El Celtic de Glasgow firmó una de las noches más memorables de su temporada europea al imponerse por 3-1 al Feyenoord en Rotterdam, en un encuentro donde Reo Hatate se erigió como figura absoluta con un gol y una asistencia que permitieron a los escoceses remontar y sumar tres puntos vitales en la Europa League.
El choque en De Kuip comenzó con un dominio claro del conjunto visitante, que desde el pitido inicial buscó hacerse con el control del balón y las mejores ocasiones. Sin embargo, el fútbol castiga con dureza quien no materializa sus oportunidades, y eso fue precisamente lo que le sucedió al Celtic en los primeros compases del duelo.
Apenas transcurridos diez minutos, el equipo de Brendan Rodgers dispuso de una ocasión de oro para adelantarse en el marcador. Un saque de esquina botado con precisión encontró a Luke McCowan en el corazón del área, pero el mediocampista no acertó a conectar con la precisión necesaria y su remate se estrelló contra el larguero, dejando escapar la oportunidad de abrir la cuenta.
Ese fallo resultaría caro para los intereses del Celtic. El Feyenoord, aprovechando un momento de desconcentración en la defensa escocesa, se adelantó en el luminoso mediante una jugada de contragolpe ejecutada a la perfección. Sem Steijn filtró un pase magistral que rompió la trampa del fuera de juego y dejó solo ante la portería a Ayase Ueda. El delantero japonés no perdonó y con un disparo raso y cruzado superó a Kasper Schmeichel, estableciendo el 1-0 que obligaba al Celtic a remar contra corriente.
La respuesta del conjunto británico no se hizo esperar. Con el paso de los minutos, el equipo se recompuso y comenzó a generar peligro con mayor regularidad. La recompensa llegó cuando Reo Hatate, otro de los japoneses que militan en las filas del Celtic, se convirtió en el artífice del empate. El mediocampista recibió en banda derecha y ejecutó un centro medido al segundo palo, donde apareció Yang Hyun-Jun para rematar de primera intención con el exterior de su botín derecho, colocando el balón junto al palo y fuera del alcance del portero local.
El tanto revitalizó por completo al Celtic, que a partir de ese momento creció en confianza y comenzó a dominar los tiempos del partido. El Feyenoord, por su parte, intentó reaccionar y tuvo una clara ocasión para volver a ponerse por delante, pero Ueda no acertó a batir de nuevo a Schmeichel, que respondió con una intervención segura.
El desenlace de la primera mitad depararía un giro inesperado que cambiaría el rumbo del encuentro. Un error garrafal del portero del Feyenoord, Timon Wellenreuther, en el minuto 43, regaló el segundo tanto a los visitantes. Bajo presión de Daizen Maeda, el guardameta alemán ejecutó un mal despeje que cayó directamente a los pies de Hatate, quien no perdonó ante la portería vacía y estableció el 2-1 que daba la vuelta al marcador.
Con la ventaja en el tanteador, el Celtic gestionó la segunda mitad con inteligencia. El Feyenoord salió con ímpetu buscando el empate y estuvo cerca de conseguirlo cuando Gaoussou Diarra cabeceó un balón que impactó en la cruceta de la portería defendida por Schmeichel. La madera evitó el 2-2 y mantuvo intactas las opciones de victoria del conjunto escocés.
El técnico local, Robin van Persie, intentó refrescar su ataque dando entrada a su hijo Shaqueel van Persie, pero la fortuna no sonrió al joven delantero ni a sus compañeros. Fue precisamente en una transición rápida donde el Celtic sentenció el duelo. Una jugada iniciada por Maeda terminó con el balón en los pies del recién incorporado Benjamin Nygren, que con un disparo potente y cruzado batió a Wellenreuther, estableciendo el definitivo 3-1 que certificaba la remontada.
El triunfo permite al Celtic ascender hasta la decimoséptima posición en la clasificación de la Europa League, una ubicación que le acerca a los puestos de acceso a la siguiente fase del torneo. Además, el equipo rompe una racha negativa de resultados fuera de casa en competiciones europeas, ya que esta resulta ser su primera victoria en territorio rival en más de cuatro años, un dato que pone de relieve la magnitud del logro conseguido en Rotterdam.
Desde el punto de vista estadístico, el partido presenta un contraste llamativo entre eficacia y ocasiones generadas. El Celtic finalizó el encuentro con un valor esperado de goles (xG) de apenas 1.15, mientras que el Feyenoord acumuló hasta siete ocasiones claras de gol según los datos de Opta. La diferencia radicó en la efectividad: los escoceses convirtieron tres de sus cuatro disparos entre los tres palos, todas las dianas procedieron de jugada abierta, y demostraron una frialdad que les había faltado en anteriores compromisos continentales.
El caso de Ueda resulta paradigmático. El delantero del Feyenoord tuvo cuatro ocasiones claras para marcar, pero solo acertó en una de ellas. Su incapacidad para transformar las oportunidades en goles condenó a su equipo a una derrota que sabe a oportunidad perdida, especialmente considerando el dominio territorial y la mayor cantidad de situaciones de peligro generadas.
Por el contrario, Hatate exhibió una versión completa y determinante. No solo participó en la creación del juego y en la presión alta que provocó el error del portero rival, sino que además fue letal en la definición y generoso en la asistencia. Su rendimiento ejemplifica el tipo de contribuciones que pueden decantar un encuentro de máxima exigencia.
El contexto de la victoria cobra mayor relevancia si se considera la situación del Celtic en la competición. Antes de este compromiso, el equipo había anotado únicamente un gol en jugada abierta durante toda la fase de grupos. La capacidad de anotar tres tantos en una sola noche demuestra una mejora sustancial en la faceta ofensiva, justo cuando el equipo más lo necesitaba.
La gestión de Rodgers también merece mención. Su estrategia de presionar arriba y aprovechar las transiciones rápidas resultó efectiva, y las decisiones de cambio, como la introducción de Nygren, aportaron frescura al equipo en los momentos decisivos. La victoria en territorio complicado como De Kuip refuerza la moral del grupo de cara a los próximos desafíos tanto en el plano doméstico como internacional.
Para el Feyenoord, la derrota representa un revés significativo en sus aspiraciones de clasificación. A pesar de generar numerosas ocasiones, la falta de acierto en los metros finales y los errores defensivos individuales, como el de Wellenreuther, lastraron sus opciones. Van Persie deberá trabajar en la efectividad de su delantera y en la solidez de su línea de atrás si quiere mantener vivas sus opciones en la competición.
En definitiva, una noche memorable para el Celtic y para Reo Hatate, que con su doble contribución se convierte en el héroe de una victoria que puede marcar un punto de inflexión en la campaña europea del club escocés. La remontada en Rotterdam no solo suma tres puntos valiosos, sino que también inyecta confianza a un equipo que busca consolidarse como un rival a tener en cuenta en el continente.