El Atlético de Madrid vive uno de sus mejores momentos deportivos en la presente campaña. La recuperación de piezas clave que permanecían en la enfermería ha permitido a Diego Pablo Simeone contar con un plantel más completo y competitivo. Entre los futbolistas que regresaron a la dinámica del grupo se encuentran los recientes refuerzos: Álex Baena, Rodrigo Riquelme, Conor Gallagher y Thiago Almada. Sin embargo, la realidad ha sido desigual para estos nuevos integrantes del vestuario colchonero.
Mientras que algunos han logrado consolidarse en los esquemas del Cholo, el caso de Thiago Almada resulta particularmente llamativo. El centrocampista argentino inició la temporada como titular indiscutible, participando en los tres primeros compromisos de LaLiga EA Sports. Su presencia en el once inicial parecía garantizada, mostrando un nivel destacado y adaptándose rápidamente al sistema de juego rojiblanco. Aquellos encuentros, empero, no dejaron un registro positivo en términos de resultados: dos empates y una derrota que generaron cierta inquietud en la afición.
La mala fortuna golpeó al ex jugador del Vélez Sarsfield durante una concentración con la selección argentina. Una lesión muscular le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante varias semanas, interrumpiendo su progresión justo cuando parecía ganarse la confianza del cuerpo técnico. La enfermería del Metropolitano acogió al sudamericano mientras el equipo seguía compitiendo en múltiples frentes.
El 18 de octubre marcó el ansiado retorno de Almada a la competición. Lo hizo con gol incluido, anotando el tanto de la victoria ante Osasuna en un partido complicado que se decidió por la mínima. Ese gol no fue un hecho aislado. El argentino demostró su calidad en los siguientes compromisos, participando en los duelos ante Arsenal en Champions, Real Betis y Sevilla en LaLiga, donde volvió a ver puerta. También tuvo minutos ante Union Saint-Gilloise en la competición europea y en la Copa del Rey contra el Levante.
Sin embargo, desde aquel 8 de octubre, el calendario ha seguido avanzando pero la presencia de Almada en el césped se ha diluido por completo. Ni siquiera ha formado parte de las rotaciones habituales que Simeone realiza para dar descanso a los titulares. Los encuentros ante Getafe, Inter de Milán en la Champions y el Oviedo en copa han pasado sin que el sudamericano pisara el verde del Metropolitano.
Esta situación resulta aún más sorprendente si se analiza la política de rotaciones del entrenador argentino. En el último compromiso copero contra el conjunto asturiano, Simeone agitó el once inicial de forma masiva, dando entrada a numerosos suplentes y jugadores del filial. Pese a este extenso turno de rotación, Almada no contó con la confianza de su compatriota. Una decisión que choca con la calidad técnica demostrada por el centrocampista en sus escasas apariciones.
El contexto deportivo tampoco justifica esta ausencia. El Atlético ha alternado competiciones, con partidos cada tres o cuatro días, lo que hace imprescindible la utilización de toda la plantilla. Jugadores como Conor Gallagher o Rodrigo Riquelme han visto aumentada su participación, mientras que Almada permanece en un limbo competitivo que genera interrogantes entre los analistas y la parroquia rojiblanca.
Las estadísticas hablan por sí solas. En las primeras jornadas, el argentino completó los 90 minutos en dos ocasiones y fue sustituido en la tercera. Su promedio de pases superaba el 85% de efectividad, con varias ocasiones de gol creadas y una participación activa en la presión alta que caracteriza al equipo. Tras su regreso, mantuvo un nivel similar, con dos goles en cinco apariciones y una media de 65 minutos por encuentro.
¿Qué ha cambiado entonces? Las fuentes del club no ofrecen explicaciones oficiales. No se ha comunicado ninguna recaída física ni problemas extradeportivos. Tampoco han trascendido tensiones con el cuerpo técnico. La única certeza es que Simeone ha optado por otras alternativas en la zona de creación, como Pablo Barrios, Koke o Conor Gallagher, dejando a Almada en la fría zona de banquillo.
El próximo desafío para el Atlético supone uno de los platos fuertes de la temporada: visitar el Camp Nou para enfrentarse al Barcelona en un duelo directo por la parte alta de la tabla. Este tipo de partidos de máximo nivel suelen provocar que Simeone apueste por sus hombres de confianza, los jugadores curtidos en mil batallas bajo su filosofía de juego. La historia indica que el Cholo prioriza la solidez defensiva y la experiencia en estos escenarios.
Por tanto, resulta altamente improbable que Almada forme parte del once inicial en la Ciudad Condal. La lógica apunta a que Simeone repetirá la medular que le ha dado buenos resultados en los últimos compromisos de Liga y Champions. Sin embargo, la segunda parte podría abrir una oportunidad para el argentino. Si el marcador requiere refrescar la creatividad o buscar un gol en los instantes finales, el técnico podría recurrir a su compatriota.
La situación de Almada refleja una de las complejidades de la gestión de un plantel de élite. A veces, las decisiones tácticas o técnicas no se explican únicamente por el rendimiento individual. Las combinaciones en el vestuario, los entrenamientos diarios, el concepto de equipo o simplemente un estado de forma percibido por el cuerpo técnico pueden influir en la ausencia de un futbolista.
Lo cierto es que el argentino posee un perfil diferente al resto de centrocampistas del plantel. Su capacidad para regatear en espacios reducidos, su visión de juego asociativo y su disparo desde media distancia son cualidades que podrían aportar variantes al juego del Atlético. En momentos de bloqueo defensivo, como los que suele plantear el Barcelona, estas características se vuelven valiosas.
El mercado de invierno se acerca y las situaciones como la de Almada siempre generan especulaciones. Sin embargo, el jugador mantiene su compromiso con el club y sigue trabajando a la espera de una oportunidad. Su contrato, recientemente firmado, no contempla en principio una salida, y el club confía en su proyección a largo plazo.
Mientras tanto, la afición rojiblanca espera ver de nuevo en acción al talentoso centrocampista. Los goles ante Osasuna y Sevilla demostraron que puede ser decisivo. La pregunta que todos se hacen es cuándo llegará esa nueva oportunidad. El calendario no se detiene y el Atlético necesita todas sus piezas engrasadas para afrontar la exigente segunda vuelta de la temporada.
El duelo en el Camp Nou será un nuevo capítulo en esta historia. Si Almada no entra ni siquiera en la convocatoria, las dudas se acrecentarán. Si lo hace pero permanece en el banquillo, la incertidumbre continuará. Solo si Simeone le da minutos, se podrá vislumbrar si realmente cuenta para los planes inmediatos del equipo. Hasta entonces, el misterio de su ostracismo seguirá generando debate entre los seguidores del conjunto madrileño.