La frase de Xabi Alonso lo decía todo. "Hoy iba de ganar" se convirtió en el mantra de una noche donde lo importante no fue el juego brillante ni la solidez defensiva, sino simplemente sumar de tres en tres después de tres jornadas sin conocer la victoria. En la sala de prensa, el técnico mostró alivio mezclado con autocrítica, consciente de que su equipo necesitaba urgentemente un resultado positivo para cortar la sangría de puntos y recuperar la confianza perdida.
El contexto era más que complicado. Tres encuentros consecutivos sin ganar habían generado un clima de inquietud en torno al conjunto. Las sensaciones no eran buenas y las dudas empezaban a acumularse. Por eso, cuando el balón entró por última vez en la portería rival, el alivio fue palpable. "Hemos roto la dinámica", reconoció Alonso con un tono que mezclaba satisfacción con la certeza de que el trabajo apenas comienza.
La experiencia del entrenador vasco fue uno de los temas recurrentes en su intervención. A sus 42 años y con un currículum tanto como jugador como en el banquillo, Alonso sabe perfectamente que el fútbol de élite no está hecho de caminos sencillos. "No soy un novato, sé que no es un camino de rosas", manifestó con la tranquilidad de quien ha vivido situaciones de mucha más presión. Sus palabras iban dirigidas tanto a los periodistas como a la afición, casi como un recordatorio de que las crisis son temporales y que la solvencia se demuestra con trabajo y paciencia.
Durante los días previos al partido, el vestuario vivió momentos de reflexión colectiva. "Las horas previas han sido muy positivas, productivas", reveló el técnico, enfatizando que el diálogo interno y la unidad del grupo fueron clave para afrontar el compromiso con la mentalidad adecuada. Para Alonso, más allá de la táctica o la técnica, lo fundamental fue la "unión de los jugadores" y su capacidad para "convivir con momentos difíciles" sin desmoronarse.
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue, una vez más, la figura de Kylian Mbappé. El delantero francés continúa siendo la referencia ofensiva indiscutible, con un bagaje de 22 goles en 26 partidos que lo convierten en el máximo artillero del equipo por distancia. Sin embargo, Alonso quiso ir más allá de los números. "Los goles son un talento natural que tiene, pero no es lo único", argumentó el entrenador, poniendo el foco en las cualidades intangibles del jugador.
La personalidad de Mbappé, su capacidad para "hacer equipo" y generar "unidad" en el vestuario son, según Alonso, valores que no aparecen en las estadísticas pero que resultan fundamentales para el proyecto. El francés no solo define partidos con sus tantos, sino que contagia una mentalidad ganadora que eleva el rendimiento de sus compañeros. En un momento de dificultad colectiva, su liderazgo silencioso sobre el césped se convierte en un activo invaluable.
No obstante, la victoria no estuvo exenta de sufrimiento. El equipo recibió 18 disparos a lo largo de los 90 minutos, una cifra que evidencia las carencias defensivas que aún persisten. Cuando se le cuestionó sobre este problema, Alonso no eludió la responsabilidad. "Tenemos que mejorar un poquito en todo, evidentemente", admitió con sinceridad.
El técnico reconoció que en momentos de presión rival, su equipo necesita "sujetarse mejor", ser más "fuertes" y mantenerse "juntos" para evitar sufrir tanto. Sin embargo, también quiso poner en valor los períodos donde el bloque funcionó correctamente. "Ha habido momentos, en la primera parte, en los que lo hemos hecho francamente bien", señaló, marcando una línea entre el optimismo y la autocrítica constructiva.
La falta de control en la segunda mitad, cuando el rival apretó y el equipo perdió la capacidad de mantener posesiones largas, es uno de los aspectos que más preocupan al cuerpo técnico. Alonso entiende que para competir a los niveles más altos, es imprescindible dominar los momentos de adversidad sin ceder tanto terreno ni tantas ocasiones. La solidez defensiva será, sin duda, uno de los ejes de trabajo en las próximas semanas.
Otro de los momentos polémicos del encuentro fue el gol anulado a Vinicius. El brasileño vio cómo el árbitro anulaba un tanto que parecía legal, una jugada que había sido trabajada específicamente en los entrenamientos previos. "Me da mucha pena el gol anulado", confesó Alonso, visiblemente contrariado por la decisión.
El técnico explicó que se trataba de una acción "muy típica suya", con un movimiento de "entrada de fuera a dentro" y finalización al "palo largo". Para un jugador que vive de la confianza y el ritmo goleador, ver cómo se le anula un tanto de esa naturaleza supone un golpe anímico. Alonso, sin embargo, quiso quitarle hierro al asunto y centrarse en lo positivo: la conexión que Vinicius está desarrollando con sus compañeros, especialmente con Ky (probablemente refiriéndose a Kroos o a otro compañero de ataque).
La combinación y el entendimiento entre los jugadores ofensivos es, para el entrenador, un motivo de esperanza. Aunque el gol no subiera al marcador, la jugada demostró que las ideas tácticas están calando y que los futbolistas empiezan a coordinarse de forma más natural. Ese tipo de detalles, insiste Alonso, son los que al final marcan la diferencia en los partidos decisivos.
Con la victoria en el bolsillo, el foco ya está puesto en la competición doméstica. "Ahora queremos hacerlo en la Liga", afirmó con determinación, consciente de que la regularidad en el campeonato es el verdadero objetivo a largo plazo. La Champions puede esperar, pero la Liga no perdona los tropiezos.
El mensaje final de Alonso fue claro: la victoria era necesaria, pero no suficiente. El equipo ha dado un paso importante al cortar la racha negativa, pero queda mucho trabajo por delante. La mejora debe ser global, desde la contundencia defensiva hasta la eficiencia en la posesión, pasando por la gestión emocional de los momentos críticos.
En definitiva, la noche sirvió para respirar, pero no para relajarse. Xabi Alonso ha demostrado que conoce las reglas del juego, tanto en el césped como en la gestión de un vestuario complicado. Su experiencia, su tranquilidad y su capacidad para priorizar lo esencial (ganar) sobre lo accesorio (jugar bien) marcan el carácter pragmático de un líder que sabe que los títulos se construyen con victorias, pero también con aprendizaje constante. La dinámica está rota, pero la maquinaria necesita ajustes. Y Alonso es el primero en saberlo.