La selección española de baloncesto ha iniciado con buen pie su camino hacia el Mundial 2027 al imponerse a domicilio ante Dinamarca en un encuentro que suponía el estreno de Chus Mateo al frente del banquillo nacional. La victoria, lejos de resultar cómoda, dejó ver las primeras señas de identidad de un equipo que quiere volver a la élite mundial.
El choque, correspondiente a la primera ventana de clasificación para la cita mundialista, se saldó con un marcador favorable a los de Mateo, que dominaron de principio a fin gracias a un juego interior sólido y un acierto exterior en los momentos decisivos. Sin embargo, los daneses, liderados por un inspirado Jensen, no bajaron los brazos en ningún momento.
El gran protagonista de la jornada fue sin duda Great Osobor, quien en su primera convocatoria con la absoluta demostró por qué es una de las grandes promesas del baloncesto español. El pívot anotó 12 puntos y capturó 8 rebotes, mostrando una versatilidad que le permitió brillar tanto en ataque como en defensa.
El partido comenzó con un ritmo trepidante. España salió al parquet del pabellón danés con la intención clara de imponer su físico y experiencia. Desde los primeros minutos, la diferencia en el rebote resultó evidente. Los españoles capturaron 33 balones bajo los aros frente a los 13 de los locales, una estadística que reflejó el dominio interior de los visitantes.
En el primer cuarto, la selección ya dejó claro que no habría sorpresas. Las rotaciones de Mateo permitieron que todos los convocados tuvieran minutos, incluidos los dos debutantes absolutos: Osobor y Lluís Costa. Este último anotó sus primeros puntos en la élite con una elegante bandeja en suspensión que demostró su calidad.
El segundo periodo consolidó la ventaja española. Jaime Fernández se convirtió en el referente ofensivo con 12 puntos, incluyendo varios triples en momentos clave. Su liderazgo en la pista resultó fundamental para mantener la distancia ante unos daneses que intentaban acercarse mediante el lanzamiento exterior.
Tras el descanso, Dinamarca salió con otra actitud. Un parcial de 5-0 encabezado por Dibba y Knudsen inquietó a la selección, pero la respuesta no se hizo esperar. Un triple de Jaime Fernández y una espectacular jugada de Alberto Díaz rompieron el ritmo local y devolvieron la tranquilidad al equipo español.
El tercer cuarto también vio la mejor versión de Osobor. El pívot conectó un alley-oop con Cárdenas que encendió a la delegación española y demostró su capacidad atlética. Poco después, un robo y posterior mate en transición dejaban claro que su impacto iba más allá de las estadísticas.
Para el último cuarto, el encuentro parecía decidido, pero Dinamarca tenía otra opinión. Jensen, el más destacado de los daneses con 18 puntos, lideró una reacción que recortó la diferencia hasta los 10 puntos. Sin embargo, la experiencia de los españoles y la efectividad desde la línea de personal de Santi Yusta y Francis Alonso cerraron el marcador.
El dominio en el rebote fue la clave del triunfo. Los 33 rechaces de España, con Osobor y Almansa liderando la lucha interior, contrastaron con los 13 de Dinamarca. Esta superioridad permitió a los de Mateo generar segundas oportunidades y controlar el ritmo del encuentro.
El debut de Chus Mateo no podía haber sido mejor. El entrenador, que llega con el objetivo de reconstruir el proyecto nacional tras los últimos resultados decepcionantes, pudo rotar a los doce jugadores convocados. Esta profundidad de banquillo resulta esencial en una fase de clasificación tan larga.
El sistema de ventanas FIBA obliga a los equipos a adaptarse rápidamente, y España demostró una versatilidad táctica interesante. La defensa en zona en algunos períodos, combinada con un ataque fluido que buscaba la ventaja interior, dibujó las primeras líneas del guion que Mateo quiere implementar.
Entre los destacados individuales, además de Osobor y Jaime Fernández, cabe mencionar la labor de Sebas Almansa, que anotó un importante triple desde la esquina en el tercer cuarto, y la dirección de Alberto Díaz, que aportó veteranía y acierto en los momentos decisivos.
Por parte danesa, Jensen fue una amenaza constante. El jugador del ratiopharm Ulm anotó 18 puntos con un porcentaje de acierto elevado, demostrando por qué es el referente ofensivo de su selección. Su capacidad para crear su propio tiro mantuvo con vida a Dinamarca hasta el final.
El próximo desafío para la selección llegará el domingo en el Pabellón Santiago Martín de Tenerife. El rival será Georgia, un conjunto teóricamente más accesible pero que en estas ventanas de clasificación puede resultar peligroso. El horario, 19:45, permitirá a los aficionados canarios disfrutar de su equipo en directo.
Este segundo partido de la ventana será crucial para consolidar el liderato en el grupo. Con dos victorias, España partiría con ventaja en la carrera por los puestos de clasificación directa para el Mundial 2027, que se celebrará en Qatar.
La convocatoria para estos dos partidos refleja la apuesta de Mateo por la combinación de veteranía y juventud. Jugadores con experiencia internacional como Alberto Díaz conviven con jóvenes talentos como Osobor y Costa, creando un grupo equilibrado y con proyección de futuro.
El rendimiento de los debutantes resulta especialmente alentador. Osobor no solo aportó números, sino que demostró una madurez táctica sorprendente para su edad. Su capacidad para defender múltiples posiciones y para finalizar cerca del aro lo convierten en una pieza valiosa para el proyecto.
Costa, aunque con menos minutos, también dejó detalles de su calidad. Su entrada en el segundo cuarto coincidió con una buena racha ofensiva del equipo, y su bandeja en suspensión demostró que no le falta confianza para jugar al más alto nivel.
El sistema de competición de las ventanas FIBA exige a los equipos jugar cada 48 horas, lo que pone a prueba la gestión de minutos y la profundidad de plantilla. Mateo parece haber encontrado un equilibrio inicial, pero el verdadero examen llegará cuando el calendario se apriete y las lesiones aparezcan.
La victoria en Dinamarca también tiene un valor simbólico importante. Ganar a domicilio en estas clasificatorias siempre resulta complicado, y más en el estreno de un nuevo ciclo. El equipo demostró carácter y competitividad, dos cualidades que el entrenador ha estado inculcando desde su llegada.
El camino hacia el Mundial 2027 será largo y exigente. Con tres ventanas de clasificación cada año, los jugadores deberán compaginar sus compromisos con los clubes y la selección. La buena relación entre la FEB y las ligas resultará esencial para garantizar la disponibilidad de los mejores talentos.
En resumen, España ha dado el primer paso con solvencia. La victoria ante Dinamarca, liderada por un Osobor deslumbrante en su estreno y con Mateo mostrando sus primeras ideas tácticas, abre un ciclo ilusionante para el baloncesto nacional. El domingo en Tenerife, ante Georgia, llegará la oportunidad de ratificar ese buen inicio y consolidar las primeras posiciones en la lucha por la clasificación mundialista.