Edna Imade: de la patera a la final de la Nations League con España

La delantera nigeriana, nueva estrella de la selección femenina, relata su dramático viaje a España y su ascenso meteórico en el fútbol

La selección española de fútbol femenino ha dado un golpe de efecto con su última convocatoria. Sonia Bermúdez, la entrenadora de la Roja, ha incluido en la lista para la final de la Nations League femenina contra Alemania a una jugadora cuya historia trasciende el terreno de juego. Se trata de Edna Imade, una joven delantera de 24 años que, tras obtener la nacionalidad española, ha visto cumplido su sueño de defender los colores de su país de adopción.

Imade llega a la cita más importante de su carrera deportiva en un momento de forma excepcional. Actualmente milita en la Real Sociedad, donde ha sido cedida por el poderoso Bayern Múnich alemán. El conjunto bávaro había adquirido sus servicios procedente del Granada, club donde la atacante deslumbró con dos campañas extraordinarias que no pasaron desapercibidas para los grandes clubes europeos.

Sin embargo, el verdadero drama humano reside en el periplo vital que protagonizó su familia para llegar a España. La historia de Edna es, ante todo, un relato de superación, sacrificio y esperanza. Obligados a abandonar Nigeria por circunstancias adversas, su núcleo familiar emprendió una odisea que los llevaría a atravesar el desierto del Sahara con la única meta de alcanzar Europa.

El episodio más dramático de esta travesía ocurrió cuando la madre de Edna, embarazada de gemelos, tuvo que dar a luz en Marruecos. Con apenas tres meses de recuperación, se vio forzada a embarcarse en una patera para cruzar el Estrecho de Gibraltar. La joven futbolista recuerda con emoción aquel angustioso momento: "Vino una ola súper grande y dice que mi hermano se cayó, se cayó al agua. Y uno de los que había en la patera saltó y lo cogió". Un acto de heroísmo que evitó una tragedia mayor.

Al llegar a Algeciras, el padre de Edna fue deportado, dejando a la madre sola con la responsabilidad de criar a sus hijos en tierra desconocida. Se establecieron en Carmona, una localidad sevillana donde comenzarían de cero. Fue allí donde Edna encontró en el fútbol su refugio y su pasión, jugando con equipos de chicos hasta los 14 años, cuando las normativas impidieron que continuara compitiendo con ellos.

Su talento, no obstante, no podía permanecer oculto. En 2021 dio el salto al fútbol profesional con el Málaga, donde empezó a llamar la atención de los escauts. Tras un breve periplo por el Cacereño, su carrera despegó definitivamente en el Granada. Dos temporadas brillantes le valieron el fichaje por el Bayern Múnich, uno de los clubes más poderosos del mundo, que la cedió inmediatamente a la Real Sociedad para que continuara su desarrollo en la Liga Iberdrola.

El pasado mes, Edna recibió la noticia que cambiaría su vida: tras años de espera, le concedían la nacionalización española. El teléfono no tardó en sonar. Era la selección. "Yo no me lo podía ni creer. Me emocioné mucho. Lo primero que pensé fue 'Edna, lo has conseguido'", confiesa la jugadora, aún con la voz quebrada al recordar aquel momento.

Ahora, con 24 años, se prepara para el partido más importante de su vida. Pero su motivación va más allá del prestigio deportivo. "Mi objetivo ha sido sacarlos a ellos adelante. Dios me ha dado el don del futbol para ello", afirma con convicción. Cada gol, cada entrenamiento, cada sacrificio ha estado dedicado a su familia, especialmente a su madre, cuyo sufrimiento y tesón le sirven de inspiración diaria.

La presencia de Imade en la final no solo refuerza el potencial ofensivo de España, sino que también simboliza la integración y el poder transformador del deporte. Su historia recuerda que detrás de cada deportista hay un ser humano con una trayectoria única, y que el fútbol puede ser, además de una pasión, un vehículo de cambio social y personal.

Contra Alemania, Edna Imade no solo defenderá la elástica roja. Llevará consigo el peso de una familia que arriesgó todo por un futuro mejor, el recuerdo de una travesía épica y la esperanza de miles de personas que ven en su ejemplo una razón para soñar. La final de la Nations League será, para ella, el colofón de una odisea que comenzó en las aguas del Estrecho y que, con suerte, terminará con la medalla al cuello.

Referencias