La Cultural y Deportiva Leonesa consumó su pase a los dieciseisavos de final de la Copa del Rey tras imponerse por un claro 4-2 al FC Andorra en un duelo que tuvo de todo: goles, alternativas en el marcador y una remontada final que selló el billete para la siguiente ronda. El estadio Reino de León, con una entrada modesta pero entregada, presenció una noche mágica para los intereses de los hombres de Ziganda, que supieron sufrir cuando las circunstancias lo exigieron y cerraron el choque con autoridad.
El encuentro arrancó con un guion previsible. Los locales, conscientes de la trascendencia del choque copero, salieron al césped con la intención clara de hacerse con el control del balón desde los primeros compases. La idea era clara: dominar el ritmo, mover la pelota de banda a banda y buscar las zonas de ataque con criterio. En los instantes iniciales, el conjunto andorrano se mostró ordenado en defensa, dispuesto a cerrar espacios y esperar su oportunidad al contraataque.
Sin embargo, la presión culturalista pronto encontró su premio. A los 26 minutos, Pibe se erigió como protagonista absoluto. El futbolista recibió un pase en la frontal del área, se adentró con decisión entre los centrales y, con un disparo seco y cruzado, colocó el esférico por la escuadra de la portería defendida por Ratti. El golpe dejó sin reacción al guardameta visitante y desató la euforia en las gradas. El 1-0 reflejaba el dominio territorial de los leoneses, que habían llevado el peso del encuentro desde el pitido inicial.
La alegría local duró lo que tarda en llegar una réplica contundente. El FC Andorra, lejos de descomponerse, reaccionó con temple. A los 43 minutos, Jastin aprovechó un error defensivo para batir al portero local y establecer el empate. El tanto visitante llegó en el peor momento posible para los intereses de la Cultural, justo antes del descanso, y sembró dudas sobre el desarrollo del segundo acto.
La segunda mitad comenzó con un guion similar al primero. La Cultural salió con ímpetu renovado y pronto volvió a adelantarse. A los 50 minutos, Paco Cortés protagonizó una jugada individual de mérito. El extremo se internó en el área por la banda derecha, regateó a su marcador y soltó un latigazo que se coló por la escuadra izquierda de Ratti. El 2-1 devolvía la ventaja a los locales y restablecía la confianza en el banquillo.
Pero el partido estaba lejos de resolverse. El FC Andorra demostró por qué milita en categoría profesional y volvió a igualar la contienda. A los 65 minutos, Le Normand aprovechó un balón suelto dentro del área culturalista para batir al portero con un remate cruzado. El 2-2 volvía a poner todo de cara y obligaba a los locales a buscar una nueva reacción.
El técnico Ziganda movió ficha. Las sustituciones comenzaron a llegar con el objetivo de refrescar el equipo y aportar nuevas ideas. Thiago Ojeda dejó su puesto a Yayo en el centro del campo, mientras que Collado y Paco Cortés seguían siendo los principales referentes ofensivos. Los cambios surtieron efecto. A los 68 minutos, Fornos se elevó por encima de la defensa andorrana para cabecear un centro al segundo palo y batir a Ratti. El 3-2 llegaba en el momento justo para desnivelar la balanza.
El encuentro entró en una fase de idas y venidas. El FC Andorra intentó reaccionar con la entrada de Marti Vilà y Álvaro Martín por Olabarrieta y Domènech, pero la defensa culturalista, bien organizada, cerró filas. Las ocasiones se sucedían en ambas áreas. Collado tuvo una clara para sentenciar, pero su remate lo despejó Petxa bajo palos. Por su parte, Álvaro Martín probó fortuna desde la frontal, pero su disparo se marchó desviado.
El partido se rompió en los últimos compases. Ziganda dio entrada al canterano Carlos Luengo por Paco Cortés para reforzar el centro del campo. La decisión resultó acertada. En el 89, Lucas Ribeiro, que había entrado minutos antes por Pibe, sentenció definitivamente la contienda. El brasileño recibió un pase en profundidad, superó al portero Ratti con un amago y definió a placer para establecer el definitivo 4-2.
El árbitro prolongó la agonía con seis minutos de descuento, pero el resultado ya no se movió. La Cultural supo gestionar la ventaja, mantuvo la calma y certificó su clasificación para los dieciseisavos de final. El Reino de León, con 3.854 espectadores según datos oficiales del club, celebró el triunfo con una ovación final para los héroes de la noche.
El análisis del encuentro deja varias conclusiones claras. La Cultural demostró una madurez competitiva notable, especialmente en momentos de adversidad. La capacidad de reacción del equipo fue clave: cada vez que el Andorra igualaba, los leoneses encontraban los recursos para volver a adelantarse. La gestión de Ziganda, tanto táctica como en el apartado de cambios, resultó impecable. Las entradas de Yayo, Lucas Ribeiro y Carlos Luengo aportaron frescura y garantizaron el control del partido en la recta final.
Por su parte, el FC Andorra dejó buenas sensaciones pese a la derrota. El equipo mostró carácter y nunca se dio por vencido, pero la falta de efectividad en los momentos decisivos y los errores defensivos en jugadas a balón parado le pasaron factura. La eliminatoria sirve como lección para los andorranos, que deben corregir estos detalles si quieren competir en la categoría de bronce del fútbol español.
El camino de la Cultural en la Copa del Rey continúa. El sorteo de los dieciseisavos definirá el próximo rival, pero el equipo ya ha demostrado que puede soñar con dar la campanada. La ilusión vuelve a León, y con ella, la certeza de que este conjunto tiene madera de competir en cualquier escenario. La noche del Reino de León quedará en la memoria de los aficionados como una de esas veladas mágicas donde el fútbol premia al que más lo merece.