Suns arrasan a Lakers con exhibición de triples en Los Ángeles

Phoenix Suns superaron 125-108 a Los Ángeles Lakers con 17 triples, destacando Collin Gillespie. LeBron extendió su racha histórica a 1.297 partidos.

Los Phoenix Suns deslumbraron este lunes en el Crypto.com Arena con una actuación magistral desde el perímetro, imponiéndose por 125-108 a los locales Los Ángeles Lakers en un duelo que dejó claro el potencial ofensivo del conjunto de Arizona. La noche, que combinó precisión letal desde más allá de la línea de tres puntos con una defensa sólida, confirma a los Suns como contendientes serios en la Conferencia Oeste, mientras los Lakers deben revisar sus carencias en un momento crítico de la temporada.

El factor decisivo del encuentro radicó en la efectividad desde la larga distancia. Los visitantes conectaron 17 de 39 intentos de triple, un porcentaje que supera el 43% y que resultó demasiado abrumador para una defensa angelina que pareció siempre un paso atrás. El máximo responsable de esta fiesta anotadora fue Collin Gillespie, quien anotó ocho de esos triples, estableciendo su mejor marca personal y demostrando que la profundidad del banquillo de Phoenix puede ser tan letal como su quinteto titular.

El alero estrella de los Suns aportó 33 puntos, liderando el ataque de su equipo con una eficiencia que rompió constantemente los esquemas defensivos de los Lakers. Su capacidad para crear espacio y finalizar jugadas, tanto en transición como en ataque estático, evidenció la diferencia de ritmo entre ambos conjuntos. Además del dominio desde el perímetro, los Suns también controlaron la zona pintada con un contundente 54-46 en puntos de área restringida, mostrando versatilidad ofensiva completa.

El juego colectivo de Phoenix brilló especialmente en el apartado de asistencias, registrando 35 pases que culminaron en canasta, casi el doble de los 18 que lograron los Lakers. Esta circulación de balón, que encontró constantemente al hombre libre en el perímetro, refleja el trabajo táctico del cuerpo técnico y la química desarrollada por el plantel. Cada posesión parecía una lección de cómo romper una defensa mediante movimiento sin balón y toma rápida de decisiones.

La única sombra en una noche perfecta para los Suns fue la lesión de Devin Booker, quien abandonó el parquet con molestias musculares que preocupan a la franquicia. La gravedad de la dolencia aún no ha sido confirmada por el cuerpo médico, pero su posible ausencia en próximos compromisos podría complicar las aspiraciones del equipo, aunque la profundidad demostrada contra los Lakers ofrece cierto optimismo.

Entre las celebridades presentes en el histórico recinto destacó Yoshinobu Yamamoto, reciente MVP de la Serie Mundial con los Dodgers de Los Ángeles, quien presenció el dominio de los Suns desde primera fila. Su presencia simboliza la conexión entre las grandes estrellas del deporte angelino y la relevancia de este tipo de duelos de primer nivel.

Por el lado de los Lakers, la noche resultó especialmente frustrante. LeBron James, quien disputó 32 minutos, apenas pudo anotar 10 unidades, una cifra que sorprende dada su consistencia histórica. Sin embargo, esos 10 puntos le sirvieron para extender a 1.297 partidos consecutivos anotando en doble dígitos, una marca que refuerza su leyenda como uno de los más grandes competidores de la historia de la NBA. A sus 40 años, cada partido que mantiene esta racha convierte en oro cada punto anotado.

El verdadero faro ofensivo para los Lakers fue Luka Dončić, quien con 38 puntos se convirtió en la principal fuente de anotación de su equipo. El esloveno demostró una vez más por qué está considerado entre los mejores bases de la liga, combinando tiros de media distancia, penetraciones letales y una visión de juego que encontró compañeros en posiciones favorables. A pesar de su esfuerzo hercúleo, la falta de apoyo consistente del resto del plantel hizo que su actuación resultara insuficiente contra el ataque coral de los Suns.

La derrota deja a los Lakers con 15 triunfos y 5 derrotas, manteniéndose en la segunda posición de la Conferencia Oeste, pero la sensación de fragilidad defensiva preocupa a la afición. El equipo de JJ Redick debe trabajar urgentemente en su rotación defensiva y en encontrar un equilibrio que no dependa exclusivamente de la genialidad de Dončić y la veteranía de James.

En otro de los partidos destacados de la jornada, los Washington Wizards lograron una victoria épica en el Capital One Arena al superar 129-126 a los Milwaukee Bucks. El desenlace fue obra de Bilal Coulibaly, quien robó el balón y culminó con una volcada espectacular a 5,4 segundos del final del cuarto período, sellando el triunfo para el conjunto capitalino.

Este resultado rompió una racha negativa que había visto a los Wizards perder 14 partidos consecutivos. Ahora han ganado dos de sus últimos tres encuentros, mostrando una mejoría que podría marcar un punto de inflexión en su temporada. La capacidad de reacción tras una desventaja de 16 puntos en el tercer cuarto (81-65) habla de una mentalidad competitiva que parecía perdida durante su mala racha.

Por los Bucks, Kevin Porter Jr. lideró la anotación con 30 puntos, mientras que Giannis Antetokounmpo completó una línea de 26 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias. A pesar de sus esfuerzos individuales, el colapso defensivo en el último cuarto les costó el partido. Milwaukee ha perdido ocho de sus últimos diez compromisos, una tendencia preocupante que los ubica en la undécima posición de la Conferencia Este, lejos de las expectativas que genera contar con un jugador del calibre de Giannis.

El análisis de estas dos confrontaciones revela tendencias claras en la NBA actual. Por un lado, la importancia de la efectividad desde el perímetro como herramienta para desequilibrar partidos. Los Suns demostraron que un equipo que dispara con precisión y volumen desde tres puede dominar incluso en cancha ajena contra rivales teóricamente superiores en individualidades. Esta filosofía, adoptada por múltiples franquicias, sigue demostrando su validez cuando se ejecuta con disciplina.

Por otro lado, la dependencia de estrellas individuales sin un sistema colectivo sólido resulta insuficiente. Tanto los Lakers con Dončić y James como los Bucks con Giannis y Porter Jr. vieron cómo sus actuaciones estelares no compensaron las carencias defensivas y la falta de aportación del resto del plantel. La NBA moderna premia el balance entre talento individual y funcionamiento grupal.

La lesión de Devin Booker será el factor a seguir de cerca en los próximos días. Si los Suns pueden mantener este nivel sin su estrella, consolidarán su candidatura al título. Por el contrario, si la ausencia se prolonga y afecta su ritmo, la ventaja obtenida podría evaporarse rápidamente en una conferencia tan competitiva como la Oeste.

Para los Lakers, el reto es inmediato. Deben fortalecer su defensa del perímetro y encontrar opciones ofensivas alternativas. La carga sobre Dončić es excesiva y, aunque LeBron mantiene su racha histórica, su producción ofensiva ha disminuido. La ventana de oportunidad para competir por el anillo se cierra con cada partido donde la defensa muestra tantas grietas.

Los Wizards, por su parte, tienen motivos para el optimismo cauteloso. La victoria contra un rival de playoffs como Milwaukee demuestra su potencial cuando juegan con intensidad y concentración. La pregunta es si pueden mantener esta regularidad o si volverán a caer en las inconsistencias que marcaron su racha negativa.

Finalmente, los Bucks enfrentan una crisis de resultados que pone en entredicho su proyecto. Con Giannis en su prime, no pueden permitirse perder ocho de cada diez partidos. Los ajustes tácticos y la búsqueda de un equilibrio defensivo son urgentes si quieren evitar quedar atrapados en la parte media de la tabla del Este.

La jornada dejó en claro que en la NBA actual, el tiro de tres puntos sigue siendo el gran ecualizador, pero también que la salud de las estrellas y la cohesión grupal marcan la diferencia entre contender y quedarse atrás. Los Suns celebran, los Lakers se preocupan, los Wizards sueñan y los Bucks se cuestionan. Así avanza la temporada 2025-2026.

Referencias