El Bayern Múnich superó una prueba complicada en la capital alemana al imponerse por 3-2 al Unión Berlín en los octavos de final de la Copa de Alemania. El conjunto bávaro, dirigido por Vincent Kompany, tuvo que sudar de lo lindo para sellar su pase a los cuartos de final en un encuentro marcado por dos autogoles y una gran actuación del capitán Joshua Kimmich en las jugadas a balón parado.
El partido, disputado en el estadio del Unión Berlín, comenzó con un guion inesperado para los visitantes. A los diez minutos, un centro peligroso desde la banda derecha provocó el primer golpe de teatro: el defensa Ilyas Ansah, en su intento de despejar, desvió el balón hacia su propia portería, adelantando al Bayern con un tanto en contra que rompía el equilibrio inicial.
La ventaja le dio tranquilidad al campeón alemán, que poco a poco fue imponiendo su ritmo. A los 24 minutos llegó el segundo golpe de los muniqueses, esta vez de forma más ortodoxa. Harry Kane, el delantero estrella inglés, aprovechó una jugada colectiva para batir al portero local y poner el 0-2 en el marcador. El tanto del exjugador del Tottenham parecía dejar el duelo encarrilado para los visitantes, pero el Unión Berlín tenía otros planes.
Los berlineses, conocidos por su espíritu combativo y su capacidad para competir contra los grandes, reaccionaron con orgullo. A los 40 minutos, Leopold Querfeld recortó distancias con un remate preciso que dejó sin opciones a Manuel Neuer. El gol inyectó moral a los locales, que se fueron al descanso con la sensación de haber vuelto a meterse en la eliminatoria.
La segunda mitad comenzó con más drama. Justo antes del descanso, en el tiempo añadido, otro centro de Kimmich generó caos en el área del Unión. El defensor Leite, en un nuevo intento desesperado de despejar, introdujo el balón en su propia red, estableciendo el 1-3 que parecía sentenciar el encuentro. Sin embargo, el partido aún tenía más sustos guardados para el Bayern.
Querfeld, que ya había marcado en la primera parte, volvió a aparecer en el minuto 55 para batir de nuevo a Neuer y poner el 2-3. El segundo tanto del defensa austriaco devolvió la tensión al duelo y obligó al Bayern a defender su ventaja con uñas y dientes durante más de media hora de juego.
El colombiano Luis Díaz, titular en el once de Kompany, completó los 90 minutos en el césped berlinés, aunque su participación ofensiva fue discreta. El extremo sudamericano, cedido por el Liverpool, tuvo pocas ocasiones para brillar con el balón en los pies. Su mayor contribución llegó en labores defensivas, ayudando a contener las subidas del lateral derecho local y colaborando en el repliegue del equipo cuando el Unión apretaba en busca del empate.
En una de sus escasas intervenciones en ataque, Díaz logró batir al portero rival con un disparo cruzado, pero el gol fue anulado por fuera de juego. La bandera del asistente se alzó en el momento justo para mantener el resultado a favor del Bayern y evitar una nueva sorpresa en la competición del KO alemán.
El protagonista técnico del encuentro fue sin duda Joshua Kimmich. El mediocentro, convertido en especialista en lanzamientos de esquina y faltas laterales, generó los dos goles en propia puerta con centros medidos que desquiciaron a la zaga local. Su capacidad para poner el balón en el área rival con precisión quirúrgica se convirtió en la principal arma ofensiva de un Bayern que no encontró su mejor versión en el juego abierto.
El Unión Berlín, por su parte, demostró por qué es el único equipo que ha conseguido arrebatar puntos al Bayern en la Bundesliga esta temporada, además del Arsenal en la Champions League. Los hombres de Nenad Bjelica plantearon un duelo físico e intenso, presionando alto y creando peligro especialmente en la segunda mitad, cuando el Bayern se mostró más vulnerable.
Las ocasiones del empate no faltaron para los locales. Un disparo de media distancia de Ansah obligó a Neuer a estirarse para evitar el 3-3, mientras que en el tramo final el propio Ansah estuvo a punto de redimirse con otro remate que el portero alemán desvió con los puños. La resistencia del capitán del Bayern fue clave para mantener la ventaja mínima.
El técnico Kompany movió el banquillo para aguantar el resultado. La entrada de Ito en sustitución de Laimer buscó dar más solidez defensiva al centro del campo y frenar las acometidas del Unión. La estrategia funcionó, aunque no evitó que los berlineses dispusieran de ocasiones claras para forzar la prórroga.
El partido dejó varias enseñanzas para el Bayern. La defensa mostró fisuras ante un rival valiente, y el juego ofensivo careció de la fluidez habitual. La dependencia de los centros de Kimmich y la capacidad goleadora de Kane resultaron decisivas, pero el equipo necesitará mejorar si quiere competir por los títulos en las próximas fases.
Con este triunfo, el conjunto muniqués se mete de lleno en los cuartos de final de la Copa de Alemania, una competición que siempre ha sido prioritaria para el club. El sorteo determinará su próximo rival, pero el mensaje es claro: aunque no esté en su mejor momento, el Bayern sigue vivo en todas las competiciones.
Para el Unión Berlín, la eliminación es un duro golpe, pero la actitud mostrada ante uno de los gigantes del fútbol europeo refuerza su prestigio. El equipo demostró que puede competir de tú a tú con cualquier rival, y su temporada en la Bundesliga sigue siendo más que notable.
El duelo también sirvió para que jugadores como Querfeld, con sus dos goles, se colaran en el foco mediático. Su actuación, aunque en una derrota, demuestra el nivel competitivo de la plantilla del Unión y su capacidad para generar talento desde la retaguardia.
En definitiva, un partido vibrante, lleno de alternativas y con un final de infarto que deja al Bayern en la siguiente ronda. La Copa de Alemania sigue siendo un objetivo tangible para los de Kompany, que deberán corregir errores si no quieren sufrir más de la cuenta en los próximos compromisos. La ruta hacia el título pasa por seguir superando obstáculos, y este fue uno de los más complicados hasta la fecha.