La UD Las Palmas ha hecho oficial este domingo la rescisión del contrato que vinculaba a Jaime Mata con la entidad amarilla hasta junio de 2026. El delantero madrileño cierra así una etapa de escaso protagonismo deportivo en la que apenas ha tenido opciones de demostrar su potencial bajo las órdenes de Luis García. La decisión, anticipada por diversos medios especializados, responde a la necesidad del club de liberar fichas de cara al próximo mercado de invierno, donde prevén reforzar la plantilla con un extremo y un delantero de referencia.
El comunicado oficial del club insular pone fin a una relación que comenzó con expectativas moderadas en el verano de 2024, pero que rápidamente se vio mermada por la falta de minutos y la imposibilidad del jugador de consolidarse en el esquema del entrenador asturiano. A sus 35 años, Mata se convierte en la primera baja importante de la temporada para un conjunto que lucha por mantenerse en la élite del fútbol español.
Desde su llegada, el ariete ha disputado un total de 37 encuentros oficiales con la camiseta amarilla, cifra que resulta engañosa si se analiza en profundidad. De esos partidos, 30 correspondieron a LaLiga EA Sports, tres a LaLiga Hypermotion y cuatro a la Copa del Rey. Sin embargo, la distribución de minutos revela una realidad mucho más cruda: apenas 634 minutos en total repartidos entre todas las competiciones, lo que equivale a poco más de siete partidos completos en toda su trayectoria en el club.
El aspecto más llamativo de su bagaje goleador radica en que los únicos cuatro tantos que anotó fueron en un mismo encuentro de Copa del Rey. Concretamente, en el duelo ante el Ontiñena de la pasada temporada, donde logró un poker de goles que, lejos de suponer un punto de inflexión en su carrera amarilla, se convirtió en una anécdota aislada. En competición liguera, su casillero permanece completamente vacío, un dato que resulta especialmente preocupante para un jugador cuya principal función es la de finalizador.
El contrato original, firmado en junio de 2024, establecía una duración de una temporada con opción de extensión automática en caso de alcanzar los 30 partidos oficiales. Esta cláusula contractual, lejos de representar un incentivo para el jugador, se convirtió en un obstáculo para la entidad, que veía cómo se consumía una ficha sin un rendimiento deportivo acorde a la inversión económica realizada. La situación generó tensión durante el pasado verano, cuando el club intentó buscarle una salida en el mercado de transferencias, pero los altos emolumentos del futbolista disuadieron a posibles interesados y la opción de una rescisión anticipada se pospuso hasta diciembre.
La falta de confianza del cuerpo técnico ha sido evidente desde el inicio de la temporada. Luis García, conocado por su rigor táctico y su apuesta por un fútbol dinámico, nunca contempló a Mata como una pieza clave en su sistema. El delantero se convirtió en un habitual de la lista de convocados, pero su presencia en el terreno de juego fue testimonial. En la presente campaña, acumuló 17 convocatorias en LaLiga Hypermotion, pero su tiempo de juego se limitó a escasos 37 minutos repartidos en varios encuentros, lo que evidencia su marginalidad en los planes del entrenador.
La única ocasión en la que pudo disfrutar de minutos continuados fue en el desastroso partido de Copa del Rey ante el Extremadura, donde disputó los 90 minutos completos. Ese encuentro, lejos de ser una oportunidad para reivindicarse, terminó siendo un síntoma de la precariedad de la plantilla en profundidad y la necesidad de rotar en competiciones secundarias. La derrota en ese duelo copero cerró cualquier atisbo de confianza que pudiera existir hacia el madrileño.
Desde el vestuario, las informaciones que han trascendido siempre destacaron su papel como líder carismático y veterano de referencia para los jugadores más jóvenes. Su experiencia en Primera División y su trayectoria previa en equipos como el Getafe le conferían un estatus de referente en el día a día. No obstante, en el fútbol moderno, la influencia en el vestuario no compensa la falta de aportación en el césped, y la dirección deportiva ha priorizado la necesidad de tener una plantilla competitiva y equilibrada sobre el mantenimiento de figuras simbólicas.
La operación de rescisión ha sido gestionada por Luis Helguera, director deportivo del club, quien ya adelantó en la previa del encuentro ante la Cultural Leonesa la necesidad de liberar dos fichas para poder incorporar a los refuerzos planeados. La salida de Mata es la primera de estas dos bajas previstas, y abre la puerta a la llegada de nuevos futbolistas que puedan aportar mayor dinamismo y efectividad en las posiciones ofensivas.
El siguiente movimiento en la línea de flotación de la plantilla apunta directamente a Marc Cardona. El catalán, que llegó con la carta de presentación de haber militado en equipos de LaLiga, ha seguido una trayectoria similar a la de Mata. Comenzó la temporada con algunos minutos desde el banquillo y cierto protagonismo en las rotaciones, pero una titularidad en Burgos marcó su declive definitivo. Desde entonces, ha desaparecido por completo de las convocatorias y los planes de Luis García, convirtiéndose en la segunda baja más que probable antes del cierre del mercado invernal.
La situación de Cardona refleja una problemática recurrente en la UD Las Palmas: la dificultad para encontrar delanteros que se adapten al sistema de juego y que ofrezcan garantías de rendimiento. La entidad ha invertido en varios atacantes en los últimos años, pero el rendimiento goleador de la plantilla sigue siendo uno de los principales déficits del equipo, que ocupa posiciones de descenso en la tabla clasificatoria.
Con la salida de Mata, el club se ahorra una ficha importante en la masa salarial, lo que le permite acometer las incorporaciones necesarias para reforzar una delantera que apenas ha generado peligro en lo que va de temporada. La dirección deportiva trabaja contrarreloj para cerrar las incorporaciones de un extremo de desborde y un delantero centro con experiencia en la categoría, dos perfiles que consideran imprescindibles para revertir la dinámica negativa del equipo.
El mercado de invierno se presenta como una oportunidad de oro para la UD Las Palmas, pero también como un reto considerable. La necesidad de sumar puntos de forma inmediata presiona las decisiones, y cualquier error en la planificación podría resultar fatal para los intereses del club. La experiencia con Mata ha servido como lección sobre la importancia de analizar no solo el currículum del jugador, sino también su adaptabilidad al modelo de juego y su capacidad para asumir un rol secundario sin perjudicar la armonía del grupo.
Para Jaime Mata, esta rescisión representa un punto y aparte en una carrera que ha estado ligada a la élite del fútbol español. A sus 35 años, el delantero deberá valorar nuevas opciones que le permitan prolongar su trayectoria profesional, posiblemente en categorías inferiores o en proyectos donde su experiencia pueda ser más aprovechada. Su etapa en Las Palmas, pese a lo breve, quedará marcada por la profesionalidad demostrada en los entrenamientos y el respeto ganado en el vestuario, aunque el balance deportivo sea claramente insuficiente.
La UD Las Palmas, por su parte, da un paso más en su reestructuración deportiva, consciente de que la permanencia en Primera División pasa por decisiones valientes y contundentes. La salida de Mata es solo el inicio de una revolución en la plantilla que debe traducirse en una mejora sustancial de los resultados en el terreno de juego. El tiempo dirá si esta operación fue el detonante necesario para cambiar la dinámica de un equipo que necesita urgentemente encontrar su mejor versión.