El FC Barcelona femenino demostró una vez más su superioridad en la competición doméstica al imponerse de forma contundente al Atlético de Madrid en un encuentro correspondiente a la Liga F. La cita, celebrada en el estadio Johan Cruyff, se convirtió en una exhibición ofensiva del conjunto local, que no dio opción a las visitantes desde el pitido inicial hasta el último minuto de juego.
La noche futbolística arrancó con las expectativas habituales que genera cada compromiso del cuadro azulgrana. Sin embargo, rápidamente quedó claro que el dominio territorial y el control del balón serían monopolio absoluto de las jugadoras entrenadas por Jonatan Giráldez. La posesión del esférico se convirtió en el primer indicador de lo que sería un largo camino para las colchoneras, quienes vieron cómo sus rivales tejían una red de pases imposible de romper.
El desarrollo del encuentro reflejó un patrón repetitivo: el Barcelona construía jugadas elaboradas desde el centro del campo, mientras el Atlético se veía obligado a replegarse en busca de contener la avalancha ofensiva. La presión alta del conjunto catalán resultó insoportable para las madrileñas, que apenas lograban superar la línea de mediocampo sin perder el balón de forma precipitada.
La figura de Alexia Putellas brilló con luz propia durante los noventa minutos. La capitana blaugrana desplegó todo su repertorio técnico, con una visión de juego que le permitió distribuir el balón con precisión quirúrgica. Sus movimientos entre líneas crearon constantes desequilibrios en la defensa rojiblanca, y su capacidad para asociarse con las extremas abrió espacios en una zaga que parecía desbordada en múltiples ocasiones. Al final del compromiso, su rendimiento fue reconocido con el galardón de mejor jugadora del partido, un premio más que merecido tras su influencia decisiva en el resultado.
El primer gol no se hizo esperar demasiado. Tras una serie de aproximaciones que ya habían puesto en aviso a la portera visitante, llegó la jugada que abrió el marcador. Un centro ejecutado por Mapi León desde la esquina del campo encontró la cabeza de Marta Torrejón, quien conectó un remate impecable que se coló en la portería defendida por la guardameta atlética. La experiencia de la defensa barcelonista se tradujo en una ventaja temprana que tranquilizó a la parroquia local.
Con el 1-0 en el luminoso, el Barcelona no bajó el ritmo. Al contrario, aumentó la intensidad en busca de una renta mayor que sentenciara el choque cuanto antes. Las internadas de Claudia Pina por el carril derecho se convirtieron en una pesadilla recurrente para la defensa del Atlético. La joven delantera, con su característico estilo desequilibrante, creó ocasiones claras que estuvieron a punto de aumentar la diferencia.
El segundo tanto llegó tras una jugada colectiva que desnudó las carencias defensivas del rival. Una pared entre Alexia y Caroline Graham Hansen dejó a la noruega en posición de disparo. Aunque su remate fue rechazado por la zaga, el balón quedó muerto en el área pequeña para que Claudia Pina, atenta a la jugada, empujara el esférico al fondo de la red. El 2-0 reflejaba la superioridad evidente del conjunto catalán.
El Atlético de Madrid, por su parte, mostró una imagen discreta durante la primera mitad. Las jugadoras de Arturo Ruiz apenas inquietaron la meta de Cata Coll, quien se convirtió en una mera espectadora de lujo. La falta de conexión entre las líneas medias y la delantera impidió que las visitantes generaran peligro real, y cuando lograban acercarse al área rival, carecían de la claridad necesaria para finalizar las jugadas con éxito.
La segunda mitad continuó con el mismo guion. El Barcelona mantenía el control absoluto del esférico, mientras el Atlético intentaba sobrevivir a la tormenta con uñas y dientes. La entrada de Salma Paralluelo en el minuto 60 supuso un revulsivo emocional para la grada. La delantera internacional regresaba a los terrenos de juego tras más de dos meses ausente por una lesión muscular, y su vuelta fue celebrada con una ovación cerrada por parte de los aficionados presentes.
El gesto de cariño hacia Salma se transformó en euforia pura cuando, apenas cinco minutos después de su ingreso, la joven atacante marcó el tercer gol de su equipo. Una asistencia precisa de Ewa Pajor dejó a Salma mano a mano con la portera, y la delantera no perdonó con un disparo cruzado que certificó su regreso triunfal. El abrazo de sus compañeras y el cariño desbordado de la grada evidenciaron la importancia de su regreso para el vestuario.
El partido, ya sentenciado, sirvió para que Giráldez rotara a algunas de sus jugadoras más habituales y diera minutos a las menos utilizadas. Sin embargo, el nivel de exigencia no decayó. El cuarto gol llegó de nuevo de la bota de Claudia Pina, que firmó así su doblete particular. La delantera recibió un pase filtrado de Keira Walsh, superó a su marca con una finta de cuerpo y definió con un disparo raso que se coló por el palo largo.
La tarde también dejó un momento de tensión cuando la árbitra mostró una tarjeta amarilla a Natalia Padilla por una entrada dura que frenaba una transición rápida del Barcelona. La jugadora atlética vio cómo su falta le costaba la amonestación en un gesto que reflejaba la frustración acumulada por la incapacidad de contener el vendaval ofensivo rival.
El Atlético logró su primera aproximación seria al área barcelonista cuando el cronómetro marcaba el minuto 75. Un disparo desde la frontal de Kika Nazareth se marchó por encima del larguero, en una acción aislada que no inmutó a la defensa local. Fue, de hecho, la única ocasión clara de las visitantes durante todo el encuentro, una estadística que resume a la perfección el desequilibrio existente entre ambos conjuntos.
El quinto y definitivo gol llegó en los instantes finales. Un nuevo ataque organizado por las culés acabó con un centro desde la banda izquierda que Asisat Oshoala cabeceó hacia el segundo palo. Allí apareció Salma Paralluelo para empujar el balón y cerrar la manita. La celebración fue colectiva, con todas sus compañeras abrazando a la delantera, consciente de que su regreso añade un plus de calidad a un equipo ya de por sí temible.
El pitido final dejó un marcador de 5-0 que refleja la realidad deportiva de ambos equipos. El Barcelona continúa imparable en su camino hacia la defensa del título, mientras el Atlético deberá reflexionar sobre los errores cometidos y mejorar aspectos tácticos si quiere competir con las grandes potencias de la competición.
La actuación de Alexia Putellas volvió a ser el eje central del juego barcelonista. Su capacidad para leer el partido, combinada con su técnica excepcional, la convierten en la referente indiscutible de este equipo. La presencia de Salma Paralluelo, por su parte, aumenta las opciones ofensivas de un conjunto que ya era el más temible de la liga.
Con este resultado, el Barcelona consolida su liderato en la clasificación y envía un mensaje claro al resto de competidoras: el camino hacia el título pasa por derrotar a un equipo que combina calidad individual, juego colectivo y una efectividad demoledora. Para el Atlético, la derrota supone un revés importante que obligará a replantear estrategias de cara a los próximos compromisos.
El público asistente al Johan Cruyff disfrutó de una velada redonda, con fútbol de calidad, goles espectaculares y el regreso de una de sus jugadoras favoritas. La fiesta en las gradas se prolongó tras el final del encuentro, con los aficionados coreando el nombre de Salma y celebrando una victoria más en la era dorada del fútbol femenino azulgrana.