El Albacete se convirtió en protagonista de la gran sorpresa de los octavos de final de la Copa del Rey al apear al Real Madrid con un épico triunfo por 3-2 en su feudo del Carlos Belmonte. La heroída local la protagonizó Jefté Betancor, delantero que saltó al campo en la reanudación y firmó un doblete decisivo, incluido el tanto de la victoria en el minuto 94 cuando el encuentro parecía abocado a la prórroga.
La expresión "abadonado a la prórroga" cobra sentido literal, pues el conjunto blanco se vio obligado a remontar en dos ocasiones las ventajas adquiridas por los manchegos. Los madridistas tuvieron que igualar en el descuento del primer periodo y, posteriormente, en los minutos finales del segundo.
Álvaro Arbeloa estrenó su etapa al frente del banquillo merengue con una derrota inesperada apenas 24 horas después de tomar las riendas del equipo en sustitución de Xabi Alonso. El Albacete, por su parte, logró su primer triunfo ante el conjunto blanco en quince enfrentamientos previos. De los cinco conjuntos de Segunda División que disputaron esta ronda contra equipos de élite, solo el 'Queso Mecánico' completó la gesta, ya que Cultural Leonesa y Deportivo de la Coruña cayeron con honores. Este jueves, Burgos y Racing de Santander medirán sus fuerzas contra Valencia y FC Barcelona con la ilusión de seguir los pasos del Albacete.
Si los seguidores del Madrid buscaban indicios de reacción o brotes de esperanza en esta nueva etapa, la primera mitad del duelo en el Carlos Belmonte no les ofreció argumentos positivos.
La escuadra de Arbeloa mostró una imagen difusa, incapaz de generar profundidad y con dificultades para ver más allá de lo inmediato. El bloque movía el esférico de banda a banda sin generar peligro sobre la portería defendida por Raúl Lizoain.
Las ausencias eran numerosas, pero solo dos futbolistas del filial formaron parte del once inicial. David Jiménez reiteró como lateral derecho tras su debut en Talavera, mientras que Cestero, que contó con minutos en la ronda anterior, debutó como titular con la plena confianza de Arbeloa, heredada de su etapa dirigiendo el Castilla. Las acciones ofensivas transitaban por sus botas en la conducción.
El capitán Fede Valverde recuperó su posición natural en el centro del campo tras su experiencia en el carril derecho; Vinicius Junior, estrella del equipo tras su buena actuación en la Supercopa y con la baja de Mbappé, tenía la responsabilidad moral de liderar el ataque; y jóvenes promesas como Mastantuono, Güler o Huijsen disponían de una oportunidad de oro para demostrar a su nuevo técnico que merecían un rol más protagonista.
Sin embargo, ninguno logró inquietar a un rival de categoría inferior durante los primeros 45 minutos. Fue el Albacete quien generó la primera ocasión clara y la convirtió en gol. En el primer córner del encuentro, Javi Villar cabeceó a la red superando a Mastantuono en el minuto 42.
El tanto despertó al Madrid, que logró la igualada en el tiempo añadido señalado por el colegiado Víctor García. A pesar de las protestas locales, permitió la ejecución del saque de esquina y Vinicius centró para que Huijsen conectara de cabeza. El balón se detuvo en la red, estableciendo el 1-1 con el que se llegó al descanso.
La segunda mitad arrancó con mayor intensidad por parte del conjunto blanco, pero fue el Albacete quien volvió a adelantarse. Betancor, recién incorporado, aprovechó un error defensivo para batir a Lunin y poner el 2-1 en el marcador.
El Madrid reaccionó con cambios ofensivos y logró el empate en el minuto 88 mediante un lanzamiento de penalti transformado por Jude Bellingham. El inglés había sido el jugador más activo en la creación de juego y asumió la responsabilidad desde los once metros.
Cuando todo indicaba que el duelo se resolvería en el tiempo extra, Betancor apareció de nuevo en el área rival para recibir un centro desde la derecha y definir con un disparo cruzado que batió al portero visitante. El 3-2 definitivo desató la euforia en las gradas y certificó la eliminación del vigente campeón de la competición.
El resultado deja al Madrid sin opciones de revalidar el título copero y pone en entredicho el proyecto de Arbeloa apenas iniciado. Por su parte, el Albacete firma una gesta que pasará a la historia del club y le otorga un merecido pase a cuartos de final, donde se medirá al ganador del duelo entre Athletic Club y Real Sociedad.
La eliminación supone un duro golpe para la moral del vestuario blanco, que veía la Copa como una vía para recuperar confianza tras las dudas en el campeonato liguero. La prematura despedida obligará al cuerpo técnico a reconstruir la confianza del grupo de cara a los objetivos restantes de la temporada.
Para el fútbol modesto español, la victoria del Albacete representa una inyección de ilusión y demuestra que la magia del torneo del KO sigue vigente. Los equipos de categoría inferior pueden competir de tú a tú con los gigantes cuando la planificación, la intensidad y la fe se alían en un mismo objetivo.
El Carlos Belmonte vivió una noche inolvidable que quedará grabada en la memoria de su afición. La remontada en el 94 simboliza la recompensa al esfuerzo constante y la creencia en las posibilidades propias. Mientras el Madrid tendrá que analizar sus errores y rehacerse, el Albacete celebra un triunfo que trasciende lo deportivo y se convierte en un hito emocional para toda la ciudad.