El encuentro ante el Barcelona dejó un regusto amargo en el seno del Atlético de Madrid más allá del resultado. La mala fortuna se cebó con dos de las incorporaciones rojiblancas de este verano, Johnny Cardoso y Rodrigo Riquelme, ambos obligados a dejar el terreno de juego por lesión antes de la hora de partido. Un contratiempo que obligó a Diego Pablo Simeone a realizar cambios forzosos y que pone en jaque la planificación del equipo para las próximas jornadas.
El centrocampista brasileño, que recibía la confianza del Cholo como titular, apenas duró doce minutos en el césped del estadio barcelonista. En el tercer minuto de juego, un salto aéreo con Dani Olmo acabó de forma trágica para sus planes. Las rodillas de ambos futbolistas colisionaron fortuitamente en el aire, provocando que Cardoso cayera al suelo con gestos de evidente dolor. Inmediatamente, el jugador comenzó a quejarse de la articulación, mientras el cuerpo técnico rojiblanco daba instrucciones a Koke Resurrección para que se preparase.
A pesar del fuerte golpe, el exjugador del Betis intentó demostrar su compromiso y continuó en el campo durante nueve minutos más. Sin embargo, la rodilla no respondía como debía y, finalmente, tuvo que tirarse al césped señalando su incapacidad para seguir. El capitán colchonero entró en su lugar, mientras Cardoso se retiraba directamente al túnel de vestuarios acompañado por los servicios médicos del club. Las primeras exploraciones apuntan a un contundente impacto en la rodilla izquierda, aunque el comportamiento del futbolista al abandonar el terreno de juego no mostró signos de cojera evidente ni inestabilidad marcada.
La lesión de Cardoso resulta especialmente desafortunada si se considera su trayectoria desde que aterrizó en el Metropolitano el pasado verano. La llegada del brasileño generó expectación como una de las piezas clave para el centro del campo rojiblanco, pero su adaptación se ha visto constantemente interrumpida por contratiempos físicos. Un esguince de tobillo sufrido a finales de agosto durante una sesión de entrenamiento le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante tres meses.
Justo cuando estaba a punto de recuperar su mejor forma, una recaída del problema en el tobillo le obligó a parar de nuevo. Como si esto fuera poco, un proceso vírico añadió más semanas de baja a su expediente médico. Mientras tanto, Koke aprovechaba cada minuto de juego para demostrar su innegable valor, consolidándose como titular indiscutible y ocupando el hueco que Cardoso aspiraba a llenar. La titularidad ante el Barcelona representaba su primera oportunidad de partir como titular en LaLiga tras aquel largo período de inactividad, una ocasión dorada que se desvaneció en apenas doce minutos.
El club madrileño realizará una exploración inicial en las instalaciones del estadio culé para valorar la gravedad del traumatismo, aunque las pruebas definitivas tendrán lugar este lunes en la capital de España. Los servicios médicos del Atlético confían en que se trate solo de un fuerte golpe sin afectación de estructuras importantes, pero la incertidumbre planea sobre el tiempo de recuperación exacto que requerirá el futbolista.
Si la baja de Cardoso ya suponía un contratiempo considerable, la lesión de Rodrigo Riquelme resultó un jarro de agua fría para la afición rojiblanca. El extremo almeriense, cedido por el Villarreal y considerado uno de los mejores activos del equipo durante las primeras jornadas, tuvo que retirarse en el ecuador del encuentro por un problema muscular.
El joven futbolista, de 23 años, sintió un pinchazo agudo en el muslo durante una carrera en la banda derecha, justo al inicio de la segunda mitad. Sin dudarlo, levantó el brazo de inmediato para solicitar el cambio, consciente de que no podía forzar la máquina. Los gestos del jugador dejaron claro que se trataba de una lesión de cierta entidad, aunque habrá que esperar a las pruebas médicas para determinar el alcance exacto del daño.
La baja de Riquelme llega en el peor momento posible para el conjunto colchonero, justo cuando el técnico argentino había encontrado en él una pieza versátil y desequilibrante para el ataque. Su capacidad para generar peligro por las bandas y su entendimiento del juego habían convertido al cedido en un fijo en los esquemas del Cholo. Ahora, Simeone deberá buscar alternativas en una plantilla que ya se veía mermada por las ausencias previas.
El doble contratiempo médico pone de manifiesto la fragilidad con la que el Atlético afronta la temporada. Dos de las incorporaciones estivales, que debían aportar frescura y calidad al plantel, ya han pasado por la enfermería en las primeras semanas de competición. Esta circunstancia obliga al cuerpo técnico a acelerar los procesos de recuperación y a replantearse la gestión de minutos de cara a los próximos compromisos.
La situación genera interrogantes sobre la preparación física de la plantilla y la carga de trabajo a la que están siendo sometidos los futbolistas. Aunque el cuerpo médico del club ha implementado protocolos de prevención de lesiones, los imponderables del fútbol de alto nivel siempre acechan. La colisión fortuita entre Cardoso y Olmo es un claro ejemplo de cómo un simple salto puede torcer los planes de un equipo durante semanas.
Para Simeone, el reto pasa por recomponer el centro del campo sin uno de los fichajes estrella y sin su mejor extremo en las últimas jornadas. El Cholo tendrá que echar mano de la veteranía de Koke, la polivalencia de Marcos Llorente o la juventud de Pablo Barrios para suplir las bajas. La próxima jornada liguera se presenta complicada, con dos piezas clave en el dique seco y un calendario que no permite treguas.
El Atlético de Madrid emitirá un parte médico oficial una vez concluyan las pruebas de imagen a las que serán sometidos ambos futbolistas. La expectación en la fanbase rojiblanca es máxima, con la esperanza de que los diagnósticos no sean demasiado graves y que ambos puedan regresar a los terrenos de juego cuanto antes. Mientras tanto, el trabajo de Simeone se centrará en motivar al resto de la plantilla y en encontrar soluciones tácticas que palien la ausencia de dos de sus hombres de confianza.
La mala suerte ha golpeado con dureza al conjunto madrileño, pero la temporada es larga y quedan muchos objetivos por conquistar. La capacidad de superar las adversidades definirá el rumbo de un equipo que aspira a todo en esta campaña.