Mbappé firma un póker y el Real Madrid supera al Olympiacos

El delantero francés anota cuatro goles en una victoria sufrida en la Champions League que mantiene vivo el sueño del Top 8

El Real Madrid afrontaba una noche crucial en la máxima competición continental con la necesidad de sumar de tres en tres para no comprometer sus opciones de clasificación directa. La cita en el estadio del Olympiacos prometía dificultades y así fue, pero contó con un protagonista excepcional que decidió el encuentro con una actuación memorable. Kylian Mbappé desató su instinto goleador para anotar cuatro tantos que permitieron a los blancos llevarse una victoria vital, aunque no exenta de sufrimiento.

Desde el inicio del compromiso, el conjunto heleno demostró que no iba a ser un rival cómodo. La entidad merengue se adelantó en el marcador gracias a la precisión del atacante galo, pero la reacción del cuadro local fue inmediata y contundente. En cuestión de minutos, el Olympiacos dio la vuelta al electrónico, aprovechando los espacios que dejaba una defensa visitante que mostraba cierta vulnerabilidad en las transiciones rápidas. Los jugadores del equipo piraeus mantuvieron una intensidad admirable, presionando alto y obligando a los madridistas a cometer errores en la salida del balón.

La primera mitad se convirtió en un intercambio de golpes constante. Cada vez que el Real Madrid conseguía perforar la portería rival, los griegos respondían con determinación. El duelo adquiría tintes de ida y vuelta, con ocasiones claras en ambas áreas. La figura de Vinícius Júnior resultó fundamental para desequilibrar una defensa bien estructurada. El brasileño asumió responsabilidades, encarando a los defensores con su característica verticalidad y creando superioridades en el flanco izquierdo. Su conexión con Mbappé se mostró fluida, generando peligro constante mediante paredes y desmarques inteligentes.

El segundo tiempo arrancó con el mismo guion. El conjunto de Xabi Alonso salió enchufado, buscando ampliar su renta, pero fue el Madrid quien encontró los espacios para sentenciar. El cuarto tanto del francés llegó tras una jugada individual de Vinícius, que tras regatear a varios contrarios, cedió el esférico a su compañero para que este no perdonara. Con el 1-4 en el marcador, parecía que el encuentro quedaba sentenciado, sin embargo, el Olympiacos demostró orgullo y competitividad hasta el final.

Los últimos veinte minutos se convirtieron en un asedio constante al área de los visitantes. El equipo local redujo distancias y tuvo ocasiones claras para empatar, obligando a la defensa blanca a sufrir de lo lindo. Los cambios introducidos por el técnico no surtieron el efecto deseado, ya que algunos futbolistas entraron con el ritmo de competición por debajo de lo necesario. Las pérdidas de balón en zona peligrosa y las carreras sin la intensidad requerida casi costaron caras a los merengues, que vieron cómo los griegos acabaron acorralándoles en su propio campo.

Tras el pitido final, las declaraciones en zona mixta reflejaron la dualidad de sensaciones. Por un lado, la alegría por los tres puntos conseguidos; por otro, la preocupación por las evidentes carencias mostradas. El entrenador destacó la importancia de la victoria en un escenario tan complicado, reconociendo que «todos los partidos son muy complicados» a este nivel. Enfatizó la necesidad de mantener la unidad del grupo y la confianza mutua para afrontar una temporada que se presenta «larga y muy exigente».

El técnico también alabó la actitud de sus jugadores, especialmente la de Mbappé, quien rompió una sequía goleadora que duraba tres encuentros. «Tres partidos sin hacerlo es muchísimo para nosotros», reconoció el delantero, mostrando su alivio por volver a ver portería. El galo agradeció el trabajo de sus compañeros, señalando que «los compañeros me dan balones de gran calidad» y que marcar siempre es un placer para él. Su actuación no solo le sirvió para sumar cuatro dianas, sino para recuperar la confianza necesaria de cara a los próximos desafíos.

Vinícius, por su parte, fue el motor ofensivo del equipo. Aunque no anotó, su influencia en el juego fue determinante. El carioca asumió la batuta del ataque, creando espacios y generando oportunidades para sus compañeros. Su conexión con Mbappé promete convertirse en uno de los ejes fundamentales del juego blanco esta temporada. El entrenador señaló que «me ha gustado mucho el equipo, a pesar del 1-0, no nos hemos vuelto locos», en referencia a la capacidad de reacción tras encajar el primer gol.

El Olympiacos, pese a la derrota, dejó una buena impresión. Su entrenador mostró orgullo por la actitud de sus futbolistas, destacando que «hemos hecho lo que hemos podido». Reconoció la diferencia de calidad entre ambos planteles, pero subrayó que su equipo «no ha bajado los brazos en ningún momento». El análisis táctico del técnico heleno fue demoledor: identificó que los dos delanteros del Madrid les hicieron mucho daño porque «descansan mucho cuando tenemos nosotros el balón», lo que les permitía estar frescos para las transiciones ofensivas.

La victoria permite al Real Madrid respirar en la tabla clasificatoria. Los tres puntos son fundamentales para el objetivo de terminar entre los ocho primeros y evitar la ronda de playoffs. No obstante, las sensaciones son encontradas. La efectividad ofensiva, con un Mbappé desatado, contrasta con la fragilidad defensiva y la falta de control en determinados tramos del encuentro. El equipo necesita mejorar aspectos tácticos y físicos si quiere competir por los títulos.

El calendario no da tregua. El próximo compromiso llega en apenas tres días ante el Girona en Montilivi, un escenario siempre complicado. La plantilla deberá recuperar energías y corregir errores para afrontar la cita liguera con garantías. La rotación será clave para mantener a los jugadores en forma y evitar lesiones en una temporada que se presenta apretada en todos los frentes.

La afición blanca celebra la victoria, pero con cierta cautela. El nivel mostrado ante el Olympiacos deja interrogantes sobre la capacidad del equipo para imponerse con autoridad a rivales de entidad. La calidad individual de estrellas como Mbappé y Vinícius puede resolver partidos, pero la solidez colectiva sigue siendo una asignatura pendiente. El camino hacia la gloria europea pasa por corregir estas carencias y encontrar el equilibrio perfecto entre ataque y defensa.

En definitiva, una noche de goles, emociones y sufrimiento en la que el Real Madrid demostró que tiene recursos para ganar incluso en sus peores versiones. La magia de Mbappé y la garra de Vinícius fueron la receta del éxito en un duelo que podría haberse complicado mucho más. La Champions League no perdona y los blancos saben que deben crecer si quieren levantar la Orejona una vez más.

Referencias