y el Atlético se vio obligado a defender en su propio área. La entrada de Kike García dio mayor presencia ofensiva a los locales, que buscaron el empate a través de balones largos y saques de esquina consecutivos. La defensa rojiblanca, liderada por una actuación sólida de sus centrales, resistió el asedio y protegió la ventaja mínima hasta el pitido final.

El triunfo permite al Atlético mantenerse en los puestos de privilegio de la tabla, aunque deja en evidencia la necesidad de ser más contundente en ataque. La evolución de Barrios como organizador del juego es una de las notas positivas más destacadas, mientras que la conexión con Sorloth en la definición ofrece garantías para los compromisos venideros. La próxima cita, el miércoles en Estambul contra el Galatasaray, presenta un escenario completamente diferente que exigirá la mejor versión del equipo, especialmente en la definición de las ocasiones generadas.

La gestación del gol reflejó el estilo que Simeone quiere consolidar: construcción pausada desde el centro del campo, desborde por las bandas y finalización en el área. Barrios asumió la responsabilidad de generar juego, combinando con Almada en la izquierda y abriendo a la derecha cuando la situación lo requería. Su visión permitió encontrar a Sorloth en espacios reducidos, donde el delantero demostró su olfato goleador.

Por su parte, el Alavés cumplió con su plan defensivo durante buena parte del encuentro pero careció de profundidad en ataque. La incapacidad para ganar duelos aéreos en ataque y la dificultad para superar la presión atlética en la salida de balón limitaron sus opciones ofensivas. Solo cuando el Atlético se replegó en los instantes finales los de Luis García generaron peligro real, evidenciando que el planteamiento inicial fue demasiado conservador.

El rendimiento de Almada será clave en las próximas semanas, ya sea como activo en el equipo o como posible moneda de cambio en el mercado. Su calidad técnica es indiscutible, pero necesita mayor continuidad y adaptación al ritmo físico de la competición española. La decisión del cuerpo técnico de mantenerle en el once ante el Alavés demuestra que aún cuenta con opciones de consolidarse en el proyecto.

La victoria, aunque sufrida, refuerza la moral del grupo de cara al desafío europeo. La capacidad de sufrir en los momentos de adversidad y mantener la concentración defensiva son valores que Simeone inculca constantemente. Sin embargo, la falta de eficacia ofensiva sigue siendo una asignatura pendiente que deberá corregirse si el equipo aspira a competir por los títulos tanto a nivel nacional como internacional.

El balance final es positivo: tres puntos, buena actuación de los mediocampistas y gol de su delantero estrella. Pero la sensación de haber dejado escapar la oportunidad de cerrar el partido antes genera cierta frustración. El Atlético demostró ser superior durante la mayor parte del encuentro, pero la falta de contundencia mantiene con vida a los rivales hasta el final, algo que puede resultar peligroso en competiciones de mayor exigencia.

La conexión Barrios-Sorloth emerge como uno de los activos más prometedores del equipo. Si el mediocampista continúa su progresión como organizador y el delantero mantiene su efectividad, el Atlético tendrá una base sólida sobre la que construir sus aspiraciones. El reto ahora es trasladar esta dinámica al Vicente Calderón -en referencia metafórica al estilo de juego- y al Wanda Metropolitano, donde la afición demanda no solo resultados, sino también seguridad y espectáculo en la gestación del juego ofensivo.

Referencias