En un partido vibrante en el Scotiabank Arena de Toronto, los Raptors demostraron por qué son uno de los equipos más en forma de la NBA. Con una actuación estelar de Brandon Ingram, quien anotó 37 puntos —su mejor marca de la temporada—, el equipo canadiense derrotó 110-99 a los Cavaliers de Cleveland y extendió su racha de victorias a ocho partidos consecutivos. Este triunfo no solo refuerza su posición en la tabla, sino que también marca la primera vez desde la temporada 2019-20 que Toronto barre la serie regular frente a Cleveland.
Ingram fue la estrella indiscutible de la noche. Su explosión ofensiva llegó en el tercer cuarto, donde aportó 15 de sus 37 puntos, incluyendo un triple decisivo con 1:20 minutos restantes en el periodo que amplió la ventaja de los Raptors hasta los 14 puntos (88-74). Su eficiencia en ese cuarto fue notable: conectó 6 de 12 tiros, mostrando una mezcla de tiro exterior y penetración que desequilibró a la defensa de Cleveland.
Acompañando a Ingram, Scottie Barnes volvió a demostrar su versatilidad con 18 puntos y 11 rebotes, consolidándose como una pieza clave en el sistema ofensivo y defensivo de los Raptors. Además, Sandro Mamukelashvili aportó 12 puntos desde el banquillo, mientras que Immanuel Quickley sumó 11 unidades, contribuyendo con energía y ritmo en los momentos clave.
Toronto ha ganado 12 de sus últimos 13 partidos, lo que refleja una mejora notable en su rendimiento colectivo. La ausencia de RJ Barrett, quien sufrió un esguince en la rodilla derecha durante el partido anterior contra Brooklyn, no fue un obstáculo. Según el entrenador Darko Rajakovic, las pruebas médicas no revelaron lesiones graves, lo que permite esperar su regreso en los próximos partidos.
Por parte de los Cavaliers, el desempeño fue irregular. Donovan Mitchell, el máximo anotador del equipo, terminó con 17 puntos pero con un porcentaje de tiro bajo: 6 de 20 en campo y solo 3 de 12 desde el triple. Jaylon Tyson aportó 15 puntos, mientras que Evan Mobley y Nae’Qwan Tomlin sumaron 14 cada uno. Sin embargo, la falta de eficiencia en el tiro exterior y la ausencia de jugadores clave como Lonzo Ball —que apenas anotó 8 puntos tras fallar 10 de 12 triples— afectó profundamente el rendimiento colectivo.
Cleveland enfrentó múltiples bajas por lesiones. Jarrett Allen se perdió su tercer partido consecutivo por un dedo torcido en la mano derecha, y Darius Garland —con dolor en el dedo gordo del pie izquierdo— y De’Andre Hunter —descanso programado— también se quedaron fuera. En total, siete jugadores de los Cavs estuvieron ausentes, lo que limitó las opciones del entrenador y afectó la profundidad del equipo.
Toronto, por su parte, recuperó a Jakob Poeltl, quien regresó tras un dolor en la parte baja de la espalda y aportó 13 rebotes, reforzando la zona pintada y ayudando a controlar el ritmo del partido. La defensa de los Raptors fue sólida, especialmente en la primera mitad, cuando cerraron con una racha de 13-2 para irse al descanso con ventaja de 57-54.
Este triunfo no solo es importante por la racha ganadora, sino también por la confianza que genera en un equipo que busca consolidarse como contendiente en la Conferencia Este. La química entre Ingram, Barnes y el resto del plantel está empezando a dar frutos, y la capacidad de adaptarse a las ausencias de jugadores clave demuestra la madurez del grupo.
Con esta victoria, los Raptors siguen escalando en la tabla y se preparan para enfrentar nuevos desafíos en las próximas semanas. La próxima parada será un partido en casa contra otro equipo de la Conferencia Este, donde buscarán mantener su racha y reafirmar su posición como uno de los equipos más peligrosos de la liga.
La NBA sigue ofreciendo partidos emocionantes, y Toronto, con su combinación de talento joven y experiencia, se está convirtiendo en un equipo a tener muy en cuenta. La actuación de Ingram, en particular, es un recordatorio de por qué fue elegido como una de las estrellas emergentes de la liga. Con su ritmo, su tiro y su capacidad para tomar decisiones en momentos clave, el alero está llevando a los Raptors a un nuevo nivel.
Mientras tanto, Cleveland deberá reorganizarse y recuperar a sus jugadores lesionados si quiere volver a competir en la parte alta de la tabla. La ausencia de Garland y Allen ha sido especialmente sentida, y el equipo necesita encontrar una forma de compensar esas bajas si quiere mantenerse en la pelea por los playoffs.
En resumen, la noche en Toronto fue una celebración del baloncesto de alto nivel, con Ingram como protagonista indiscutible. Los Raptors siguen demostrando que su racha no es casualidad, y que están listos para competir con los mejores equipos de la NBA.