Malo Gusto: el lateral del Chelsea que busca la gloria europea contra el Betis

El joven defensa francés aspira a conquistar su primer título y ayudar al club a completar el pentaplete continental histórico

Malo Gusto, el joven lateral francés del Chelsea, se ha convertido en una de las piezas fundamentales del proyecto londinense. A sus 21 años, el defensa nacido en Décines-Charpieu se prepara para una cita con la historia: la final de la Conference League frente al Real Betis Balompié. Un encuentro que no solo representa su primera oportunidad de levantar un título como profesional, sino que también podría significar el inicio de una gesta sin precedentes en el fútbol continental.

La trayectoria de Gusto dista de ser convencional. Hasta los diez años, el balón oval fue su principal compañero de juego. El rugby le inculcó valores que hoy definen su identidad futbolística: competitividad extrema, espíritu de sacrificio y una sed de victoria insaciable. "Del rugby aprendí el deseo de ganar, de competir, de dar siempre lo mejor", comparte el futbolista, quien considera que esa formación le otorga una ventaja mental sobre otros jugadores de su generación.

El giro hacia el fútbol y, específicamente, hacia la posición de lateral derecho, surgió de forma fortuita. Durante su etapa en el Olympique Lyon, una lesión de un compañero en el equipo sub-17 le obligó a ocupar esa demarcación. Lo que comenzó como una solución temporal se convirtió en un descubrimiento trascendental. Gusto comprendió que desde el carril derecho podía explotar al máximo sus condiciones: velocidad, visión de juego y capacidad para generar peligro. La intuición le resultó certera, y su progresión fue meteórica.

El Chelsea no dudó en invertir 30 millones de euros para hacerse con sus servicios en 2023. Una cifra que, a la luz de sus números, se antoja como un negocio redondo: 77 partidos disputados y 11 asistencias repartidas en apenas dos temporadas. Cifras notablemente altas para un defensa que no ha cumplido los 22 años.

La temporada actual ha supuesto un cambio de ciclo en Stamford Bridge. Con la llegada de un nuevo entrenador y la implementación de un sistema táctico renovado, Gusto ha demostrado una adaptabilidad excepcional. "Esta temporada es completamente diferente de la anterior. Cambiamos de entrenador y tenemos un nuevo sistema de juego, pero estamos en una buena línea", analiza el francés. Los resultados avalan su optimismo: clasificación para la Champions League y presencia en la final de la Conference League.

El objetivo que persigue el Chelsea trasciende lo meramente deportivo. El club londinense aspira a convertirse en el primer equipo de la historia en conquistar todas las competiciones europeas. La Champions League, la Recopa, la Europa League, la extinta Copa de la UEFA y ahora la Conference League conforman el pentaplete soñado. Una hazaña que, de lograrse, situaría al conjunto 'blue' en un pedestal único en el panorama futbolístico mundial.

Para Gusto, este título tendría un sabor especial. "En mi caso sería mi primer título como profesional, así que estoy expectante por jugar la final y ganarla", confiesa con la ilusión de quien sabe que está a las puertas de la eternidad. La cita contra el Betis no es un mero trámite, sino la oportunidad de sellar su primera gran conquista y sentar las bases de un legado.

El significado de su apellido en español genera sonrisas en el vestuario. Malo Gusto, literalmente, podría interpretarse como algo desagradable. Sus compañeros españoles, especialmente Marc Cucurella y Robert Sánchez, no desaprovechan la ocasión para gastarle bromas. "Sí, algunos me hacen bromas a veces y es divertido", reconoce el francés con buen humor, demostrando que la química del grupo es sólida.

Sobre el césped, su estilo se define por la versatilidad. "Me gusta atacar... pero también defender", resume Gusto, quien destaca por su capacidad para romper líneas mediante pases precisos o conducciones vertiginosas. Su ambición es palpable: "Soy muy ambicioso. Me gusta romper líneas, ya sea con pases o conducciones, y servir centros al área". Una filosofía que le convierte en un lateral moderno, completo y letal en ambas facetas del juego.

La evolución de sus referentes refleja su madurez. En la infancia, los brasileños Ronaldinho y Neymar le hacían soñar con la fantasía y el espectáculo. Ahora, en su posición, sitúa a Achraf Hakimi como el mejor lateral derecho del planeta, mientras reconoce la influencia histórica de Dani Alves, el más laureado de su demarcación.

La preparación para la final incluye el estudio del rival. El Betis, con su estilo ofensivo y su afición apasionada, representa un obstáculo de entidad. Gusto sabe que la clave estará en neutralizar las bandas y aprovechar los espacios que deje el conjunto andaluz. Su condición de "escudo antiBetis", como le definió MARCA, le convierte en uno de los hombres clave del choque.

El contexto del partido trasciende lo deportivo. Para el Chelsea, ganar la Conference League supondría el quinto título continental necesario para completar el ciclo. Para Gusto, significaría la consagración como futbolista de élite. La presión es enorme, pero el francés la gestiona con la naturalidad de quien ha enfrentado retos desde su infancia.

El futuro de Gusto pinta brillante. Con 21 años, ya es titular indiscutible en uno de los grandes de Europa. Su proyección le sitúa entre los mejores laterales de su generación, y su mentalidad ganadora le diferencia de muchos talentos jóvenes. El rugby le enseñó que el éxito no se regala, y el fútbol le está devolviendo esa lección con creces.

La final del miércoles será un capítulo decisivo. Si el Chelsea vence, Gusto no solo levantará su primer trofeo, sino que también formará parte de una gesta histórica. El escudo francés está preparado para escribir su nombre con letras de oro en los anales del club londinense. El Betis tendrá enfrente a un jugador hambriento de gloria, dispuesto a todo por la victoria. La Conference League espera a su nuevo campeón, y Malo Gusto tiene la oportunidad de convertirse en una leyenda azul.

Referencias