El Atlético de Madrid visitó el Spotify Camp Nou en un duelo adelantado de la jornada 19 de La Liga con la intención de recortar distancias con el líder, pero acabó sucumbiendo por 3-1 ante un FC Barcelona que reafirmó su dominio en la clasificación. El encuentro, que se disputó en territorio catalán, dejó un sabor agridulce en el conjunto rojiblanco, especialmente por una ocasión de oro desaprovechada por Thiago Almada cuando el marcador aún reflejaba un ajustado 2-1 a favor de los locales.
El partido arrancó con buen pie para los intereses de los de Diego Simeone, que se adelantaron en el marcador gracias a un tanto de Álex Baena. La ventaja inicial, sin embargo, resultó efímera. Los blaugranas reaccionaron con la contundencia que les caracteriza en esta temporada y dieron la vuelta al electrónico con dos dianas consecutivas, obra de Raphinha y Dani Olmo, antes de que se cumpliese el primer tiempo.
La segunda mitad transcurrió con un Atlético necesitado de puntos y dispuesto a arriesgar. La presión visitante se intensificó conforme avanzaba el reloj, y la recompensa del empate parecía cada vez más cercana. Fue en el minuto 78 cuando se produjo la jugada que bien pudo cambiar el signo del encuentro. Un pase en profundidad desde la banda izquierda superó la línea defensiva barcelonista y encontró a Almada en posición ventajosa, superando por velocidad a Pau Cubarsí.
El extremo argentino, una de las incorporaciones más destacadas del conjunto madrileño para esta temporada, se plantó solo ante la portería defendida por Joan García. Lo que vino a continuación fue una demostración de habilidad individual: una sucesión de amagues y regates que dejaron en evidencia a Gerard Martín, Alejandro Baldé y al propio guardameta, quien acabó en el suelo tras intentar anticiparse al disparo. Con el arco prácticamente a su merced y tres rivales superados, Almada optó por ajustar el balón a su pierna derecha, la hábil, en busca de la definición perfecta.
Sin embargo, la tensión del momento y la presión del defensa Baldé, que nunca dejó de incomodarle, provocaron que el remate saliese desviado por encima del larguero. Lo que prometía convertirse en uno de los tantos más brillantes de la temporada se transformó en un error que el delantero lamentaría profundamente. Las redes sociales no tardaron en reaccionar, y el comentario oficial de DSports en X (antes Twitter) resumió la sensación generalizada: "Era el gol del campeonato, Thiago".
El desenlace del encuentro se cerró en el tiempo añadido con un tercer gol del Barcelona, anotado por Ferrán Torres, que sentenció definitivamente el choque y dejó al Atlético sin opciones de puntuar. La distancia en el marcador pudo ser aún mayor de no ser por un penalti fallado por Robert Lewandowski en el minuto 35 de la primera parte, un error que los culés acabaron perdonando.
El rendimiento de Almada, que había saltado al campo en el minuto 62 sustituyendo al autor del gol rojiblanco, contrasta con sus números desde su llegada al club. En apenas diez partidos, el argentino ha sumado dos goles y una asistencia, mostrando destellos de su calidad pero también evidenciando la necesidad de mayor regularidad en los momentos decisivos.
El encuentro contó con una destacable presencia de futbolistas argentinos en las filas del Atlético. Nahuel Molina, autor de la asistencia del tanto inicial, fue titular y demostró su importancia en el esquema de Simeone. También lo hicieron Julián Álvarez, Nico González y Giuliano Simeone, aunque estos dos últimos fueron sustituidos en la segunda mitad. Por su parte, Juan Musso permaneció en el banquillo durante los noventa minutos.
La programación de este partido fuera de su fecha habitual responde al calendario de la Supercopa de España, que se disputará el segundo fin de semana de enero de 2026 en Arabia Saudita. Tanto el Barcelona como el Atlético estarán presentes en la competición, lo que obligó a adelantar este compromiso liguero. Los blaugranas se medirán en semifinales al Athletic Club de Bilbao, mientras que el conjunto rojiblanco tendrá un duelo de máxima exigencia contra el Real Madrid, su eterno rival.
En lo que respecta a la clasificación, la derrota deja al Atlético en una situación comprometida. Con 31 puntos, los de Simeone se sitúan en cuarta posición, a seis unidades del Barcelona, que lidera la tabla con 37 puntos. La distancia con el primer puesto no es insalvable, pero cada tropiezo complica las aspiraciones de los madrileños de pelear por el título.
El análisis del partido pone de manifiesto las diferencias entre ambos equipos. Mientras el Barcelona demostró una efectividad aplastante en las ocasiones claras, el Atlético mostró una falta de puntería que le resultó cara. La ocasión de Almada simboliza este contraste: una jugada individual de gran belleza que, sin embargo, careció del resultado final necesario para sumar puntos.
El futuro inmediato del conjunto rojiblanco pasa por la Supercopa, una competición que le ha sonreído en ocasiones anteriores y donde Simeone ha demostrado su capacidad para motivar al equipo en citas épicas. El duelo contra el Real Madrid será un nuevo capítulo en una rivalidad centenaria y una oportunidad para reencontrarse con la victoria lejos de La Liga.
Mientras tanto, Almada deberá levantar la cabeza y demostrar que tiene la madurez suficiente para superar este contratiempo. Los grandes jugadores se distinguen por su capacidad de asumir errores y volver más fuertes. La confianza del cuerpo técnico en sus cualidades sigue siendo total, pero la exigencia del máximo nivel no admite segundas oportunidades en momentos tan decisivos.
El fútbol, en ocasiones, premia la audacia y castiga la imprecisión. En el Camp Nou, el Atlético de Madrid vivió en carne propia esta máxima. La temporada aún tiene mucho por decir, pero partidos como este dejan huella en la memoria colectiva de la afición. La próxima oportunidad para la redención llegará pronto, y con ella, la esperanza de que el talento de Almada pueda brillar con toda su intensidad.