Hamza Igamane ha irrumpido en la Ligue 1 como un ciclón. El delantero marroquí del Lille, llegado este verano desde el Rangers por 11,5 millones de euros, está demostrando un olfato goleador excepcional que ha encendido las alarmas de la élite futbolística francesa. Con apenas un puñado de minutos en las piernas, el joven atacante ha conseguido algo que muy pocos logran: hacer olvidar temporalmente la ausencia de una estrella de la talla de Olivier Giroud.
Los números del exjugador del Rangers hablan por sí solos. En tan solo 378 minutos repartidos entre diferentes competiciones, Igamane ha anotado en siete ocasiones y ha servido una asistencia. Esta estadística se traduce en una cifra demoledora: participa directamente en un gol cada 47,25 minutos. Una eficiencia que recuerda a los grandes predadores del área, pero con un añadido técnico que está generando comparaciones de alto nivel.
Su exhibición más reciente incluye un doblete en la competición europea frente al PAOK, donde pese a la derrota (3-4) dejó destellos de su calidad, y un gol en la goleada por 6-1 contra el Metz. Cada vez que el balón llega a sus pies, la sensación de peligro es inminente. Su capacidad para generar ocasiones de gol parece innata, casi instintiva.
Las comparaciones con leyendas del fútbol no se han hecho esperar. Durante su presentación, Igamane citó a Didier Drogba como una de sus principales fuentes de inspiración, señalando que comparte ciertos rasgos con el mítico delantero marfileño. Sin embargo, fue su compatriota Adil Rami quien elevó el listón al máximo nivel. El excampeón del mundo con Francia y exjugador del Lille desveló un apodo que circulaba entre los aficionados: "el Ronaldo marroquí".
Rami no se quedó ahí. Elogió sin reservas las cualidades del joven atacante: "Su control del balón es increíble. Tiene calidad de pase, técnica, dispara fuerte y tiene garra. Es agresivo con el balón en los pies. En cuanto controla, quiere atacar a los defensas. Y además, hace pequeños regates". Un perfil completo que va más allá del simple rematador.
El origen de estas comparaciones con el fenómeno brasileño no es reciente. En las canchas de Marruecos, donde dio sus primeros pasos en el FAR Rabat, ya suscitaba admiración por su físico y técnica. Tawfik Bentayeb, actualmente en el Troyes y compañero de Igamane en sus inicios, reveló a L'Équipe las primeras impresiones: "En Marruecos lo apodábamos Adriano o Ronaldo. Sobre todo Adriano. Tenía el mismo físico imponente, el mejor disparo del campeonato con ambos pies y marcaba la diferencia con su fuerza y técnica".
Bentayeb profundizó en las características que le hacían especial: "A los 16 años, ya era más grande que todos los demás y seguía ganando mucha masa muscular. Tiene la rara habilidad de mantener una técnica impecable con su físico y un manejo agresivo del balón". Un testimonio que dibuja a un futbolista precoz, capaz de dominar el juego físico sin sacrificar la destreza técnica.
Los analistas de la Ligue 1 también han sumado su voz al coro de elogios. Swann Borsellino, especialista en el campeonato francés, no duda en trazar paralelismos con Ronaldo Nazário: "En sus gestos técnicos, en su control del balón y en su voluntad de regatear al defensa, se aprecian reminiscencias del brasileño Ronaldo". Aunque matiza que exagera deliberadamente, admite que "en lo que ofrece en el control del balón, hay algo que me recuerda a Ronaldo".
El propio protagonista recibe estas comparaciones con humildad y una sonrisa. Consultado sobre los memes y comentarios en redes sociales, Igamane respondió con naturalidad: "Sí, los he visto. Es algo realmente bonito que te comparen con una leyenda del fútbol. Es magnífico. Creo que tenemos el mismo estilo de juego". Añadió con humor que "lo ha hecho un amigo mío", en una muestra de cercanía que le ha ganado simpatías.
No todo ha sido un camino de rosas para el joven delantero. Su adaptación a la Ligue 1 requirió tiempo y paciencia. Bruno Génésio, su entrenador en el Lille, reconoció las dificultades iniciales: "Hamza necesita ritmo, recuperar sus sensaciones físicas. Llegó tarde y necesita adaptarse". Un proceso lógico para un jugador que cambió de equipo, liga y país en pocos meses.
El técnico francés, sin embargo, ahora se enfrenta a un dilema de lujo. Con Giroud recuperado de su lesión, deberá elegir entre la experiencia y el olfato goleador del campeón del mundo o la explosión y el hambre de Igamane. Génésio, con acierto, no ve una competencia destructiva: "Tienen perfiles complementarios. Creo que es esencial para un club ambicioso tener dos '9' competitivos". Una declaración que apunta a una rotación inteligente y a la posibilidad de ver juntos a ambos delanteros en determinados momentos.
La eficiencia de Igamane le sitúa en una élite histórica del club. Para encontrar un precedente similar hay que remontarse a la temporada 2019-20, cuando Victor Osimhen anotó también siete goles en sus diez primeros encuentros con la camiseta del Lille. La diferencia es sustancial: el nigeriano necesitó 880 minutos para alcanzar esa cifra, más del doble que el marroquí. Un dato que pone en perspectiva el impacto inmediato del nuevo fichaje.
El recorrido de Igamane hasta la élite europea ha sido meteórico pero discreto. Su salida del FAR Rabat hacia el Rangers en 2024 se cerró por tan solo 2,36 millones de euros. Un año después, su valor se ha multiplicado casi por cinco. El Lille ha invertido con acierto en un activo con potencial de revalorización exponencial, pero sobre todo con capacidad para resolver partidos desde el primer día.
Su estilo de juego, según los expertos, combina la potencia física con una técnica depurada. No se trata de un delantero centro tradicional que espera el balón en el área. Igamane participa en la construcción, se asocia con los extremos y, sobre todo, ataca el espacio con determinación. Su agresividad con el balón controlado es una de sus señas de identidad: no teme encarar, regatear y generar superioridad.
El paralelismo con Adriano, el emperador brasileño, también cobra sentido. Ambos comparten un físico robusto, un disparo potente con ambas piernas y una capacidad para imponerse en duelos individuales. Sin embargo, Igamane parece haber aprendido la lección de los excesos que truncaron la carrera de Adriano. Su profesionalidad y compromiso son constantemente destacados por su entorno.
En la Ligue 1, un campeonato conocido por potenciar jóvenes talentos, Igamane tiene la oportunidad de consolidarse como una de las grandes sensaciones de la temporada. Su proyección internacional es evidente. Marruecos, con su generación dorada que ya hizo historia en el Mundial de Catar, tiene en él una nueva pieza para seguir soñando a gran escala.
El reto ahora es la consistencia. Los arranques fulgurantes son el sueño de cualquier futbolista, pero mantener ese nivel exige madurez, adaptación y resistencia a la presión. La comparación con Ronaldo, aunque prematura, no es una carga sino un estímulo. El fenómeno brasileño también era un joven prodigio cuando deslumbró al mundo.
El Lille, por su parte, ha encontrado un activo valioso tanto deportiva como económicamente. En un mercado donde los delanteros goleadores cotizan a precio de oro, tener a un joven con esta efectividad representa una garantía de competitividad y una inversión de futuro. La clave estará en gestionar correctamente su desarrollo, protegiéndole de la sobreexposición mediática pero dándole los minutos necesarios para seguir creciendo.
La afición del Lille ya ha adoptado a su nuevo ídolo. Cada aparición suya genera expectación. El estadio Pierre-Mauroy, conocido por su ambiente exigente, ha encontrado en Igamane un nuevo motivo de ilusión. Su conexión con el público es inmediata, probablemente porque representa el arquetipo del futbolista moderno: talento, trabajo y humildad.
En el panorama del fútbol europeo, donde los delanteros centro clásicos escasean, la irrupción de Igamane es una bocanada de aire fresco. No es un falso nueve, ni un extremo convertido. Es un nueve puro con capacidad para adaptarse a diferentes sistemas tácticos. Su versatilidad hace que Génésio pueda modificar el dibujo del equipo sin perder efectividad ofensiva.
El tiempo dirá si las comparaciones con Ronaldo Nazário son exageradas o si, por el contrario, estamos ante el nacimiento de una nueva estrella con proyección universal. Lo que es indiscutible es que Hamza Igamane ha llegado para quedarse. Sus números, su impacto y su forma de entender el fútbol lo sitúan en el radar de los grandes clubes europeos. Por ahora, el Lille disfruta de un tesoro que quiere pulir hasta convertirlo en una joya definitiva.