Los Los Ángeles Lakers recuperaron la senda del triunfo este viernes con una contundente victoria a domicilio por 118-104 frente a los New Orleans Pelicans. El conjunto de JJ Redick demostró una notable superioridad en el Smoothie King Center, liderado por un trío de jugadores que está consolidándose como el nuevo pilar ofensivo del equipo: Luka Doncic, Austin Reaves y DeAndre Ayton.
El encuentro suponía una prueba importante para los angelinos, que llegaban a Louisiana tras una dura derrota ante los Oklahoma City Thunder por 121-92. Sin embargo, la reacción fue inmediata y contundente. Desde el inicio, los Lakers impusieron su ritmo y apenas necesitaron un par de minutos para darle la vuelta al marcador después de un breve 10-11 inicial. La ventaja visitante se hinchó hasta los 15 puntos en el primer cuarto, y en algún momento del partido llegó a ser de 22 puntos, reflejando un dominio absoluto sobre unos Pelicans que continúan en crisis.
El rendimiento individual de los tres protagonistas fue excepcional. Luka Doncic, que había mostrado cierta sequía anotadora en Oklahoma con apenas 19 puntos, se reencontró con su mejor versión. El esloveno finalizó con 24 puntos, 12 asistencias y 7 rebotes en 40 minutos de juego, con un 6/16 en tiros de campo y 3 triples anotados. Además, aportó 2 robos y 1 tapón, demostrando una implicación defensiva que complementó su dirección ofensiva. Fue su cuarto partido consecutivo fuera de Los Ángeles, una gira que concluye este sábado en Milwaukee.
Por su parte, Austin Reaves se convirtió en el máximo anotador del encuentro con 31 puntos, mostrando una efectividad que resultó clave para desmontar cualquier intento de reacción local. Su capacidad para crear su propio tiro y generar ventajas fue constantemente problemática para la defensa de los Pelicans, que no encontró respuesta para contener su dinamismo.
El tercer pilar, DeAndre Ayton, demostró su dominio en la pintura con un doble-doble de 20 puntos y 16 rebotes. Su presencia en ambos aros resultó decisiva, especialmente en el aspecto reboteador, donde los Lakers necesitaban imponerse físicamente. Ayton se consolidó como el referente interior que el equipo necesitaba para equilibrar el juego exterior de Doncic y Reaves.
El conjunto angelino mostró una notable mejora en su eficiencia ofensiva. Tras el desastre de Oklahoma, donde apenas alcanzaron un 40.3% de acierto en tiros de campo, su peor registro de la temporada, este viernes conectaron con un 51% de efectividad. Esa precisión, combinada con una mayor atención al cuidado del balón, les permitió controlar el ritmo del encuentro. Aunque todavía cometieron 17 pérdidas, la cifra representó una mejora respecto a las 20 que les forzó la feroz defensa de los Thunder.
El apoyo del resto del quinteto titular fue fundamental. Rui Hachimura aportó 14 puntos, mientras que Marcus Smart cerró con 13. Todos los titulares finalizaron con dígitos dobles, evidenciando un balance ofensivo que hizo imposible cualquier intento de remontada de los locales. Fue un monólogo angelino en Nueva Orleans, donde los Lakers demostraron su potencial cuando encuentran la química adecuada.
El encuentro también contaba para la Copa de la NBA, competición en la que los Lakers mantienen un registro perfecto de dos victorias en dos partidos. En el balance general de la temporada, el equipo de Redick alcanza ahora nueve triunfos y cuatro derrotas, situándose en una posición privilegiada en la Conferencia Oeste tras un inicio prometedor.
La gran ausencia continúa siendo LeBron James. El alero de 40 años, que cumplirá 41 en diciembre, sigue sin debutar en esta temporada debido a problemas de ciática. Sin embargo, hay buenas noticias para la afición. King James ya ha retomado los entrenamientos con el equipo de G League de la franquicia, lo que indica que su regreso está próximo. Se espera que haga su primera aparición cuando los Lakers regresen a California tras concluir esta gira de cuatro partidos como visitantes.
Cuando finalmente vuelva a la cancha, LeBron James escribirá un nuevo capítulo histórico al convertirse en el primer jugador en la historia de la NBA en disputar 23 temporadas consecutivas en la liga. Un hito que refuerza su leyenda como uno de los deportistas más longevos y dominantes de todos los tiempos.
Por el lado de los New Orleans Pelicans, la situación es preocupante. El equipo sufrió su novena derrota en once partidos, consolidándose en el fondo de la clasificación. Además, siguen sin conocer la victoria en la Copa de la NBA. Las ausencias de Zion Williamson y Jordan Poole merman significativamente su potencial ofensivo, dejando a un equipo joven y limitado en opciones.
El máximo anotador de los locales fue Trey Murphy, que con 35 puntos y un brillante 13/20 en tiros de campo intentó mantener vivas las esperanzas de su equipo. El joven Jeremiah Fears también dejó buenas sensaciones con 19 puntos y hasta 8 robos, mostrando una intensidad defensiva que contrastó con las carencias generales del equipo.
El próximo desafío para los Lakers será este sábado en el Fiserv Forum de Milwaukee, donde se enfrentarán a los Bucks liderados por Giannis Antetokounmpo. Será el cierre de una gira de cuatro partidos consecutivos fuera de casa que ha servido para consolidar la identidad del equipo y la química entre sus nuevas estrellas. La victoria ante los Pelicans demuestra que los angelinos tienen el talento necesario para competir con los mejores, aunque todavía necesitan pulir detalles, especialmente en el cuidado del balón.
La combinación de Doncic, Reaves y Ayton está demostrando ser tremendamente efectiva. Doncic aporta la visión y la dirección, Reaves el desequilibrio y la anotación, y Ayton la presencia interior y el dominio del rebote. Es un tridente que equilibra perfectamente el juego interior y exterior, y que podría convertirse en uno de los más temibles de toda la liga cuando alcance su máximo potencial.
La defensa, sin embargo, sigue siendo un aspecto a mejorar. Aunque Ayton aporta protección en la pintura, el equipo necesita ser más sólido en el perímetro y reducir las pérdidas de balón que generan contraataques fáciles para el rival. Los 17 balones perdidos ante los Pelicans son una cifra mejorable, aunque representa un avance respecto al descontrol mostrado ante Oklahoma City.
La temporada es larga y los Lakers tienen margen de mejora, pero los fundamentos están ahí. La victoria en Nueva Orleans no solo les da confianza, sino que también les posiciona favorablemente en la Copa de la NBA, un título que comienza a cobrar cada vez más relevancia dentro del calendario regular. Con LeBron James a punto de regresar y el tridente mostrando una conexión prometedora, los angelinos tienen todos los ingredientes para soñar con un año memorable.
El desafío ahora es mantener la regularidad. La NBA premia la constancia y castiga las irregularidades, como demuestra el caso de los Pelicans. Los angelinos deben demostrar que pueden repetir este nivel de juego contra rivales de mayor entidad, empezando por el difícil compromiso de Milwaukee. Si consiguen cerrar la gira con otra victoria, llegarán a Los Ángeles con un bagaje de 10-4 y una moral por las nubes, listos para la ansiada vuelta de su máxima estrella.
El baloncesto de Los Ángeles vive un momento de transición y optimismo. Mientras los Clippers luchan por encontrar su identidad, los Lakers ya tienen la suya clara: un juego basado en la creatividad de Doncic, el talento ofensivo de Reaves y la solidez de Ayton, todo ello esperando la guinda del pastel que representará LeBron James. La victoria en New Orleans es solo el primer paso de lo que promete ser una temporada apasionante.