El Real Madrid ha vivido una de las noches más oscuras de su historia reciente. La eliminación a manos del Albacete en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey no solo representa un revés deportivo, sino que pone de manifiesto una crisis estructural que parece no tener fin. El conjunto manchego, que milita en la división de plata del fútbol español, consumó la heroicidad con un gol en el último suspiro del encuentro, dejando al gigante madridista fuera de una competición que ya le había sido esquiva en temporadas anteriores.
El protagonista absoluto de la noche fue Jefté, delantero del Albacete que firmó un doblete y culminó su exhibición con un tanto en el minuto 94 que desató la locura en la grada y el pesimismo en las filas blancas. El tanto final no fue fruto de la casualidad, sino la recompensa a una actitud combativa y un juego ordenado que contrastó dramáticamente con la imagen ofrecida por el Real Madrid.
El debut de Álvaro Arbeloa en el banquillo blanco no pudo ser más desafortunado. El ex lateral, que tomó las riendas del equipo tras la sorprendente salida de Xabi Alonso, se encontró con un vestuario en el que la motivación parece haberse diluido por completo. La derrota ante un rival de categoría inferior no es solo un accidente, sino el síntoma de una enfermedad que afecta a los cimientos del proyecto.
La prensa internacional no ha sido indulgente con el conjunto merengue. El Daily Mail británico calificó el episodio como un "nuevo mínimo" para la entidad, mientras que la Gazzetta dello Sport habló de un "debut amargo" para el nuevo técnico. El diario alemán Bild fue aún más contundente con un juego de palabras que rezaba "Vergüenza real en la Copa", dejando claro que la imagen del club ha quedado seriamente dañada más allá de nuestras fronteras.
En España, los medios deportivos han sido igualmente críticos. El diario Sport tituló con un lapidario "Ridículo espantoso" y situó a Arbeloa en el centro de la diana. La publicación catalán destacó que el Madrid ha perdido dos títulos en apenas cuatro días, una estadística que habla por sí sola del estado de emergencia que vive la institución. Mundo Deportivo, por su parte, optó por un directo "A la calle" y señaló que el barco blanco "continúa a la deriva", una metáfora que refleja la sensación de falta de rumbo.
El análisis va más allá del resultado puntual. Lo verdaderamente preocupante para la afición madridista es la evidencia de que el nivel de la plantilla dista mucho de lo que debe exigirse a un club de estas dimensiones. Cuando un entrenador afirma que los jugadores lo han dado todo, como apuntan algunas fuentes, lo que realmente está reconociendo es una carencia de talento y calidad que no se soluciona con simples ajustes tácticos.
La falta de liderazgo en el campo es otro de los aspectos que más preocupa. En momentos de dificultad, un equipo grande necesita referentes que eleven el nivel de sus compañeros, que marquen el camino con su ejemplo. Sin embargo, lo que se ha visto en los últimos compromisos es un grupo de futbolistas que parecen conformarse con lo mínimo, sin esa chispa de ambición que caracterizaba a las grandes generaciones del pasado.
La situación de Xabi Alonso también genera debate. Samuel Umtiti, exjugador del Barcelona, defendió públicamente el trabajo del entrenador vasco en DAZN, lo que pone de manifiesto el respeto que genera su figura en el mundo del fútbol. Su salida, lejos de ser una solución, podría haber agravado los problemas internos, dejando al descubierto las carencias de un vestuario que no respondió a sus exigencias.
Tomás Roncero, conocido periodista deportivo, ha sido especialmente crítico con la actitud de los jugadores. En El Larguero, el programa de la Cadena SER, no dudó en señalar que varios componentes de la plantilla están "muy por debajo de lo que debe representar la camiseta del Real Madrid". Esta afirmación resume el sentir de una afición que ve cómo su equipo se desmorona sin que parezca haber una solución inmediata.
La crisis de identidad es quizás el problema más grave. Un club como el Real Madrid no puede permitirse el lujo de perder su ADN competitivo, esa mentalidad ganadora que le ha hecho levantar trofeos en los momentos más adversos. Cuando un equipo de Segunda División te elimina de la Copa con un gol en el último minuto, algo muy profundo está fallando.
El calendario no da tregua. En apenas cuatro días, el conjunto blanco ha dicho adiós a dos competiciones, una dinámica que recuerda a las peores épocas de la institución. La Supercopa de España ya se había escapado, y ahora la Copa del Rey se suma a la lista de fracasos de una temporada que promete ser una de las más complicadas de la historia reciente.
¿Qué soluciones existen? La pregunta ronda en la mente de todos los madridistas. La respuesta no es sencilla. La reconstrucción de un vestuario requiere tiempo, inversión y, sobre todo, una planificación clara que parece haberse perdido en el camino. No basta con fichar nombres rimbombantes si no vienen acompañados de una filosofía de juego y un compromiso con la causa.
El Albacete, por su parte, celebra una gesta histórica. Eliminar al Real Madrid en su propio feudo es un logro que quedará grabado en la memoria de su afición. El equipo de la Mancha demostró que con orden, trabajo y fe en las posibilidades se pueden conseguir hazañas memorables. Su paso a octavos de final es un premio merecido a una actitud intachable.
Para el Real Madrid, el camino es cuesta arriba. La Liga se presenta como la única opción real para salvar una temporada que amenaza con convertirse en un desastre total. Sin embargo, la competición doméstica no será un paseo, y el nivel mostrado en las últimas semanas no invita al optimismo.
La presión sobre Arbeloa será máxima. El ex defensa necesitará demostrar desde el primer minuto que tiene capacidad para revertir esta situación, aunque las herramientas de las que dispone parecen insuficientes. La directiva tendrá que tomar decisiones drásticas si quiere evitar que el barco se hunda por completo.
La afición, desencantada pero fiel, espera una reacción de orgullo. El Santiago Bernabéu debe volver a ser una fortaleza, y para ello se necesita que cada jugador que salte al césped entienda lo que representa vestir esa camiseta. No es cuestión de talento únicamente, sino de corazón, de entrega, de no dar una pelota por perdida.
El tiempo dirá si esta eliminación fue el punto de inflexión necesario o el comienzo de un declive más profundo. Lo que está claro es que el Real Madrid vive su peor momento en décadas, y las soluciones no parecen fáciles ni inmediatas. La historia del club está llena de épocas complicadas que supo superar con garra y acierto, pero esta vez la sensación es diferente. La crisis es real, profunda y amenaza con lastrar el futuro inmediato de la institución.