Liverpool rescata un punto ante Sunderland en un partido gris

Un gol de Wirtz en los minutos finales evita la derrota en Anfield tras un encuentro complicado para los reds

El Liverpool no pudo pasar del empate ante un sorprendente Sunderland en un duelo que dejó más dudas que certezas en el seno del conjunto de Jürgen Slot. El resultado final de 1-1 refleja la dificultad que encontraron los locales para superar a un rival ordenado y que se adelantó en el marcador mediante Talbi, obligando a los reds a remar contracorriente durante gran parte del encuentro.

El partido, correspondiente a la jornada de Premier League, comenzó con un Liverpool dominante en la posesión pero sin profundidad real. Las primeras aproximaciones de Salah por la banda derecha no encontraron la claridad necesaria, mientras que el Sunderland se mostraba cómodo defendiendo en bloque y esperando su oportunidad al contraataque. La presión alta de los visitantes incomodó la salida de balón local, generando pérdidas en zona peligrosa.

La primera mitad transcurrió sin grandes ocasiones, con un Liverpool falto de ideas y un Sunderland bien plantado sobre el terreno de juego. Los intentos de Mac Allister por controlar el ritmo desde el centro del campo chocaban contra la muralla defensiva visitante, mientras que Van Dijk y Konaté apenas sufrían en la retaguardia. Sin embargo, la falta de profundidad de los reds era evidente, y el público de Anfield comenzaba a mostrar su impaciencia.

La segunda parte arrancó con los mismos guiones, pero una jugada aislada cambiaría el rumbo del encuentro. Un centro lateral de Salah fue despejado por Ballard, que se erigió como uno de los protagonistas defensivos del choque. La pelota llegó a los pies de Isak, que generó peligro en la frontal. En la jugada posterior, un balón dividido en el área local acabó en los pies de Talbi, que definió con contundencia ante la salida de Alisson, estableciendo el 0-1 en el luminoso de Anfield.

El gol visitante desató la cólera de la grada, que comenzó a corear cánticos contra Slot, pidiendo su salida del banquillo. El técnico holandés vio cómo su equipo se hundía en la desesperación, con pases imprecisos y decisiones erráticas. El Liverpool se volcó hacia adelante, pero encontró en Roefs a un guardameta imperial, que realizó intervenciones decisivas por arriba evitando el empate en varias ocasiones.

Los cambios llegaron tarde pero revolucionaron el encuentro. La entrada de Ekitike por Mac Allister dio un plus de verticalidad, mientras que la salida de Robertson y Isak dejó paso a Chiesa y Kerkez. Precisamente Chiesa evitó el segundo gol del Sunderland con una espectacular salvada en la línea, despejando un balón que se colaba en la portería de Alisson tras un pase al hueco de Isidor.

El partido se volvió un monólogo rojo, con el Sunderland atrincherado y el Liverpool buscando sin criterio. Los centros laterales de Salah eran despejados una y otra vez por la defensa visitante, que formó un muro infranqueable. La frustración crecía en el seno local, y el choque entre Konaté y Xhaka provocó una parada médica que enfrió el ritmo del encuentro.

Cuando todo parecía perdido, apareció la figura de Wirtz. El alemán, que había estado discreto durante gran parte del choque, recibió en la frontal, realizó un doble recorte dentro del área y definió con la pierna izquierda cruzando el balón ante la estirada del portero. El 1-1 llegaba en el momento más necesario, evitando así otro desastre en casa.

Los minutos finales fueron de infarto. El Liverpool dispuso de hasta cinco córners consecutivos, con Salah lanzando cada una de las fases estáticas. En el último de ellos, Szoboszlai tuvo la pelota en sus manos para realizar el saque, pero el árbitro pitó el final del encuentro cuando el húngaro preparaba el último envío.

El empate deja un sabor agridulce en el seno del Liverpool. Por un lado, el punto salvado en los últimos instantes sabe a gloria tras el mal rendimiento mostrado. Por otro, las críticas a Slot se intensifican, y la afición empieza a perder la paciencia tras una serie de tropiezos que alejan al equipo de los puestos de privilegio. La actuación de Wirtz, no obstante, da un respiro y demuestra que la calidad individual puede sacar de apuros cuando el juego colectivo falla.

El Sunderland, por su parte, se lleva un punto de Anfield que sabe a victoria. La solidez defensiva de Ballard, la contundencia de Talbi y la seguridad de Roefs bajo palos configuran un equipo competitivo que puede dar mucha guerra esta temporada. La salvada de Chiesa en la línea evitó la heroica, pero la prestación global fue más que notable.

Con este resultado, el Liverpool suma un nuevo tropiezo en su casillero, mientras que el Sunderland consolida su posición en la zona media de la tabla. La Premier League sigue mostrando su carácter impredecible, y los reds deberán reaccionar rápido si no quieren despedirse de los objetivos importantes a estas alturas del campeonato.

Referencias