Atalanta golea 3-0 al Eintracht Frankfurt en Europa

Los italianos firman una exhibición contundente en territorio alemán con un juego ofensivo demoledor

La Atalanta demostró una vez más su potencial en competiciones europeas al imponerse con autoridad por 0-3 al Eintracht Frankfurt en un encuentro donde la superioridad italiana quedó patente desde el primer minuto. El conjunto de Gasperini desplegó un fútbol vertiginoso que desbordó las capacidades defensivas locales, consolidando una victoria que sabe a liderato en su grupo de la Europa League. El marcador, lejos de ser exagerado, pudo ser aún más abultado de haber contado los visitantes con mayor puntería en los últimos metros. El choque, disputado en un estadio que acostumbraba rugir en las noches continentales, se convirtió en un ejercicio de madurez táctica y eficacia ofensiva por parte de los transalpinos. Desde los primeros compases, la Atalanta tomó las riendas del esférico y comenzó a tejer una red de pases que ahogó cualquier intento de progresión germana. La presión adelantada y la recuperación inmediata en campo contrario se convirtieron en las señas de identidad de un equipo que entiende la competición como una oportunidad para brillar. El Eintracht, por su parte, mostró una imagen desdibujada, incapaz de articular una respuesta coherente al vendaval visitante. Los espacios que dejaba su estructura defensiva eran constantemente explotados por los velocistas italianos, quienes encontraron en las bandas un camino de ida y vuelta hacia la portería defendida por Michael Zetterer. La primera mitad transcurrió con un dominio territorial claro de la Atalanta, que tradujo su superioridad en ocasiones claras de gol. Ademola Lookman se erigió como el referente ofensivo, participando en prácticamente todas las acciones de peligro. Su conexión con Charles De Ketelaere generó constantes quebraderos de cabeza para la zaga local, que veía cómo el balón llegaba una y otra vez al área con peligro. Un remate del nigeriano desde el interior del área, servido por el belga, obligó al meta a estirarse para evitar el primero. Poco después, fue Nikola Krstovic quien probó fortuna con un cabezazo que se marchó rozando el palo derecho. La insistencia tenía premio. En una jugada ensayada por la banda izquierda, la pelota llegó a los pies de Lookman, que con un control orientado superó a su marcador y batió al portero con un disparo cruzado que se coló por la escuadra. El 0-1 reflejaba lo visto sobre el césped y abría la caja de Pandora para un Eintracht que no encontraba respuestas. El segundo gol llegó antes del descanso, en una transición fulgurante que explotó el desorden defensivo alemán. De Ketelaere, omnipresente, filtró un pase medido a la carrera de Krstovic, que definió con sangre fría ante la salida del guardameta. El 0-2 dejaba el partido visto para sentencia y evidenciaba las carencias de un conjunto local que parecía haber perdido la chispa de temporadas anteriores. La segunda mitad no varió el guion. La Atalanta administró su ventaja con inteligencia, sin renunciar al ataque pero con la serenidad de quien sabe que el rival está tocado. Gasperini movió el banquillo para dar descanso a sus hombres más importantes, introduciendo a Kamaldeen Sulemana y a Sead Kolasinac, quienes mantuvieron el nivel de intensidad. El Eintracht intentó reaccionar con la entrada de Elye Wahi y Aurélio Buta, pero sus intentos se topaban con una defensa italiana bien atrincherada y con el acierto de Marco Carnesecchi bajo palos. El tercer gol, obra de Marten de Roon en una jugada a balón parado, cerró la cuenta y certificó una noche redonda para los visitantes. El centrocampista aprovechó un rechace en el área pequeña para empujar el balón a la red y redondear una actuación colectiva impecable. El partido dejó sensaciones encontradas en las filas germanas. La afición del Eintracht, acostumbrada a remontadas épicas y noches mágicas en Europa, vio cómo su equipo se diluía ante un rival superior. Las individualidades no respondieron y el plan de juego propuesto por el cuerpo técnico se desvaneció ante la presión constante. Por el contrario, la Atalanta viaja de vuelta a Bérgamo con tres puntos de oro y la moral por las nubes. La competición europea se presenta como un objetivo real para un club que ha entendido perfectamente cómo competir fuera de sus fronteras. La profundidad de plantilla, la claridad de ideas y la efectividad en ambas áreas son argumentos suficientes para soñar con una larga trayectoria en el torneo. El próximo compromiso para los italianos será clave para consolidar su liderato, mientras que el Eintracht deberá recomponerse rápidamente si no quiere verse apeado prematuramente de la lucha por los puestos de privilegio. La lección aprendida en esta jornada es clara: en Europa no hay lugar para las dudas, y la Atalanta llegó a Frankfurt sin ninguna.

Referencias