La llegada de Marc Pubill al Atlético de Madrid durante el pasado verano fue una de las operaciones más silenciosas pero significativas del club colchonero. El joven defensa no dudó ni un segundo cuando recibió la llamada del equipo rojiblanco, dejando atrás conversaciones avanzadas con otros conjuntos para cumplir el sueño de vestir la elástica que tanto admiraba desde niño. Ahora, tras casi cuatro meses en la capital de España, el campeón olímpico ofrece su primera valoración detallada sobre este nuevo capítulo en su carrera profesional.
El proceso de incorporación fue, según sus propias palabras, fulminante e inesperado. Pubill reconoce que mantenía negociaciones activas con varios clubes cuando su padre le comunicó la noticia que cambiaría su trayectoria. La conversación, que recuerda con una sonrisa, fue directa y sin ambages: su padre le informó que se marchaban al Atleti, y él, sin pestañear, comenzó a hacer las maletas. La sorpresa inicial se transformó rápidamente en determinación, respondiendo con incredulidad y entusiasmo a la vez. Esa misma noche ya imaginaba su nueva vida en Madrid, demostrando una predisposición absoluta hacia el proyecto rojiblanco.
La adaptación a su nuevo entorno ha sido, en términos personales, una experiencia que califica como "un sueño hecho realidad". A pesar del cambio drástico que supone mudarse a una metrópoli como Madrid y asumir las exigencias de uno de los clubes más importantes de Europa, el futbolista muestra una actitud genuinamente positiva. Disfruta cada día del proceso, consciente de que representa un salto cualitativo en su desarrollo profesional. Su mirada refleja gratitud cuando se detiene a pensar en su situación actual, reconociéndose como un afortunado por tener la oportunidad de defender los colores que tanto anhelaba desde la infancia.
Uno de los aspectos más destacados de su etapa en el Atlético ha sido la conversión de su posición en el campo. Llegó al club como lateral derecho, perfil que había desarrollado durante toda su trayectoria formativa. Sin embargo, el cuerpo técnico, liderado por Diego Pablo Simeone, detectó en él cualidades para desempeñarse como defensa central. Esta transición, lejos de generarle inseguridad, ha sido asumida con profesionalismo y curiosidad. Pubill admite que, si bien había jugado algún minuto en esa demarcación, nunca había sido entrenado específicamente para ello. El Cholo, desde el primer día, ha asumido la tarea de moldear su nuevo rol, transmitiéndole conceptos tácticos y posicionales que le han permitido ganar confianza rápidamente.
La relación con el entrenador argentino es, sin duda, uno de los pilares de su experiencia. El defensa no escatima elogios cuando se refiere a Simeone, calificándolo como "un entrenador increíble". Valora especialmente su capacidad pedagógica, destacando que le está enseñando múltiples facetas del juego que desconocía. La confianza que el técnico ha depositado en su versatilidad le ha hecho sentirse cómodo en una posición que, hace apenas unos meses, era prácticamente ajena. Esta flexibilidad, según comenta, es una de sus mayores fortalezas: se considera un jugador polivalente, preparado para ocupar cualquier espacio que el míster considere oportuno para ayudar al equipo.
La cuestión de los minutos de juego es, inevitablemente, el único punto de fricción en su adaptación. Desde su llegada, ha acumulado apenas 37 minutos oficiales sobre el césped, una cifra que, para cualquier futbolista de su edad y ambición, podría resultar frustrante. Sin embargo, Pubill aborda este tema con una madurez sorprendente. Entiende perfectamente la jerarquía del plantilla y la dificultad de encontrar espacio en una defensa tan competitiva. Su enfoque es proactivo pero realista: entrega el máximo en cada sesión de entrenamiento, consciente de que la decisión final pertenece exclusivamente al cuerpo técnico. Esta aceptación reflexiva demuestra una paciencia poco común en el mundo del fútbol actual, donde la inmediatez suele primar sobre la proyección a largo plazo.
El jugador mantiene una actitud de perseverancia y optimismo. No se desanima ni baja los brazos, convencido de que su momento llegará cuando las circunstancias lo permitan. Esta mentalidad, que combina humildad con autoconfianza, le permite trabajar sin presión excesiva, centrado en su mejora diaria. Su objetivo es claro: seguir creciendo bajo las órdenes de Simeone y estar preparado cuando la oportunidad llame a su puerta. No hay prisa, pero tampoco relajación; cada día es una nueva oportunidad para demostrar su valía.
La conexión con el grupo y la institución es otro aspecto que destaca en su discurso. Cuando no está convocado o permanece en el banquillo, vive los partidos con la intensidad de un aficionado más. Le resulta imposible permanecer sentado mientras sus compañeros compiten, sintiendo una necesidad imperiosa de contribuir desde fuera. Por eso, la mayor parte del tiempo lo pasa de pie, animando y analizando cada jugada. Esta postura, que comparte con una sonrisa, le da la sensación de estar "empujando" al equipo, de formar parte activa del esfuerzo colectivo. Es una manifestación tangible de su compromiso y su integración en la filosofía del club.
El futuro de Marc Pubill en el Atlético de Madrid se presenta como un proyecto a medio y largo plazo. Su perfil polivalente, actitud intachable y disposición para aprender lo convierten en un activo valioso para la entidad. El club ha demostrado tradicionalmente fe en jóvenes talentos que, tras un periodo de adaptación, terminan consolidándose como piezas clave. El caso de Pubill no parece ser diferente. La confianza mutua entre jugador y cuerpo técnico es evidente, y el tiempo jugará a favor de un futbolista que ha demostrado paciencia y madurez más allá de su edad.
En definitiva, la historia de Marc Pubill en el Atlético de Madrid es, por ahora, una narrativa de adaptación, aprendizaje y esperanza. No es el relato de una estrella consagrada, sino el de un joven profesional que entiende el valor del trabajo silencioso y la perseverancia. Sus palabras transmiten respeto hacia la institución, admiración hacia su entrenador y una confianza inquebrantable en su propio potencial. En un mundo futbolístico dominado por la ansiedad y la exigencia inmediata, su actitud serena y positiva resulta refrescante. El Cholo Simeone tiene en sus manos un diamante en bruto que, con el tiempo y la dedicación adecuados, podría convertirse en una pieza fundamental de la defensa rojiblanca. Por ahora, Pubill espera, trabaja y sueña con el día en que su oportunidad llegue de forma definitiva.