Villarreal sufre para eliminar al Antoniano en penaltis

El conjunto de Marcelino necesitó de la tanda de penaltis para superar al humilde equipo de Segunda RFEF en un vibrante duelo copero

La magia del fútbol copero volvió a hacer acto de presencia en el modesto Estadio Municipal de Lebrija, donde el Villarreal CF tuvo que emplearse a fondo para superar a un combativo Atlético Antoniano en la tercera ronda de la Copa del Rey. Lo que prometía ser un trámite cómodo para el conjunto de Marcelino García Toral se convirtió en una auténtica odisea que necesitó de la tanda de penaltis para decantarse (4-2) tras un empate a uno en los 120 minutos de juego.

El duelo entre un gigante de LaLiga y un humilde equipo de Segunda RFEF tenía todos los ingredientes para convertirse en una de esas noches épicas que alimentan el espíritu del torneo del KO. Y así fue. Desde el pitido inicial, el Antoniano planteó un guión que incomodó seriamente a los amarillos, demostrando que en el fútbol no siempre gana el que más tiene.

El conjunto local, dirigido por un técnico que conoce a la perfección la idiosincrasia de estas citas, salió al césped sin complejos. La presión asfixiante en campo rival y la concentración defensiva fueron las señas de identidad de un equipo que no tenía nada que perder y mucho que ganar. Por su parte, el Villarreal, con varias rotaciones en su once inicial, buscaba imponer su calidad técnica y superioridad física desde los primeros compases.

El dominio territorial fue visitante durante buena parte del encuentro, pero el fútbol tiene estas paradojas. Cuando más cómodo parecía el Submarino Amarillo, llegó el golpe sobre la mesa del conjunto lebrijano. Una jugada a balón parado, una de las pocas ocasiones claras del primer acto, acabó con el esférico en el fondo de la red. Jesús García, aprovechando un rechace dentro del área, batió la portería defendida por Arnau Tenas y desató la locura en las gradas.

El gol obligó a Marcelino a reaccionar. El asturiano movió el banquillo y dio entrada a sus pesos pesados. La respuesta no se hizo esperar. Con el paso de los minutos, el Villarreal fue ganando metros y creando peligro. La insistencia tuvo su premio cuando Dani Parejo, el capitán y cerebro del equipo, se sacó de la chistera un disparo lejano que se coló por la escuadra. Un golazo que parecía abrir la puerta a una victoria cómoda.

Sin embargo, el Antoniano no se arrugó. Los locales, con el apoyo incondicional de su afición, mantuvieron viva la llama de la esperanza. Y cuando todo parecía decidido, llegó el momento de la heroicidad. Un nuevo córner, un nuevo rechace, y de nuevo Jesús García apareció como un verdadero héroe para batir a Tenas y forzar la prórroga. El 1-1 final fue justo para un equipo que nunca bajó los brazos.

La prórroga fue un monólogo visitante. El Villarreal, con más frescura física, asedió la meta defendida por Matías Árbol. El portero del Antoniano se convirtió en una auténtica muralla, frustrando una y otra vez los intentos de los atacantes amarillos. Sus paradas, especialmente en los últimos minutos, mantuvieron con vida el sueño copero de su equipo. Por su parte, Arnau Tenas también tuvo su momento de gloria al detener un mano a mano claro que hubiera significado la sorpresa del siglo.

Con el 1-1 inamovible, el destino se decidió desde los once metros. La tanda de penaltis es una lotería, pero también un examen de nervios. El Villarreal, con la experiencia de sus jugadores, salió airosa.

Parejo, con la frialdad que le caracteriza, abrió la serie. El capitán no falló. La respuesta del Antoniano fue inmediata, pero ahí apareció la figura de Arnau Tenas. El guardameta, cedido por el PSG, se lanzó a su derecha y detuvo el lanzamiento, dando una ventaja psicológica vital a su equipo.

Los siguientes lanzamientos fueron un festival de acierto. Mikautadze amplió la ventaja, pero el Antoniano respondió con Panadero. El 2-2 mantenía la incertidumbre. Fue entonces cuando Ayoze Pérez, el canario, marcó el tercero para los visitantes. La presión recayó sobre el conjunto local, y su siguiente lanzador no pudo superar a Tenas. El 3-2 dejó el partido al borde del abismo.

El momento definitivo llegó con Arreola, que convirtió con solvencia el cuarto penalti del Villarreal. La clasificación quedó en manos del último lanzador del Antoniano, pero su disparo se marchó alto. La sentencia final la puso Ilias Akhomach, que con un disparo raso y potente cerró el marcador definitivo de 4-2.

La celebración visitante fue contenida, casi de alivio. Los jugadores del Villarreal sabían que habían pasado por un auténtico calvario. Por su parte, el Antoniano recibió una ovación cerrada de su afición. Los lebrijanos se despidieron del torneo con la cabeza bien alta, habiendo demostrado que el corazón y la entrega pueden competir contra cualquier rival.

El análisis del encuentro deja varias conclusiones. El Villarreal, pese a la victoria, debe reflexionar sobre su falta de efectividad ante un rival de categoría inferior. La rotación masiva, aunque comprensible, casi le cuesta la eliminación. Marcelino tendrá que trabajar la concentración de su equipo en estos duelos aparentemente sencillos.

Por el contrario, el Antoniano se lleva la palma moral. El conjunto andaluz demostró una organización táctica impecable y una fe inquebrantable. Su portero, Matías Árbol, fue sin duda el mejor de su equipo, mientras que Jesús García se convirtió en el héroe goleador. El fútbol copero les sonrió, aunque solo fuera durante 120 minutos.

La Copa del Rey vuelve a demostrar por qué es el torneo más mágico del fútbol español. En una noche fría de Lebrija, el fútbol se escribió con mayúsculas. El Villarreal avanza a la siguiente ronda, pero el Antoniano se llevó el cariño y el respeto de todos. Esta es la esencia del fútbol, donde los sueños se construyen con trabajo, pasión y un poco de locura.

El sorteo de la siguiente fase ya espera al conjunto castellonense, que deberá mejorar sensiblemente si quiere seguir vivo en una competición donde las sorpresas están a la orden del día. Porque si algo ha quedado claro es que en la Copa, hasta el último minuto, todo puede pasar.

Referencias