El Estadio Montilivi presenció este domingo un intenso duelo que finalizó con tablas en el marcador. El Girona consiguió frenar al Real Madrid en un encuentro que terminó 1-1 y que dejó sensaciones encontradas en ambos bandos. Los locales, a pesar de sumar un punto ante uno de los gigantes de la competición, no logran abandonar las posiciones de descenso, mientras que los visitantes ven cómo se les escapan dos puntos más en su lucha por la cima.
El partido arrancó con un Girona decidido a demostrar que su situación en la tabla no refleja su verdadero potencial. La presión alta y el juego combinativo de los rojiblancos incomodaron desde el inicio a un Real Madrid que pareció falto de ritmo. La recompensa llegó pronto para los locales, que se adelantaron en el marcador gracias a un verdadero golazo de Ounahi, quien con un disparo lejano y colocado batió al portero rival.
La ventaja temprana dio alas al conjunto de Míchel, que durante buena parte del primer tiempo dominó las acciones y creó peligro por las bandas. La ocasión más clara para el 2-0 llegó en el minuto 57, cuando Vanat se encontró solo ante el guardameta blanco, pero su remate no encontró la portería. Este fallo resultaría fundamental en el devenir del encuentro.
Por su parte, el Real Madrid mostró una faceta preocupante: abundancia de juego exterior pero escasa efectividad en el área. Los datos son elocuentes: 26 centros al área contraria se tradujeron apenas en tres remates claros de gol. Esta falta de puntería se ha convertido en un mal crónico para los de Xabi Alonso, que ven cómo las ocasiones se diluyen sin convertirse en tantos.
La segunda mitad trajo consigo el inevitable asedio madridista. La presión se intensificó y el Girona se vio obligado a replegarse para defender su ventaja. Sin embargo, la resistencia local cedió cuando un centro preciso encontró a Militao, que de cabeza estableció el definitivo 1-1. El golpe fue duro para los catalanes, aunque el punto finalmente supo a gloria.
Las declaraciones postpartido reflejaron las distintas realidades de ambos equipos. Míchel, técnico del Girona, mostró una actitud pragmática: "Queríamos los tres puntos, porque se vio que el equipo quería y tuvimos más situaciones que ellos. Pero un empate ante un rival como el Real Madrid está bien". El entrenador rojiblanco también habló de la progresión de su equipo: "Vamos creciendo de a poco. Esto se trata de seguir creciendo e ir en adelante".
Sobre la situación en la tabla, Míchel fue claro: "Está todo muy apretado. Tenemos que seguir por esta línea. Pronto se darán las cosas de cara". Y respecto a la tensión del encuentro, añadió: "Equipo que te hace sufrir de principio a fin. Pero que lo llevamos bien y al final lo disfrutamos".
Por su parte, Xabi Alonso no ocultó su frustración por la falta de efectividad: "Ha faltado puntería". El técnico blanco también se refirió a una de las polémicas del encuentro: "Me han dicho que el penalti de Rodrygo era revisable por el VAR, por el contacto que había. Te sorprende... Son jugadas decisivas".
Precisamente el penalti protagonizado por Rodrygo generó un intenso debate. Mientras Xabi Alonso consideraba que la jugada debió revisarse, Míchel mantuvo una postura tajante: "El penalti a Vinicius sí es; el de Rodrygo, no". Esta divergencia de opiniones pone de manifiesto la subjetividad que rodea a muchas decisiones arbitrales en el fútbol moderno.
El encuentro también dejó un dato preocupante para el Real Madrid: Rodrygo suma ya 30 partidos consecutivos sin ver portería, una sequía sin precedentes para un delantero blanco en toda la historia del club. Esta estadística refleja la crisis de efectividad que atraviesa el brasileño, cuya contribución ofensiva se ha visto mermada de forma alarmante.
Otro aspecto llamativo es la creciente dependencia del equipo blanco respecto a Mbappé. El francés ha anotado 22 de los 41 goles totales del conjunto madridista, lo que representa el 57% del total. Esta cifra, aunque evidencia la importancia del galo, también alerta sobre la falta de alternativas goleadoras en el plantel de Xabi Alonso.
Tras el encuentro, Mbappé utilizó sus redes sociales para mandar un mensaje a la afición: "Para nada el resultado que queríamos esta noche. Pero la Liga sigue y es muy larga. Necesitamos cambiar la dinámica y demostrar quién somos como equipo". Estas palabras reflejan la conciencia del vestuario blanco sobre la necesidad de reaccionar cuanto antes.
El Real Madrid suma así su tercer empate consecutivo en LaLiga, una racha que no se producía desde diciembre de 2019, cuando Zinedine Zidane ocupaba el banquillo. La comparación con aquella época pone de relieve la gravedad de la situación actual, ya que el equipo no consigue imponer su dominio y pierde puntos valiosos en la carrera por el título.
Para el Girona, el punto obtenido sabe a poco y mucho a la vez. Por un lado, la sensación de haber dejado escapar dos puntos ante un rival directo en la lucha por la permanencia es evidente. Por otro, conseguir un resultado positivo ante uno de los favoritos al título puede servir como punto de inflexión anímico para afrontar los próximos compromisos.
La realidad es que el conjunto catalán permanece en la zona de descenso, aunque la igualdad en la parte baja de la tabla hace pensar que cualquier pequeña racha positiva puede cambiar radicalmente la situación. La clave para Míchel será mantener la línea mostrada ante el Real Madrid y convertir las buenas sensaciones en resultados concretos.
El campeonato liguero entra ahora en una fase decisiva donde cada punto cobra una importancia extrema. El Real Madrid deberá solucionar urgentemente sus problemas de efectividad si quiere mantenerse en la pelea por el título, mientras que el Girona necesita transformar este empate en la chispa que encienda su reacción en la tabla.
El fútbol, una vez más, demostró ser un deporte de detalles. Un golpe de genialidad de Ounahi, un cabezazo de Militao, un penalti no pitado, un remate fallado por Vanat. Pequeñas acciones que deciden el destino de un encuentro y, posiblemente, de toda una temporada. Tanto Girona como Real Madrid tendrán que aprender de este duelo para afrontar con garantías los retos que les esperan en las próximas jornadas.