Driouech: el superheroe de la Champions que marca cada 25 minutos

El extremo marroquí del PSV, lejos de ser titular indiscutible, se ha convertido en el hombre gol de la Liga de Campeones con un registro espectacular

Cuando el PSV Eindhoven desembolsó 3,5 millones de euros para hacerse con los servicios de Couhaib Driouech, pocos imaginaban que un año después el joven extremo marroquí se convertiría en una de las sensaciones de la Liga de Campeones. Nacido en Haarlem un 17 de abril de 2002, Driouech llegó al conjunto neerlandés procedente del Heerenveen con la etiqueta de promesa, pero lejos de consolidarse como titular, ha encontrado su mejor versión en los momentos más decisivos y con menos minutos sobre el césped.

La noche del martes ante el Liverpool quedará grabada en su memoria para siempre. El jugador, que no había sido titular, saltó al campo en el minuto 69 sustituyendo a Perisic con el partido ya encarrilado pero sin el golpe final. En apenas 22 minutos, Driouech revolucionó el encuentro y dejó una huella imborrable con un doblete que certificó la contundente victoria por 1-4 de los suyos en Anfield. Su primer tanto llegó en el 73, cuando aprovechó un rechace del poste tras un disparo de Pepi para empujar el balón a la red. El segundo, en el 91, fue una obra de arte: un remate desde la frontal del área tras una asistencia magistral del ex barcelonista Sergiño Dest.

El ratio goleador que deslumbra a las estrellas

Lo verdaderamente extraordinario de Driouech no son solo sus goles, sino su eficiencia demoledora. Con estos dos tantos, el marroquí ha alcanzado un registro que pone los pelos de punta a cualquier analista: un gol cada 25 minutos en la máxima competición continental. En total, acumula tres goles y una asistencia en tan solo 75 minutos disputados en Champions League. Esta cifra supera con creces los ratios de auténticos cracks del fútbol mundial como Erling Haaland, Kylian Mbappé o Harry Kane.

Su explosión no es un hecho aislado. En la goleada que el PSV propinó al Nápoles (6-2), Driouech ya había dejado entrever su potencial con un gol y una asistencia en un lapso de apenas seis minutos. Una muestra de que cuando el joven extremo pisa el césped en noches europeas, algo mágico sucede. Y él mismo lo sabe: "En las noches de Champions League, obtengo superpoderes", declaró a la web oficial de la UEFA tras el partido contra el Liverpool. "Voy a ver este momento quizás un millón de veces. Es muy especial. Es un sueño de infancia hecho realidad", añadió con la ilusión de un niño que acaba de cumplir su fantasía más preciada.

El contraste entre su rendimiento en Europa y en la Eredivisie resulta llamativo. En el campeonato doméstico, Driouech no ha encontrado todavía su sitio. Acumula dos asistencias en 243 minutos, una cifra discreta comparada con su exhibición continental. No es titular habitual para el entrenador, y su rol se ha limitado principalmente a apariciones puntuales desde el banquillo. Sin embargo, esta circunstancia no ha mermado su confianza, sino que parece haberle convertido en un especialista de los momentos clave.

La mentalidad del hombre clave

Lo que diferencia a Driouech no es solo su calidad técnica, sino su mentalidad. Acepta su rol sin quejarse, entrena con profesionalismo y cuando la oportunidad llama a su puerta, responde con goles. "Ahora mismo estoy soñando. Los chicos lo han hecho muy bien. Entré en el campo y, por suerte, tuve dos ocasiones y marqué dos goles", reconoció con humildad tras ser elegido MVP del encuentro en Anfield.

Este perfil psicológico es el que buscan los grandes clubes. Un jugador que no se desmotiva por la falta de continuidad, que mantiene la concentración y que, cuando se le necesita, aparece. Su edad, 21 años, lo convierte en un proyecto a largo plazo con margen de mejora enorme. El PSV tiene en sus manos una joya que, bien pulida, podría alcanzar un valor de mercado exponencialmente superior a los 3,5 millones que pagó por él.

El futuro de un fenómeno en ciernes

La pregunta que muchos se hacen ahora es: ¿cuál es el techo de Driouech? Su rendimiento en Champions League ha despertado el interés de los grandes clubes europeos, que siempre están al acecho de talentos jóvenes y eficaces. La clave para el PSV será gestionar correctamente su desarrollo. Convertirlo en titular indiscutible en la Eredivisie sin quemar etapas será el desafío para el cuerpo técnico.

El extremo marroquí posee características muy demandadas en el fútbol moderno: velocidad, desborde, definición y una capacidad de impacto inmediato. Su versatilidad para jugar en ambas bandas y su olfato goleador lo convierten en un activo estratégico para cualquier equipo que aspire a competir en Europa. No en vano, los partidos de Champions League son los que más dinero mueven y los que más proyección internacional ofrecen.

Una historia que recuerda a los grandes '9' de Europa

La trayectoria de Driouech en esta fase de grupos recuerda a las de otros delanteros que explotaron en la competición antes de dar el salto a la élite. Su ratio de gol por minuto es comparable al de los mejores 'super suplentes' de la historia del torneo, esos jugadores que cambiaban los partidos desde el banquillo y se convertían en verdaderos especialistas de la competición.

La clave de su éxito podría estar en la presión reducida. Al no ser titular, Driouech entra en los partidos sin la carga de tener que demostrar nada, con la libertad de quien no tiene nada que perder y todo por ganar. Esta mentalidad, combinada con su talento natural, genera un cóctel explosivo que está dando resultados espectaculares.

El reto: mantener la regularidad

El verdadero desafío para el marroquí será demostrar que sus 'superpoderes' no son solo un espejismo de unos pocos partidos. La Champions League es una competición exigente que pone a prueba la constancia. Los grandes jugadores no son los que brillan en una noche, sino los que lo hacen durante toda una temporada y año tras año.

Para Driouech, el siguiente paso es claro: ganarse un puesto en el once inicial del PSV sin perder su efectividad. Si consigue mantener este ratio goleador con más minutos sobre el campo, su valor se disparará. De momento, el PSV tiene un as en la manga para los momentos decisivos, y el propio jugador tiene una plataforma perfecta para proyectar su carrera hacia las grandes ligas europeas.

La historia de Couhaib Driouech es un recordatorio de que en el fútbol moderno, los minutos de calidad a menudo pesan más que la cantidad de minutos. En una era donde la estadística lo domina todo, un jugador que marca cada 25 minutos en la Champions League no pasa desapercibido. Los ojos de los grandes clubes ya están puestos en él. Solo el tiempo dirá si estos 'superpoderes' son temporales o si ha nacido una nueva estrella del fútbol europeo.

Referencias