Leyendas del Mundial que nunca levantaron la Champions

Descubre las historias de los futbolistas que conquistaron el mundo con sus selecciones pero no pudieron coronarse en el máximo torneo de clubes

El fútbol, ese deporte capaz de generar pasiones extremas, también tiene su lado más paradójico. A veces, el destino decide que el balón no ruede a favor de determinados jugadores, independientemente de su talento o merecimiento. Esta es la historia de aquellos cracks que lograron lo más alto con sus países, pero que el trofeo de Champions League se les resistió de forma inexorable.

A lo largo de la historia del fútbol moderno, han existido numerosos casos de futbolistas de élite que, pese a haber levantado la Copa del Mundo, nunca pudieron disfrutar de la "Orejona" a nivel de clubes. Algunos por decisión personal, otros por mala suerte, y muchos por la simple injusticia del destino deportivo.

Pelé: El rey que nunca pisó Europa

Cuando hablamos de leyendas, es imposible no empezar por Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé. El máximo símbolo del fútbol brasileño desarrolló prácticamente toda su carrera en el Santos, donde permaneció durante 18 años inolvidables. Sus últimas cuatro temporadas las disputó en el New York Cosmos de la extinta NASL estadounidense.

Lo que hace único a Pelé en este selecto grupo es que fue el único de los considerados mejores de todos los tiempos que nunca jugó en el viejo continente. Esta circunstancia no respondía a una falta de ofertas, sino a una decisión personal y familiar. El mítico delantero priorizó siempre la estabilidad de su núcleo familiar y su vida personal por encima de los atractivos económicos y deportivos que Europa le ofrecía en aquella época.

Su palmarés con la selección brasileña es inmaculado: tres Mundiales (1958, 1962 y 1970) y más de mil goles oficiales en su carrera. Sin embargo, la Champions League (o Copa de Europa, como se llamaba entonces) nunca formó parte de su vocabulario deportivo por una cuestión geográfica y personal.

Maradona: El D10S napolitano sin corona europea

Si alguien representa la pasión pura por el fútbol, ese es Diego Armando Maradona. Su carrera en Europa estuvo centrada principalmente en el Barcelona y, sobre todo, en el Napoli, donde se convirtió en una deidad para los tifosi italianos. Con el conjunto napolitano conquistó dos Scudettos y una UEFA Europa League, pero la Champions League se le escapó por los pelos.

Maradona solo participó en la máxima competición continental en dos ocasiones con el Napoli. Durante la temporada 1987/88, el equipo italiano cayó eliminado prematuramente ante el Real Madrid en una eliminatoria que no dejó buen sabor. Tres años después, en la edición 1990/91, la historia se repitió de forma más dramática: tras empatar 0-0 en la ida contra el Spartak de Moscú, el Napoli volvió a empatar sin goles en la vuelta, pero sucumbió 5-3 en la tanda de penaltis.

A nivel internacional, Maradona llevó a Argentina a lo más alto en el Mundial de México 1986 y al subcampeonato en Italia 1990. Su legado como uno de los mejores de la historia está fuera de toda duda, aunque la falta de una Champions en su palmarés sigue siendo una de las grandes ausencias para muchos de sus seguidores.

Ronaldo Nazário: El Fenómeno sin suerte en Europa

Ronaldo Nazário de Lima, apodado "El Fenómeno", fue uno de los delanteros más temidos de su generación. Su carrera europea incluye pasos gloriosos por PSV Eindhoven, Barcelona, Inter de Milán, Real Madrid y AC Milán. Entre todos estos clubes suman nada menos que 21 Champions League, pero curiosamente, Ronaldo no pudo levantar ninguna.

Sus estadísticas en la competición son más que respetables: 16 goles en 42 encuentros, demostrando su nivel goleador incluso en el máximo escenario continental. Sin embargo, las lesiones y el timing le jugaron una mala pasada. Lo más cercano que estuvo fue con el Inter, donde conquistó la Copa UEFA en 1998, pero la Champions se le resistió en años donde el equipo italiano era competitivo pero no suficiente.

Con Brasil, Ronaldo sí tocó la gloria: campeón del mundo en 1994 (aunque con poca participación) y sobre todo en 2002, donde fue el máximo goleador y líder indiscutible del pentacampeón. Su doblete en la final contra Alemania es historia pura del fútbol.

Fabio Cannavaro: La muralla italiana sin techo de cristal

El fútbol no es solo ataque, y la defensa también tiene sus leyendas frustradas. Fabio Cannavaro, baluarte de la selección italiana campeona del mundo en 2006 y Balón de Oro ese mismo año, nunca pudo celebrar una Champions League.

Su trayectoria incluye clubes de primer nivel como Parma, Juventus y Real Madrid. Con el Parma llegó a semifinales, pero nunca pudo dar el salto final. Su mayor éxito continental a nivel de clubes fue la Copa UEFA de 1999 con el conjunto emiliano, donde formó una de las mejores defensas de Europa junto a Thuram, Buffon y otros cracks.

La eliminación más dolorosa probablemente llegó con la Juventus, donde Cannavaro formó parte de un equipo dominante en Italia pero que no pudo traducir esa supremacía al plano europeo. Su palmarés, eso sí, incluye el Mundial de 2006, donde fue el líder indiscutible de una de las mejores defensas de la historia de los torneos.

Francesco Totti: La lealtad por encima de todo

El último romántico del fútbol moderno. Francesco Totti pasó 25 años defendiendo los colores de la Roma, convirtiéndose en el máximo goleador y el símbolo eterno del club giallorosso. Su lealtad fue tal que rechazó ofertas millonarias, incluida una del Real Madrid en su mejor momento, para no abandonar a su equipo de toda la vida.

Esta decisión, admirable desde el punto de vista sentimental, le costó la posibilidad de pelear por la Champions League de forma seria. La Roma, pese a tener buenos equipos en épocas específicas, nunca conformó plantillas con la profundidad necesaria para competir de tú a tú con los gigantes europeos de forma consistente.

Totti sí pudo celebrar el Mundial de 2006 con Italia, donde fue una pieza clave en el esquema de Lippi. Su asistencia para el gol de Grosso en semifinales contra Alemania es uno de los momentos más recordados de aquella gesta. Sin embargo, la "Orejona" nunca formó parte de su legado, sacrificada en el altar de la fidelidad.

La rareza de la doble corona

Estos casos demuestran que ganar tanto un Mundial como una Champions League es una hazaña reservada para muy pocos elegidos. Jugadores como Zidane, Cristiano Ronaldo, Messi o Xavi sí lograron ambos hitos, pero son la excepción que confirma la regla. El destino, las decisiones personales, las lesiones o simplemente el timing hacen que muchas leyendas tengan que conformarse con brillar en una de las dos grandes escenas del fútbol mundial.

Lo cierto es que el fútbol no se mide únicamente por trofeos. La grandeza de Pelé, Maradona, Ronaldo, Cannavaro o Totti trasciende cualquier palmarés. Su impacto en el juego, su capacidad para inspirar generaciones y su legado emocional son invaluables, independientemente de si levantaron la Copa de Europa o no. A fin de cuentas, las estadísticas son frías, pero las leyendas son eternas.

Referencias