El CD Mirandés consiguió una trabajada victoria por 1-0 ante la Real Sociedad B en un duelo correspondiente a la competición doméstica. El tanto de Iker Varela en la segunda mitad resultó decisivo para que los locales sumaran tres puntos vitales en su casillero, permitiéndoles escapar de las posiciones comprometidas de la tabla.
El encuentro, disputado en el estadio municipal de Miranda de Ebro, presentó un guion de máxima igualdad durante los primeros compases. Ambos conjuntos, conscientes de la importancia del choque en sus respectivas aspiraciones, salieron al terreno de juego con la intención de hacerse con el control del balón, aunque sin asumir riesgos innecesarios en zonas comprometidas. El técnico local apostó por un dibujo táctico de cuatro defensas y un doble pivote que garantizara la solidez, mientras que el filial donostiarra buscaba sorprender con transiciones rápidas aprovechando la velocidad de sus extremos.
La primera mitad transcurrió sin grandes sobresaltos para ninguno de los dos guardametas. Las ocasiones claras escasearon, producto de un planteamiento táctico prudente y de la efectividad de las líneas defensivas para cortar las aproximaciones rivales. Los centrocampistas tenían el mandato de robar e iniciar la transición rápida, pero la falta de precisión en el último pase frustró las aspiraciones ofensivas. Únicamente un disparo lejano de Rafel Bauzà, que se marchó desviado por la derecha de la portería visitante, y un cabezazo de Alberto Marí, que no encontró el marco, pudieron inquietar a los porteros antes del descanso.
Tras el paso por los vestuarios, la dinámica del partido experimentó un cambio notable. El Mirandés aumentó su intensidad y comenzó a generar peligro con mayor asiduidad. Fernando Medrano, uno de los hombres más activos en el centro del campo, se convirtió en el eje sobre el que giró el ataque local. Su visión de juego y capacidad para filtrar pases entre líneas desequilibró la defensa filial. En el minuto 65, una jugada individual de Salim El Jebari, que había entrado por Pablo Pérez, casi sorprende al meta, pero su disparo se encontró con la respuesta del guardián.
El gol llegó en un momento clave del encuentro, cuando el partido parecía encaminarse hacia un empate sin goles. Medrano recibió el esférico en mediocampo, levantó la cabeza y vio el desmarque de Varela. El pase, preciso y medido, encontró a su compañero en la frontal del área. Sin dudarlo, Iker Varela controló y ejecutó un disparo cruzado con la pierna derecha que se coló junto al palo, batiendo al portero visitante. La celebración fue contenida pero emotiva, conscientes los locales de la trascendencia del tanto en la lucha por la permanencia.
La alegría del Mirandés contrastó con la reacción inmediata de la Real Sociedad B. El técnico visitante movió el banquillo con cuatro cambios consecutivos para buscar la reacción. Jon Balda, Jon Eceizabarrena, Arkaitz Mariezkurrena y Alex Marchal dejaron sus posiciones para dar entrada a Jakes Gorosabel, Darío Ramírez, Sydney Osazuwa y Unax Agote. La intención era clara: refrescar el ataque y aumentar la presencia en zona ofensiva para buscar el empate.
Los cambios dieron resultado en cuanto a dominio territorial, pero no en efectividad. La Real Sociedad B dispuso de su mejor ocasión del encuentro cuando Unax Agote recibió un balón en la frontal y ejecutó un disparo potente que rozó el larguero. El centenar de aficionados visitantes que desplazaron hasta Miranda de Ebro contemplaron con incredulidad cómo el esférico se marchó por encima de la portería. Minutos después, Tomás Carbonell probó fortuna desde fuera del área, pero su remate fue detenido sin problemas por el meta local.
El partido entró en su fase final con un guion definido: el Mirandés defendía su ventaja con uñas y dientes, mientras la Real Sociedad B asediaba sin encontrar la claridad necesaria. La tensión se palpaba en cada acción, y el árbitro tuvo que mostrar cartulina amarilla a Fernando Medrano por una entrada peligrosa que cortó una contra visitante. La sanción le privará de participar en el próximo compromiso, una baja sensible para el equipo.
Los minutos finales estuvieron marcados por las lesiones. Primero fue Sydney Osazuwa el que requirió asistencia médica, obligando a detener el juego durante varios minutos. Poco después, Juan Gutiérrez, defensa del Mirandés, también sufrió una molestia que generó preocupación en el banquillo local. Ambos jugadores pudieron continuar, pero las interrupciones rompieron el ritmo del encuentro y dieron respiro a unos locales que ya notaban el cansancio.
El cuarto árbitro anunció seis minutos de descuento, un tiempo considerable que alargó la agonía para los locales y las esperanzas para los visitantes. En ese período, la Real Sociedad B dispuso de una última ocasión mediante un lanzamiento de esquina, pero la zaga del Mirandés, bien ordenada, despejó el peligro. Toni Tamarit, lateral izquierdo, fue uno de los más destacados en las tareas defensivas, despejando varios centros peligrosos.
El pitido final desató la euforia en el banquillo y en la grada del Mirandés. Los tres puntos suponen un impulso anímico importante para el conjunto local, que consigue una victoria que le permite respirar en la clasificación y alejarse provisionalmente de los puestos de descenso. Por su parte, la Real Sociedad B se queda con las manos vacías pese a su empuje final, evidenciando la necesidad de mejorar la puntería en los próximos compromisos si quiere mantenerse en la zona noble de la tabla.
El tanto de Iker Varela no solo decidió un partido, sino que también refuerza su condición de referente ofensivo para su equipo. Su capacidad para aparecer en los momentos decisivos convierte al delantero en una pieza fundamental del proyecto mirandés. Lleva ya seis goles en lo que va de temporada, consolidándose como máximo anotador del equipo. Mientras tanto, Fernando Medrano demostró una vez más su importancia tanto en la creación como en la contención, aunque la amonestación le privará de participar en el siguiente compromiso por acumulación de tarjetas, una ausencia que el cuerpo técnico deberá saber suplir.
La victoria refleja la competitividad de la categoría, donde los márgenes son mínimos y los detalles deciden los enfrentamientos. El Mirandés supo sufrir y administrar su ventaja, demostrando madurez en las tareas defensivas. Mientras tanto, la Real Sociedad B deberá analizar sus errores para revertir la situación en la jornada siguiente, especialmente en lo que respecta a la definición en las áreas. El filial donostiarra acumula ya tres jornadas sin conocer la victoria, una racha que empieza a generar cierta inquietud entre su afición.