Osimhen resuelve con una chilena y el Galatasaray mantiene el liderato

El delantero nigeriano anotó un golazo acrobático en el minuto final para dar la victoria a su equipo ante un combativo Samsunspor

El Galatasaray vivió una de las tardes más complicadas de la temporada en la Superliga turca. En un encuentro que superó en intensidad al derbi contra el Fenerbahçe, el conjunto de Okan Buruk se vio obligado a emplearse a fondo para superar a un Samsunspor que demostró por qué se ha convertido en uno de los equipos más sólidos del campeonato. La contienda, disputada en el imponente NEF Stadium, dejó claro que ningún rival puede subestimarse cuando se defiende la camiseta del campeón.

El inicio del encuentro no pudo ser más favorable para los locales. Desde el primer silbato, el Galatasaray impuso un ritmo vertiginoso que desbordó las capacidades defensivas del conjunto visitante. La presión adelantada y la velocidad en las transiciones se convirtieron en las armas principales de un equipo que buscaba sentenciar el partido cuanto antes. Fue en este contexto de dominio absoluto donde apareció la figura de Leroy Sané para abrir el marcador.

El extremo alemán, que ha encontrado en Turquía un nuevo horizonte para su carrera, demostró su clase en el minuto 26. Recibió el esférico en la frontal del área y, con un disparo colocado que se coló por la escuadra, batió al portero rival. La celebración fue efusiva, pero Sané no se conformó con ese tanto. Apenas cuatro minutos después, protagonizó una acción individual de mérito, regateando a dos defensores y asistiendo a Victor Osimhen para que el nigeriano, desde un ángulo cerrado, marcara el segundo tanto con un remate cruzado imposible de detener.

Antes del descanso, Sané intentó repetir desde la distancia en dos ocasiones, pero la fortuna no le acompañó. El Galatasaray controló todos los aspectos del juego: posesión, ocasiones claras y ritmo. Sin embargo, el fútbol tiene la capacidad de cambiar de cara en apenas unos minutos, y la segunda mitad lo demostró de forma contundente.

El Samsunspor regresó de los vestuarios con otra actitud. Consciente de que el partido no estaba decidido, el equipo de su entrenador apostó por un fútbol más directo y físico que desequilibró las estructuras defensivas locales. La entrada de jugadores frescos en el centro del campo dio resultado, y poco a poco el dominio del Galatasaray comenzó a resquebrajarse.

Fue en el minuto 56 cuando Musambam aprovechó un error en la salida de balón para recortar distancias. El tanto inyectó moral a los visitantes y puso en jaque la tranquilidad del NEF Stadium. A partir de ese momento, el partido se convirtió en un intercambio de golpes constante, con ambos equipos dispuestos a arriesgar para alcanzar el objetivo.

En este contexto de incertidumbre, la figura de Davinson Sánchez se erigió como el principal baluarte defensivo del Galatasaray. El central colombiano, con una proyección impecable, evitó en tres ocasiones claras el empate mediante intervenciones decisivas: un cabezazo en la línea, un corte en el último momento y una anticipación magistral a un contraataque. Su actuación fue de líder, pero incluso los esfuerzos individuales tienen un límite.

Cuando el reloj marcaba el minuto 88, el exjugador del Galatasaray Emre Kılınç aprovechó un centro desde la banda izquierda para batir a su exequipo con un testarazo impecable. El 2-2 silenció por completo la grada y sembró la duda entre los futbolistas locales. El empate parecía un resultado justo para el esfuerzo visitante, pero el fútbol guardaba un capítulo final de épica.

En el tiempo añadido, cuando muchos equipos se conformarían con el empate, el Galatasaray demostró por qué es líder. Una jugada a balón parado acabó con el esférico en los pies de Osimhen dentro del área. Sin pensarlo dos veces, el delantero nigeriano se lanzó al vacío y ejecutó una chilena perfecta que se coló en la escuadra derecha de la portería. El golazo, digno de cualquier premio a la mejor diana del año, desató la locura en el NEF Stadium y selló la victoria por 3-2.

La actuación de Victor Osimhen volvió a ser determinante. El nigeriano, cedido por el Nápoles, ha encontrado en Estambul el escenario perfecto para recuperar su mejor versión. Su olfato goleador, combinado con una capacidad física descomunal, lo convierten en el jugador franquicia del proyecto. Con este doblete, ya suma catorce tantos en la competición doméstica, consolidándose como máximo artillero.

Por su parte, Leroy Sané demostró que su fichaje fue una operación redonda. El alemán aporta velocidad, desequilibrio y gol, pero sobre todo una madurez táctica que enriquece el juego colectivo. Su conexión con Osimhen se está convirtiendo en uno de los ejes ofensivos más temibles de Europa.

La victoria tiene un sabor especial de cara al partido de Champions League contra el Mónaco. El equipo llega en un momento de forma excepcional, con confianza máxima y la moral por las nubes. Los 36 puntos cosechados en la Superliga consolidan al Galatasaray en lo más alto de la tabla, manteniendo una ventaja de cuatro unidades sobre el Fenerbahçe de Marco Asensio.

El calendario no da tregua, pero este tipo de triunfos fortalecen el espíritu competitivo. El Galatasaray demostró que puede sufrir, que puede tener momentos de duda, pero que cuenta con recursos individuales y colectivos para resolver los partidos más complicados. La chilena de Osimhen no solo valió tres puntos, sino que envió un mensaje claro a sus rivales: el campeonato pasa por Estambul y por las botas de un nigeriano que está viviendo su segunda juventud futbolística.

La afición, que vivió minutos de angustia tras el empate, pudo celebrar al final un triunfo que sabe a gloria. En las gradas del NEF Stadium se escuchó con fuerza el cántico que resume la filosofía del club: "Nada termina hasta que el Galatasaray lo dice". Osimhen, con su gol de taekwondo, lo hizo realidad una vez más.

Referencias